sábado, 1 de agosto de 2015

1 de Agosto de 2015: Me marcho...

Yuuto Shinji
Sensei llevaba algunos días sin dar señales de vida. Considerando que bastaba una llamada a la oficina para que le pusieran al corriente de los movimientos de este, francamente no se preocupó más de la cuenta… Igual el hombre, en su último correo, le aseguró encontrarse medianamente bien de salud. Tan solo esperaba que de verdad no se las hubiese visto difíciles en caso de recaer en uno de esos resfriados que, a meses recientes, parecían tener cierta predilección con su novio.

Esa mañana despertó desde temprano… Se encargaría de dejar varias cosas en orden antes que nada: Se dio a la tarea de lavar toda la ropa sucia acumulada, realizar algo de aseo en el amplio departamento, inclusive pudo darle un buen baño a Waccha, para finalmente dejar una nota de instrucciones al lado de sus dos plantas… Primero el bonsái: “Debes revisar diariamente la tierra de la maceta y solo regarle con agua si la ves seca. Si a mi regreso veo podrido al árbol, ya no te irás al sofá a dormir, sino a la terraza, viejo. Y hablando de la terraza, debes sacarlo a la terraza a tomar el sol cuando menos una hora, pero solo cuando el sol no te parezca tan quemante. No requerirá abono, más que una vez a media semana, es la bolsita que te dejo aquí al lado y bastan dos pizcas, sensei”. Lo segundo era la rama de bambú… ¡Colgaría a Sujk de la planta más alta del edificio si la dejaba podrir! Por lo que fue a la cocina y dejó otra nota al lado de esa rama que, hacía unas semanas había mudado a un jarrón de cristal: “Solo requiere UN cambio de agua a la semana, y SOLAMENTE llenas el jarrón hasta cubrir las raíces. NO más, sensei. Esta semana le toca su primer dosis de gotas de fertilizarte, a un lado te dejo el gotero, son tres gotas y nada más.”

Para la hora de la comida ya estaba lo suficientemente cansado como para asegurarse de dormir largamente en el viaje en tren que haría con Waccha a Mie. Comió algo de tallarines instantáneos y al felino le dejó con la comida de una de esas latas que acostumbraban servirle. La ropa recién seca y planchada fue la misma que arrojó dentro de su maleta de viaje… Nunca estaba tan seguro de cuánto era que duraban sus ausencias de esa clase, por lo que decidió llevar un poco más de prendas de las planificadas. Hacer el equipaje no fue complicado y al volver a la cocina lavó los utensilios de Waccha que se llevarían consigo. El gato estaba aseado y a él le tocaba lo suyo también…

Pese a que los últimos días habían sido lluviosos, de calor era mejor no hablar… El clima estaba sofocante y apostaba a que en el hogar materno sería la misma situación. Por lo que, a pesar de llevar un paraguas en su pequeña maleta que utilizaba de neceser, y ropa ligera en la de viaje, luego de un buen baño resultó que se vistió con ropa de veraneo.

Llamó a un taxi para que le esperase en la recepción del edificio, esa recepción en donde todavía no les ubicaban del todo y aún les miraban con algo de desconfianza… Vecinos nuevos al fin y al cabo. Se aseguró de dejar llaves y ventanas herméticamente cerradas y para su sorpresa, al abrir la puerta de entrada, se topó con que el viejo portero del edificio venía a echarle una mano con el equipaje, por lo que solo se hizo con el neceser y la caja transportadora de Waccha rumbo al elevador. Le resultó curioso que en recepción nadie le mirase con el desdén acostumbrado y que la recepcionista le desease feliz viaje y le asegurase guardar la correspondencia hasta que su “compañero” llegase a casa. Algo desconcertado fue que abordó el vehículo que le llevaría a la estación de trenes, pero extrañamente… también algo reconfortado. Comenzaba a sentir el lugar como su hogar de verdad.

[SMS]: Siendo las dos de la tarde, Waccha y yo estamos ya de camino a tomar el tren para ir a casa de mis padres, sensei. Espero que tengas un buen regreso. Creo que he dejado todo en orden para que puedas descansar debidamente, recuerda iniciar labores con todo el ánimo ¿sí? No estoy seguro, pero planifico volver a la ciudad el próximo viernes… si nada sale mal *risas*. Haré todo lo posible por estar en contacto... Cuídate, viejo. [SEND]

Listo. Se guardó el móvil en el bolsillo del pantalón y apoyando el costado en la puerta del taxi, se quedó contemplando a través de la ventanilla… Edificios y personas pasaban ante sus ojos con gran velocidad y tal parecía que la única persona que deseaba ver en esos momentos, era algo de lo que se tendría que privar aún de manera indefinida.

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