Yuuto Shinji
Él
no acostumbraba a huir de los problemas… En ocasiones los evadía, les
daba vueltas, los pensaba y así intentaba buscarles una solución… a
veces tardía, otras tantas temprana, pero una solución al fin y al cabo.
Ahora no quedaba más que seguir dándole vueltas a la situación e
intentar salir bien librado de todo aquello… ¿En qué carajos estaba
pensando al arrojarse al vacío de aquella manera? ¿Adquirir juntos una
propiedad? ¡Ambos estaban hasta el cuello con esa deuda ahora!... Lo
olvidaba, al lado de Sujk rara vez pensaba en algo inteligente… Ese
hombre tenía la terrible costumbre de hacerle perder la cabeza a como
diera lugar. Ni siquiera podía considerar que con todo aquello eso
pudiera cambiar… A su mente solo volvía una y otra vez el momento en que
el bambú cayó al suelo y en la tortura que resultó ser el tener que
asear la cocina después de lo que él llamaba “El desastre”.
Ese día salió muy temprano de casa… con la ropa ya seca, tan solo acomodándose el cabello con las manos y con todo el aspecto de padecer una terrible resaca. Llevaba consigo la billetera… el móvil, no requería nada más. Waccha no hizo ni intento de seguirle, el felino permaneció amurrado en su sofá, ajeno a lo que fuese que hubiese alterado su hogar la noche anterior. Caminó largo rato por ese barrio que no se dio la oportunidad de conocer en ausencia de Sujk… no lo negaría, el plan era conocerlo al lado del baterista… El supermercado más cercano, la farmacia que seguro visitaría bastante a causa del estrés y los repentinos dolores de cabeza, algún parque o alameda para poder salir junto con el pelinegro favorito de casa, tal vez una cafetería o un sitio donde pedir comida cuando les ganaba la pereza de meterse en la cocina… Tal vez fuese el fresco de la mañana, pero sus pensamientos se detuvieron, pues de un momento a otro notó que la respiración le fallaba. El molesto nudo de la garganta, ese al que no deseaba acostumbrarse, le asfixiaba.
No desayunó… A saber cuánto tiempo estuvo caminando, pero fue pasado el mediodía que detuvo el trayecto para comer un tazón de ramen que dejó a la mitad antes de pagar la cuenta. ¿A dónde podía ir en esos momentos en que sentía que no pertenecía a ningún lugar? Sujk decía que le importaba más el trabajo y que por este era que lo abandonaba todo ¿cierto? Tentado estuvo a intentar ir a la oficina a adelantar algo, más terminó en la zona centro mirando aparadores con desgano… en busca de fatigarse física y mentalmente. A saber cuántas veces vislumbró enormes letreros anunciando hoteles y hospedajes realmente económicos… ¿Resguardarse en un sitio así? ¿Por cuánto tiempo? Él tenía a donde volver… un sitio que no estaba seguro de poder llamar “hogar”, pero que le pertenecía aunque fuese en pequeña medida.
El móvil le mostraba que pasaban de las siete de la tarde y el cielo matizado con algunas nubes no mostraba indicios de querer ocultar al sol todavía. Resignado volvió al departamento… silencioso todavía… Antes había evitado a Sujk por miedo al abandono, ahora solo estaba seguro de que dolería si le veía tan pronto. Por lo visto Waccha ya había comido… su tazón con rastros de alimento se lo decían.
Gracias al cielo todas las habitaciones tenían un baño en el cual ducharse… y en su “Habitación de berrinches” unas cuantas mudas de ropa que bien le sirvieron después de encerrarse y darse un buen baño. Encendió la televisión y uno de esos reality shows, que no entendía, se dejó escuchar a bajo volumen… Se abrazó las piernas y se quedó contemplando la televisión sin verla realmente… Figuras y colores pasaban frente a sus ojos hinchados.
Ese día salió muy temprano de casa… con la ropa ya seca, tan solo acomodándose el cabello con las manos y con todo el aspecto de padecer una terrible resaca. Llevaba consigo la billetera… el móvil, no requería nada más. Waccha no hizo ni intento de seguirle, el felino permaneció amurrado en su sofá, ajeno a lo que fuese que hubiese alterado su hogar la noche anterior. Caminó largo rato por ese barrio que no se dio la oportunidad de conocer en ausencia de Sujk… no lo negaría, el plan era conocerlo al lado del baterista… El supermercado más cercano, la farmacia que seguro visitaría bastante a causa del estrés y los repentinos dolores de cabeza, algún parque o alameda para poder salir junto con el pelinegro favorito de casa, tal vez una cafetería o un sitio donde pedir comida cuando les ganaba la pereza de meterse en la cocina… Tal vez fuese el fresco de la mañana, pero sus pensamientos se detuvieron, pues de un momento a otro notó que la respiración le fallaba. El molesto nudo de la garganta, ese al que no deseaba acostumbrarse, le asfixiaba.
No desayunó… A saber cuánto tiempo estuvo caminando, pero fue pasado el mediodía que detuvo el trayecto para comer un tazón de ramen que dejó a la mitad antes de pagar la cuenta. ¿A dónde podía ir en esos momentos en que sentía que no pertenecía a ningún lugar? Sujk decía que le importaba más el trabajo y que por este era que lo abandonaba todo ¿cierto? Tentado estuvo a intentar ir a la oficina a adelantar algo, más terminó en la zona centro mirando aparadores con desgano… en busca de fatigarse física y mentalmente. A saber cuántas veces vislumbró enormes letreros anunciando hoteles y hospedajes realmente económicos… ¿Resguardarse en un sitio así? ¿Por cuánto tiempo? Él tenía a donde volver… un sitio que no estaba seguro de poder llamar “hogar”, pero que le pertenecía aunque fuese en pequeña medida.
El móvil le mostraba que pasaban de las siete de la tarde y el cielo matizado con algunas nubes no mostraba indicios de querer ocultar al sol todavía. Resignado volvió al departamento… silencioso todavía… Antes había evitado a Sujk por miedo al abandono, ahora solo estaba seguro de que dolería si le veía tan pronto. Por lo visto Waccha ya había comido… su tazón con rastros de alimento se lo decían.
Gracias al cielo todas las habitaciones tenían un baño en el cual ducharse… y en su “Habitación de berrinches” unas cuantas mudas de ropa que bien le sirvieron después de encerrarse y darse un buen baño. Encendió la televisión y uno de esos reality shows, que no entendía, se dejó escuchar a bajo volumen… Se abrazó las piernas y se quedó contemplando la televisión sin verla realmente… Figuras y colores pasaban frente a sus ojos hinchados.
|
Sujk Arkhelism
Alguna
vez había escuchado que el dolor emocional no era nada comparado con el
físico, siempre pensó que aquello era un tontería, pues nunca había
sufrido esa clase de dolor en su vida por algo personal, tal vez por eso
no tenía bien comprobado el asunto aquello. Esa mañana despertó
derrotado, sin ganas de querer abrir los ojos y de que la tierra se
abriera para que se lo tragase y dejase de existir en esta vida. Era
algo ridículo de pensar, pero no estaba bien de manera anímica, la pelea
de ayer no había sido agradable…
Desganado, y deprimido era como lucía, una relación así estaba terminado con su estado emocional y él no podía hacer nada para evitar que el tiempo avanzase, simplemente las ganas no estaba de su lado ese día, pero debía salir de su habitación. Toparse con su… Bien, no sabía cómo es que debía pensar a Yuuto, ¿Cómo su pareja aún…? Estaba confundido, pero la realidad es que encontrarse con el menor iba a ser de los retos más grandes, porque ayer todo se había salido de sus manos, de las manos del guitarrista; debía admitir que esta vez la cabeza se le calentó más de lo que debería. El miedo de perder a Yuuto había hecho reaccionar a su cuerpo antes que a su mente y pasó algo terrible, lo había perdido. Cuando salió de la habitación, el departamento estaba completamente vacio, ni señales del menor, no era para menos, entendía si no quería estar más aquí. El apetito no se hizo presente, pero si las ganas de beber algo de agua. La cocina fue su punto de reunión, el desastre de la noche pasada había desaparecido, el bambú no estaba más; repasó con su mirada todo a su alrededor y mucha fue su sorpresa al encontrar el anillo que le había dado a Yuuto en símbolo de alianza por su relación. El corazón se le estrujó por dentro al verlo allí sobre la orilla de la barra, se acercó y tomó el objeto para mirarlo con atención. Todo lo que había pasado no era su culpa, mucho menos la de Yuuto… Estaba más calmado ahora que la noche pasada. —¿No quieres estar conmigo…? ¿Qué te ha pasado…? — Inquirió en voz baja y ronca, casi ahogada. Echaba de menos a Yuuto, lo extrañaba más que otras veces que tenía que ausentarse por trabajo. Empuñó el anillo y lo echó al bolsillo de su pantalón. Él estuvo todo el tiempo en ese departamento, sentado en la sala, sentado sobre el suelo de la cocina, sentado en todas jodidas partes porque no hallaba más que hacer. Enmarañaba sus cabellos castaños hasta llegar al punto del fastidio, estaba frustrado, desilusionado de sus propias reacciones y de las de Yuuto también. La noche había caído y entonces decidió salir un rato, Yuuto no llegaba y para cuando decidió regresar, las luces estaban apagadas, y al final del pasillo, se veía encendida la luz de aquella habitación que estaba a fondo de pasillo, el menor estaba en casa… Se quedó parado en el recibidor, hipnotizado por sus pensamientos y su miedo de perder para siempre al menor, pero no podía hacer nada, el guitarrista parecía que no quería hablar y por eso entendía su encierro. A oscuras se fue caminando por el pasillo, pero en un leve mareo, debido a que no había probado nada de bocado en todo el día, tropezó y se llevó con él un jarrón de adorno que estaba en un banco alto de madera, aquel que habían dejado en el pasillo para que no se viese tan vacio. Él no había caído, pero el jarrón se había roto, provocando un estruendo horrible en el suelo. Se agachó para recoger el desastre con desespero y en ese intento, se cortó la palma de la mano. —Mierda…—Masculló sin hacer el intento de seguir recogiendo. Era un torpe.
Yuuto Shinji
Odiaba
esa clase de programas sin nada de contenido. Qué caso tenía el ver
como un par de incautos intentaban por todos los medios ganar los
diversos concursos que aseguraban les harían volver a casa con un puñado
de dos millones de yenes… Esas personas deberían buscar un empleo,
pensaba con fastidio. No tenía una noción del tiempo; comenzaba a
oscurecer y con la barbilla sobre esas rodillas que abrazaba, sentía que
él sueño comenzaba a vencerle… Conocía esa clase de cansancio
ocasionado por el escaso alimento consumido aquel día.
Esa noche no apagaría el televisor, pero si disminuyó el volumen de este… Deseaba sentirse un poco acompañado en la habitación. Hecho ovillo y cubierto con el edredón hasta la cabeza, de pronto un fuerte estruendo tras la puerta le hizo respingar. ¡Joder! Era claro que Sujk no estaba en casa puesto que ninguna luz estuvo encendida a su llegada, así seguramente que se trataba de Waccha. De un brinco salió de la cama y con los pies descalzos se precipitó contra la puerta… Jamás se perdonaría si por la maldita depresión al felino le ocurría algo con tanto descuido por parte de los dos humanos que se suponía cuidaban de él. - ¡¿Waccha?! – Inquirió histérico nada más abrir. Casi de frente se topó con Sujk y eso le dejó sin aliento… Inconscientemente retrocedió un paso, en busca de que la oscuridad de la habitación ocultase la afectación en su rostro. Bajó la mirada… y de pronto se sintió realmente imbécil al estar ahí de pie… De soslayo observó alrededor: Un jarrón hecho trizas… como que a Sujk ya se le comenzaba a hacer costumbre desquitarse con esa clase de cosas, y habría hecho un comentario mordaz de no ser por la sangre que vio en el suelo… Levantó la mirada y observó la mano del baterista. - ¿Necesitas… ayuda con eso? – Preguntó. Tampoco era tan ruin como para ignorar esa situación, no cuando Sujk era un torpe en esa clase de accidentes y él… por lo menos sabía lo básico para atenderlo.
Sujk Arkhelism
Mierda…
¿cómo podía ser tan torpe con esas cosas…? Se había cortado de manera
accidental por tratar de enmendar su desastre para que el otro no se
enterase de nada, pero en ese intento, todo había fallado y se había
dejado más en evidencia. Yuuto salió de la habitación, la luz alcanzaba a
alumbrar a lo largo del pasillo, lo mínimo para alcanzar a notar el
desastre. Se quedó estático, hubo un silencio incomodo entre esa
oscuridad, y entonces trató de ocultar la herida, pero en el intento, la
sangre se dejó ver.
Dolía, no sabía si era por la profundidad de la cortada, o por sentir la presencia de guitarrista tan cercano a él. En ese instante fue que éste le ofreció ayuda, había querido decir, “No, gracias”. Pero no sabía cómo curarse, no sabía cómo hacer un maldito vendaje porque de eso, Yuuto se encargaba… Hasta para eso era un inútil, no podía con la culpa, esperaba no ser el único que se sintiese así. — Creo que sí… — Susurró sin muchas ganas, pero aceptando la ayuda del menor y se puso de pie. Menos mal que la luz no alcanzaba a enfocar sus rostros, porque él no podía mirarlo a los ojos sin tener esas ganas inmensas de seguir a su lado. Definitivamente era un estúpido masoquista…
Sujk Arkhelism
¿Cómo
es que aún en esa situación, hacía caso a las ordenes del menor...?
Pues sin replicar nada, fue a la cocina, prendió la luz, y recargó la
cintura a la altura del fregadero y su mano quedó justo en la tarja
donde los trastos se lavaban. Veía la sangre gotear, no podía hacer más
nada. Solo se quedó contemplando su herida y esperando por Yuuto que
había ido a la habitación principal.
No era fácil mirarlo, pensarlo, tenerlo cerca, su corazón se aceleraba y no podía evitarlo... Aunque quisiese arrancar el sentimiento de pecho, era imposible. Lo amaba y en cuestión de segundos su mirada se apagó totalmente.
Sujk Arkhelism
Su
corazón latía tan fuerte que lo sentía hasta la garganta, Yuuto estaba a
su lado, cerca, tan cerca como lo hubiese querido hacía semanas. Ni un
abrazo, ni un beso... Nada. Estaba contiendo sus ganas de quererlo entre
sus brazos. Fue entonces que el dolor físico lo sacó de trance, pues
nada más sentir el chorro de agua directamente en su herida, le hizo
apretar los ojos y dientes en partes iguales. — Joder... — Masculló
adolorido y su mano libre se sujeto con fuerza en la orilla del lavabo.
Había olvidado lo cruel y doloroso de as heridas profundas.
No, ya no quería seguir con el tratamiento de la herida, así que hizo un amago por querer zafarse, pero Yuuto fue más hábil y le enjabonó la herida y le tallo sin cuidado alguno; se retorció en su lugar sin poder evitarlo, lo estaba torturando... y no era alguna clase de broma. Inspiró de manera agotadora, el alcohol era lo peor de la etapa, pues nada más sentir como es que su piel escocia, sus ojos se pusieron llorosos, no había manera de reclamarle al menor porque no estaban en los mejores términos, así que aguantó hasta que el calvario terminó en esa pregunta. —Está bien... no tan apretado, duele... — Suplicó, se lo pidió de la mejor manera posible para que Yuuto le hiciese caso, dolía horrores.
Yuuto Shinji
De
haber estado en otros términos, probablemente habría revoleado los ojos
ante la petición llorica de Sujk, o quizás incluso lo hubiese tomado a
modo de mofa… Justo ahora lo único que deseaba era terminar lo más
pronto posible con esa tortura emocional. No pasarían ni doce horas
antes de que tuviera que trabajar fuera de la ciudad y volver hasta bien
entrada la noche o, con suerte, con la necesidad de hospedarse a donde
fuera que tuviera que laborar… No deseaba huir, pero venía a darse
cuenta de que la cercanía con ese hombre dolía. Dolía mientras cortaba
tiritas de cinta adhesiva para cerrar esa herida… Dolía al desenrollar
un trozo de la venda para iniciar el vendaje… Dolía notar que con cada
movimiento de las manos, una de ellas se mostraba descarada sin su
alianza que él mismo se había rehusado a utilizar desde la noche
anterior.
El vendaje no quedó demasiado apretado, lo justo para que Sujk pudiera mover la mano de manera limitada como para que la herida ya no sangrara y mucho menos se abriera. – Ya está listo, procura no moverla demasiado de aquí a mañana. - Por fin pudo dejar en paz al mayor y en silencio se dedicó a recoger su improvisada zona de trabajo, tirando torundas y restos de cinta en el cesto de basura y demás. Pronto terminó recogiendo todo lo que debía devolver al botiquín… Estar ahí se estaba volviendo una tarea asfixiante… de seguir ahí estaba seguro que volvía a tener una crisis bien parecida a la de la noche anterior, por lo que ni tardo ni perezoso comenzó a caminar hacia la salida. – Ten más cuidado. – Recomendó al llegar al marco de la puerta y aún así no tuvo el valor de mirarle a la cara… No entendía por qué… El dolor que esa mañana parecía haber menguado, le venía atacar directo y sin anestesia con tan solo esos breves minutos.
Sujk Arkhelism
El
menor pareció hacerle caso y tuvo mucho más cuidado de sellar la herida
como se lo había pedido. Ambos estaban en silencio, ni siquiera podía
entablar una plática porque no se sentía con el derecho de hacerlo, pero
tampoco soportaba la situación, ellos no eran de ese modo, ellos no se
quedaban mudos cuando un accidente como su herida era atendido con tal
brutalidad como la de Yuuto; ellos reían, replicaban, bromeaban, no
entristecían ni maldecían el tenerse cerca como para darse afecto.
¿Dónde había quedado esa hermosa relación que añoraba desde hacía
semanas…? ¿Dónde quedaban las ganas y las ilusiones de verse? Joder, un
nudo se le hacía en la garganta al escuchar como SU novio le daba
indicaciones de cuidado, pero él no dijo nada. Y sí, era su novio, su
arisco y berrinchudo novio que tenía arranques irracionales cuando algo
le molestaba en demasía…
Abrió y cerró la palma de su mano donde yacían la herida que le habían curado hacía nada, Yuuto se marchaba, se alejaba y no habría otra oportunidad más de verlo… Mañana el trabajo los tendría estresados y no deseaba que el menor fuese en ese estado, ni mucho menos quería ir él en ese estado… No podía más, lo necesitaba pese a cualquier circunstancia, y sí Yuuto era orgulloso como para no dar un paso hacia delante por el bien de ambos, no le importaba, porque él era el balance para el orgullo de su novio… Impulsivo como muchas veces, se apresuró y le sujetó por la muñeca antes de que intentasase salir siquiera y le hizo girarse con arrebato, tanto así, que las cosas que había ocupado el menor para curarlo, cayeron al suelo. Acorraló al menor contra el filo de la barra de aquella cocina… —No lo hagas… —Murmuró y pegó su frente a la de su novio. Qué importaba si el otro no lo miraba. —No te vayas así… No me dejes… —Esas palabras sonaron de manera ahogada desde su garganta, maldito sentimiento, se lo estaba comiendo… Yuuto era lo más importante que tenía y no lo iba a perder por una estupidez.
Yuuto Shinji
Nada
más dar la media vuelta y sintió que volvía a respirar con normalidad,
el que la sala y el pasillo se velaran ante sus ojos le mostraba la
perfecta salida de escape que él tanto necesitaba. Pero quizás debió
apresurar sus pasos, pues antes de sospecharlo siquiera... sintió un
tirón en la muñeca que le obligó a abrir los brazos y con ello dejar
caer al suelo lo que en estos llevaba... Intentó recuperar su
extremidad, pero eso no sirvió, ni la breve expresión de pánico que
compuso al tener que enfrentarse cara a cara a Sujk... De buenas a
primeras y de un solo golpe, sus caderas chocaron contra la barra y un
jadeo de dolor fue lo que a penas dejó escuchar antes de que la frente
del baterista le impidiera el desviar la mirada a ningún sitio...
Alterados ambos, él con pánico... Sujk con el mismo terror, pero disfrazado en algo que le sabía a desesperación. Las ansiosas palabras ajenas golpeaban torturosas contra sus labios entreabiertos... Esas pupilas dilatadas le causaban demasiado impacto a sus ojos en extremo abiertos y esas suplicas le hicieron temblar las rodillas peor que la noche anterior. Joder... Esas malditas ganas de soltarse a llorar estaban reavivándose peligrosamente. ¿Qué se suponía debía decir? Si la última vez que había hablado solo consiguió herir a Sujk lo suficiente como para que este, furioso, terminara por destrozarlos a ambos... ¿Qué podía decir ahora? Si la última vez solo consiguió equivocarse, dando pie a que ellos estuvieran en tierra de nadie. - No... no estoy haciendo nada... - Balbuceó desviando la mirada a un costado... esta vez ya sin forcejear ni oponer ninguna clase de fuerza. De antemano sabía no le dejarían ir...
Sujk Arkhelism
Ambos
sentían miedo, ambos se sabían perdidos sin la compañía mutua… Y tan
así era su necesidad de estar juntos que Yuuto había hablado
tajantemente el día de ayer, tal vez si lo hubiese escuchado mejor todo
habría sido diferente, pero no… En lugar de eso, su error había sido
reclamarle, y aunque herido estaba, no le importaba, solo quería estar
con Yuuto a cualquier precio. No lo iba a dejar esa noche, no lo iba
dejar por ningún motivo, dolía más tener que dejarlo que no verle el
resto de la semana. Y qué si el lugar donde estaba no iba a ser un
hogar, y qué si el bambú lo había destrozado con todos sus sueños, y qué
si Yuuto se había quitado la alianza de amor que le había dado como
motivo de su primer aniversario… Maldita sea, que le importaba un comino
todo, todo menos Yuuto.
—Yuuto… — Pronunció su nombre en un hilillo de voz. Por primera vez, se sintió desprotegido, se sintió solo, como cuando una madre abandona a su hijo en medio de la nada, dejándolo desprotegido y sin un sustento por el cual vivir… Alzó ambas manos, lentamente y con sutileza, hasta acunar las mejilla de su amado… Porque eso era, su único amor y no lo dejaría escapar. Le hizo girar la cabeza hasta que le tuvo de frente. Cabizbajo, y ahora era él quien no le miraba, se encogió de hombros, y encorvó el cuerpo. —Hiéreme, lastímame… No me importa… Solo quédate a mi lado… — Una lagrima resbaló sobre su mejilla; una sola lagrima fue lo que le terminó devastando a tal punto de que se sintió hiperventilar del dolor que estaba sintiendo, jamás se había visto tan ridículo, pero agradeció que su cabello fuese lo suficientemente largo para que cubriese sus ojos. No importaba si el otro se reía, si le evitaba, solo quería que supiera que por nada del mundo lo iba a dejar… Era aferrado a lo que quería y Yuuto era su posesión más valiosa.
Yuuto Shinji
Su
nombre siendo pronunciado con tal angustia le animó a volver a mirarle
y, por si había duda, de pronto Sujk ya le había tomado el rostro entre
ambas manos, impidiendo así que intentase evitarle de nuevo. No estaba
al tanto, pero en algún momento su respirar se alteró al grado de ser un
gimoteo extraño... y ver al mayor frente a él, igual o más destruido
que él mismo hizo que esas malditas lágrimas terminaran por desbordarse
por sus pestañas, las únicas aliadas que hasta entonces evitaron tal
escena... Sujk, se encorvó y encogió sobre si mismo y él, sin pronunciar
palabra alguna, terminó por pasarle los brazos por el torso para poder
aferrarse con fuerza a su espalda. Tal movimiento hizo que el baterista
terminara por soltarle el rostro y él pudo darse el lujo de esconderlo
en el hombro ajeno. Desesperado negaba con la cabeza con fuerza todo lo
que Sujk decía... Poco le importaba estar sorbiendo la nariz a la altura
del oído de este o estarse ahogando en lágrimas. La fuerza se le iba en
aferrarse a ese abrazo... ¡Al diablo con el bambú con todos sus deseos!
¡El departamento causante de sus deudas! ¡La alianza que dejase la
noche anterior en la cocina! ¿De qué servía lamentarse de todo ello...
si el principal implicado en todo lo anterior no estaba a su lado? - No
quiero... - Alcanzó a balbucear con voz constipada. - No quiero que nos
lastimemos así de nuevo...
Sujk Arkhelism
Era
difícil de explicar, pero ambos se podían entender sin tener mucho qué
decir… Yuuto fue sus sostén cuando le abrazó por completo, era un gesto
que había ansiado desde hace mucho tiempo, solamente quería estar con
él, estar abrazados, dándose apoyo, jugueteando o molestándose como era
costumbre en ellos. No quería peleas, ni malos ratos, no cuando se
venían jornadas largas de trabajo. Era complicado llevar una situación
amorosa que se había quebrado, sumado al estrés que todos los proyectos
les dejaban, y solo quería cumplir sus sueños a lado del menor, porque
después de todo, Yuuto era un elemento de su trabajo y era uno en su
vida. El menor sollozó entre su cuello, y sintió la humedad en esa zona,
pero poco le importaba, a él también se le escapaban lagrimas rebeldes
que recorrían sus mejillas hasta perderse. Abrazó con fuerza el delgado
cuerpo de su novio, y con ello se protegió, ambos eran unos idiotas…
—Lo siento… — Susurró con verdadera pena, pero con arrepentimiento por
lo ocurrido la noche pasada. —Eso no va a pasar… Me salí de control. Yo
entiendo todo, tu trabajo, tú entiendes el mío… Y yo te voy a apoyar
como tú lo haces conmigo… Va a ser difícil, pero quiero que sepas, que
estaré ansioso de esperar por ti el fin de semana… —Sorbió de la nariz,
evitando con ello que se congestionara por el llanto que se había hecho
presente. —Perdóname, ¿quieres…?
Yuuto Shinji
Esas
dos palabras le hicieron estremecer, se trataba del momento justo en
que deseaba y necesitaba escucharlas... Entrecortadamente le hicieron
suspirar y, de manera inesperada, la comprensiva conversación que debían
de haber tenido la tarde anterior, parecía comenzar a suscitarse en
medio de la humedad de sus palabras y el calor de sus dolorosos jadeos. -
Lamento... - Fue su turno de hablar, teniendo que volver a sorber la
nariz, importandole bien poco que Sujk estuviera tan desmadejado como él
lo estaba. - Lamento hacer que pensaras que el trabajo podía ser más
importante que todo esto... - Mierda, ahora no podía hacer más que
respirar por la boca, la nariz se encontraba completamente constipada y
eso le hizo reír vergonzosamente, aun con el rostro oculto. - Nunca
vería como una burla ninguna de las decisiones y caminos que he tomado
contigo... - Al fin comenzaba a sentirse confortado, pese a no poder
respirar correctamente. - No creo que haya nada que perdonar... -
Suspiró, ahora su mejilla era la que apoyaba en el claramente mojado
hombro de Sujk. - Pero... - Rió. No le agradaba en nada el estar con las
caras mojadas sin poder evitarlo, así que aunque los últimos vestigios
de lagrimas pendieran aún de las pestañas, agregó: - Comprame un nuevo
bambú, llevame a la cama y... quizás te "perdone" para darte gusto,
Andou-san~
Sujk Arkhelism
—Yo
lo sé, Yuuto… ambos nos salimos de control, podemos ser crueles cuando
eso pasa, pero después viene el arrepentimiento cuando sabemos que
estuvimos mal, yo lo estuve también. —Las lagrimas cesaron, estaba mejor
ahora, se había quitado una pesadez y ese dolor en el pecho que no le
permitía respirar. Sonrió cuando escuchó a Yuuto reír, hacerlo feliz
estaba dentro de sus deseos. —Me encantas cuando ríes o sonríes…
—Confesó como todo el novio cursi que era. Se alejó un poco, solo para
darle un beso sobre la sien, otro cerca de la frente y le tomó por las
mejillas nuevamente. Le dio un beso más en la punta de la nariz y
frunció el ceño. —No me digas “Andou” me siento regañado. — Sonrió y al
fin le plantó un beso en los labios. — Está bien, te compraré un bambú
nuevo, pero tú hazme el favor. — Rebuscó entre el bolsillo de su
pantalón y sacó el anillo que había cogido esta mañana de la barra.
—Póntelo y todos contentos. — Sonrió y e entregó en anillo.
Yuuto Shinji
Limaron
asperezas o algo parecido. Quizás desde un inicio no había nada que
perdonar o hablar, sino permitir que los actos hablaran por si solos... y
así fue como ocurrió. - Siempre buscando avergonzarme con tus
comentarios rebuscados, Sujk... - Le quiso reprender en cuanto a sus
palabras cargadas de miel, pero olvidaba que el otro siempre podía ser
aún más dulce si se lo proponía y... gustoso recibió todos y cada uno de
esos besos que caían uno tras otro en su persona. - Lo siento, pero el
"Andou" es para mostrar mi lado severo... - El último beso en los labios
no le tomó tan de sorpresa, más a penas pudo corresponderlo, pero más
pronto que nada sensei ya se había encargado de colocarle algo en la
mano. - Hum... Lo llevaré conmigo. Pero... nada de usarlo hasta no ver
mis peticiones realizadas. - Se las quería dar de arrogante, más un
largo bostezo le interrumpió... Había sido un día agotador y, casi que
de manera automata, se volvió a colocar la alianza. - Tengo sueño y la
televisión se quedó encendida en mi habitación...
Sujk Arkhelism
—No
te avergüenzo, no mientas. — Suspiró largamente pero a modo de broma,
el menor le reprendía como era costumbre. — Siempre eres severo,
Yuuto... — Un bostezo le atacó y entonces le miró incrédulo, su novio no
usaría la alianza sino hasta que le comprase el bambú... pero entonces
casi de manera automática, el otro se puso el anillo. —Ve a la
habitación, yo me encargo de apagar todo y dejar en orden lo que haga
falta. Hoy hace un poco de frío procura usar los calentadores,
¿quieres...? — Y ahí estaba, cuidando de ese guitarrista, mientras se
encaminaba hacía "La habitación de los berrinches".
Yuuto Shinji
Con
un suave aspaviento minimizó el asunto de que fuera severo con Sujk,
nada más alejado de la realidad en esos momentos y con un torpe
asentimiento insinuó hacerle caso a las indicaciones que le daba. - Lo
que digas... Sujk-kun... - Casi que dando tumbos consiguió salir de la
cocina y le recibió la media luz del pasillo, esa que era producida por
la televisión encendida en su habitación que aún yacía con la puerta
abierta. No recordaba si en ese sitio tenía calentadores, pero se
encontraba tan agotado que solo se dejó caer dentro de la cama... sin
hacer por apagar la pantalla que ahora transmitía infomerciales que solo
ayudaron a arrullarle todavía más. Se acurrucó entre cobijas y el
edredón y él mismo se sorprendió de la rapidez con la que cayó en sueño
profundo... Debía madrugar y en esos momento, en su tranquilo descanso,
era lo que menos relevante le parecía.
Sujk Arkhelism
Yuuto
había hecho todo mal, le había sugerido ir a la habitación de ellos y
en lugar de eso, fue de nuevo a la habitación donde se había quedado la
noche anterior, vaya dilema... De verdad que su novio estaba cansado, él
igual, así que fue hasta donde wl otro estaba y se encargó de ir por
calentadores, se los colocó, uno en cada pie y terminó por arroparlo. Se
fue al otro lado de la cama y acomodó a su novio entre sus brazos...
Comenzaba su semana y debía levantarse en menos de cuatro horas. Los
pies de su menor quedaron envueltos en los propios y así fue como se
quedó dormido... Mañana sería otro día.
|

0 comentarios:
Publicar un comentario