Yuuto Shinji
Se
encontraba casi recostado del todo en el alfombrado de la sala y el
peso de su cuerpo era sostenido por los codos apoyados sobre el suelo. A
través del ventanal que daba a la terraza, contemplaba atentamente los
trazos índigos del cielo nocturno, un cielo que gracias a los fuertes
vientos de la tarde se le mostraba completamente despejado de nubes y
contaminación, no se veía nada más que las brillantes estrellas y le
parecía como si fuera la primera vez que las pudiera apreciar con
semejante lucidez desde que pusiera un pie en Tokio… Cerró un momento los ojos, inspiró profundamente y exhaló con tal fuerza que sintió un poco de daño en los pulmones. Sujk aún no llegaba a casa y hacia ya un rato que él y Waccha habían tomado la cena. ¿Era posible? Aún a esa hora no tenía una idea clara de cómo era que debía iniciar la incómoda conversación con su pareja que venía aplazando desde un par de días atrás.
Aún a esas horas, con el ventanal abierto, percibía el aire caliente que había azotado la ciudad esa tarde junto con los implacables vientos, la ventizca soplaba tranquila y le acariciaba el rostro agradablemente. Ladeó un poco la cabeza para intentar ver las luces de la ciudad desde la altura a la que se encontraba… Después de todo no era tan mala idea vivir a gran altura, pese a las posibles quejas de su pareja ¿no? Pero en qué carajos pensaba, si durante los próximos meses esa vista tendría que ser prácticamente abandonada de su parte. Inevitablemente frunció el entrecejo… ¿Cómo iniciaría la conversación? ¿El tan trillado ”Sensei, tenemos que hablar” funcionaría? Trillada y todo, tal frase siempre le sonó un poco agresiva para dialogar nada con nadie.
El lugar se encontraba en tal silencio que no le era complicado seguir el compás de las manecillas del reloj de pared que tenían empotrado por encima de la televisión. De algún modo ese leve sonido le arrullaba tanto como le estresaba… Nada más mirarlo por encima del hombro, constatar que pasaban de las nueve de la noche, pensar en que en cualquier momento su novio llegaría a casa y ya comenzaba a estremecerse nuevamente con verdadero nerviosismo. Ansioso se relamió los resecos labios. Sobre la mesa de centro, esa que estaba prácticamente a sus espaldas, tenía la tetera de cerámica con té verde, el cual ya había servido en una taza que yacía justo al lado y seguro que estaba helado desde hacia a saber cuánto rato… El té no servía más que para aromatizarle el ambiente en esos momentos.
No podía moverse de ese sitio, ni aunque se le comenzaran a entumecer las piernas por permanecer en el suelo. ¡Necesitaba valor! Y bien sabía que ahí recostado no lo conseguiría, pero no encontraba nada mejor que hacer para obtenerlo…
Sujk Arkhelism
¿Podría
haber mejor vista que la que ahora estaba apreciando? Seguramente no,
la lagunilla de ese parque siempre le hacía sentir bien con tal solo
poner los ojos en el agua verdosa en donde se formaban pequeñas ondas y
surcos debido al aire que le rozaba delicadamente. Algunos patitos
nadaban con la inocencia que tenía un pequeño cuando ilusionados jugaban
con lo que primero que les llamase la atención; al otro extremo, parejas
y personas paseaba en solitario, mientras las copas de los árboles se
mecían al compás del viento de aquella tarde, haciendo que sus hojas
cayesen suavemente hasta quedar perdidas en un lugar en el suelo… Vaya
tarde agradable, solo él y unos cuantos cigarros, sí, unos que había
comprado a escondidas de… Sí, de ese guitarrista que parecía evitarle
aún en fin de semana.
Había decidido salir ese día, pese a que no había trabajo por realizar, fue al estudio a practicar con la batería, luego de un par de horas, decidió pasar a aquella alameda de su antiguo vecindario, y es que necesitaba despejar pensamientos, pero no podía. En solitario, solamente la idea de estar molesto no se iba de su cabeza. Él tampoco había dado señales de ‘vida’ hacía con Yuuto, ¿por qué debía de informarle cada paso que daba si el otro era un egoísta y no le decía nada a él? Sí, tal vez por ese egoísmo era que estaba molesto, a saber… Realmente no era un buen día y lo sabía.
Era tiempo de regresar, la temperatura estaba bajando y pese a echar una mirada al cielo que parecía estar más despejado que otras noches, suspiró resignado… ¿Volver…? Sí, era una pregunta tonta, pero tampoco podía dejar las cosas así, semanas tenía que no veía a Yuuto de frente, aunque ayer lo había visto en la compañía, no era lo mismo. Al final tuvo que ponerse en pie e ir hasta e estacionamiento donde tenía el auto.
Tal vez había fumado más de lo debido, pues se dio cuenta cuando abordó el auto, puesto que e olor del tabaco inundó todo el interior, su ropa era bastante olorosa, pero tampoco le desagradaba el olor, al contrario, creía que con el olor de su colonia era una perfecta combinación de olores, aunque Yuuto no pensase lo mismo, pues cuando fumaba, siempre lo reprendía. Aún, molesto con él, pensaba en sus regaños y demás, no podía evitarlo.
El tráfico estaba pesado por esa noche, aunque no tanto como en las mañanas, por lo que tuvo un ligero retraso para llegar a su hogar. Estuvo en el estacionamiento del lugar por unos minutos, bajó del auto, dejando ese olor peculiar de tabaco en el interior y entonces subió por el ascensor subterráneo.
Al estar en el pasillo del piso donde vivía, caminó lentamente, por debajo de la rendija de la puerta se veían las luces prendidas, Yuuto estaba en casa y de eso no había duda alguna. Ingresó la clave para entrar y entonces la luz del recibidor anunció su llegada y Waccha corrió hasta sus pies. —Hola, felino…—Lo saludó con cariño, pero sin hacerle mucho caso a su pareja, no deseaba buscarlo.
Había decidido salir ese día, pese a que no había trabajo por realizar, fue al estudio a practicar con la batería, luego de un par de horas, decidió pasar a aquella alameda de su antiguo vecindario, y es que necesitaba despejar pensamientos, pero no podía. En solitario, solamente la idea de estar molesto no se iba de su cabeza. Él tampoco había dado señales de ‘vida’ hacía con Yuuto, ¿por qué debía de informarle cada paso que daba si el otro era un egoísta y no le decía nada a él? Sí, tal vez por ese egoísmo era que estaba molesto, a saber… Realmente no era un buen día y lo sabía.
Era tiempo de regresar, la temperatura estaba bajando y pese a echar una mirada al cielo que parecía estar más despejado que otras noches, suspiró resignado… ¿Volver…? Sí, era una pregunta tonta, pero tampoco podía dejar las cosas así, semanas tenía que no veía a Yuuto de frente, aunque ayer lo había visto en la compañía, no era lo mismo. Al final tuvo que ponerse en pie e ir hasta e estacionamiento donde tenía el auto.
Tal vez había fumado más de lo debido, pues se dio cuenta cuando abordó el auto, puesto que e olor del tabaco inundó todo el interior, su ropa era bastante olorosa, pero tampoco le desagradaba el olor, al contrario, creía que con el olor de su colonia era una perfecta combinación de olores, aunque Yuuto no pensase lo mismo, pues cuando fumaba, siempre lo reprendía. Aún, molesto con él, pensaba en sus regaños y demás, no podía evitarlo.
El tráfico estaba pesado por esa noche, aunque no tanto como en las mañanas, por lo que tuvo un ligero retraso para llegar a su hogar. Estuvo en el estacionamiento del lugar por unos minutos, bajó del auto, dejando ese olor peculiar de tabaco en el interior y entonces subió por el ascensor subterráneo.
Al estar en el pasillo del piso donde vivía, caminó lentamente, por debajo de la rendija de la puerta se veían las luces prendidas, Yuuto estaba en casa y de eso no había duda alguna. Ingresó la clave para entrar y entonces la luz del recibidor anunció su llegada y Waccha corrió hasta sus pies. —Hola, felino…—Lo saludó con cariño, pero sin hacerle mucho caso a su pareja, no deseaba buscarlo.
Yuuto Shinji
Sujk
estaba demorando bastante en volver… y ni siquiera era un día
abiertamente laboral para ellos. Sin necesidad de hablarlo con
anterioridad en los pasados días, era claro que lo que fuese que fuera
que estuviera pasando entre ellos, era algo que debía hablarse esa misma
noche… Aún sin quedar de acuerdo en nada, eran cosas que parecían
establecerse sin mediar palabras. Simplemente de manera autómata lo
sabían.
En algún momento terminó por beber un poco del té verde ya helado, más su sabor amargo le templó un poco la garganta. Volvió a recostarse en el suelo, la alfombra le daba cierta cálida temperatura muy parecida a la que tendría en caso de tratarse de tatami. De reojo vio la hora en el jodido reloj de pared… pasaban de las diez. Esta vez cruzó los brazos por debajo de su cabeza y cerró los ojos… Tan estaba seguro de que ambos sabían que “algo” pasaba, que un terrible miedo le invadió. ¿Y si por esa noche sensei decidía no volver a casa? ¿Si de algún modo quería darle una lección? ¿Él se lo permitiría? Aún con los ojos cerrados frunció el entrecejo.
Repentinamente escuchó que la puerta de entrada se abrió… la voz de Sujk saludando a Waccha inundó toda la estancia y él de golpe se quedó mirando el techo, estático, apretando los labios y sin atreverse a ponerse en pie. “¡Levántate, jodido cobarde!” le reprendía su mente… Tragó saliva trabajosamente y se reincorporó quedando sentado y girando a penas el torso para alcanzar a ver al recién llegado por encima del respaldo de uno de los sofás. – Buenas noches… - Intentó que el saludo sonase firme, pero no estaba seguro del resultado.
En algún momento terminó por beber un poco del té verde ya helado, más su sabor amargo le templó un poco la garganta. Volvió a recostarse en el suelo, la alfombra le daba cierta cálida temperatura muy parecida a la que tendría en caso de tratarse de tatami. De reojo vio la hora en el jodido reloj de pared… pasaban de las diez. Esta vez cruzó los brazos por debajo de su cabeza y cerró los ojos… Tan estaba seguro de que ambos sabían que “algo” pasaba, que un terrible miedo le invadió. ¿Y si por esa noche sensei decidía no volver a casa? ¿Si de algún modo quería darle una lección? ¿Él se lo permitiría? Aún con los ojos cerrados frunció el entrecejo.
Repentinamente escuchó que la puerta de entrada se abrió… la voz de Sujk saludando a Waccha inundó toda la estancia y él de golpe se quedó mirando el techo, estático, apretando los labios y sin atreverse a ponerse en pie. “¡Levántate, jodido cobarde!” le reprendía su mente… Tragó saliva trabajosamente y se reincorporó quedando sentado y girando a penas el torso para alcanzar a ver al recién llegado por encima del respaldo de uno de los sofás. – Buenas noches… - Intentó que el saludo sonase firme, pero no estaba seguro del resultado.
Sujk Arkhelism
Ese
“Buenas noches” llegó a sus oídos más rápido de lo que hubiese querido,
él no era grosero ni mucho menos cuando estaba molesto, así que decidió
saludar —: Buenas noches…—Entre dientes lo hizo y se pasó de largo
hacía a cocina, Waccha estaba en sus brazos y sonriente fue que miró a
su felino como su fuese lo más hermoso en el mundo. Bajó a su mascota y
éste salió de la cocina, necesitaba un vaso de agua fría. Recordó que
antes de salir había metido una jarra de cristal al refrigerador, así
que fue y se sirvió en un vaso para luego beber lentamente. Sobre la
barra dejó el vaso y volvió a su lugar a la jarra. No deseaba ser tan
amable con el menor, no le nacía porque tal solo de verlo como si nada,
le causaba más molestia. Y claro que había razones de sobra, no habían
mensajes, no habían noticias de su regreso y encima debía soportar su
indiferencia en la compañía y en su hogar, no le gustaba esa clase de
desplantes.
Yuuto Shinji
El
saludo le fue respondido y consideró que aquel era ya un gran avance,
por lo menos el hombre no pasaba de largo frente a él, aunque eso era
bastante improbable. Sujk era todo, menos maleducado con él… por muy
molesto que estuviera, siempre terminaba ocupándose de él. ¿Y él cómo le
correspondía? Oh, si, volviendo a casa antes de tiempo y sin avisarle.
Volviendo a casa porque le habían reacomodado la agenda de los últimos
meses y deseaba pasar más tiempo compartido con su pareja y eso era lo
que precisamente no había hecho en esos días.
Le vio caminar en dirección a la cocina y de inmediato intentó ponerse en pie, más terminó solo con una rodilla apoyada en el suelo y la otra flexionada mientras se sostenía al filo de la mesa de centro. Bien, se pondría en pie, le alcanzaría en la cocina y… ¿Luego qué? ¿Qué le diría? Se quedó con la mirada clavada en la pulida madera de la que se sujetaba… Nervioso terminó de reincorporarse y con andar torpe caminó hasta llegar al marco de la puerta de esa habitación en donde el otro parecía beber agua “tranquilamente”, nada más alejado de la realidad… Llevaban semanas sin verse y era claro que era no era una actitud “tranquila” por parte de Sujk. - ¿Te fue bien hoy en… - Dudó. Era claro que a esas horas Sujk no volvía de la oficina- ¿Te fue bien hoy, Sujk-kun?
Le vio caminar en dirección a la cocina y de inmediato intentó ponerse en pie, más terminó solo con una rodilla apoyada en el suelo y la otra flexionada mientras se sostenía al filo de la mesa de centro. Bien, se pondría en pie, le alcanzaría en la cocina y… ¿Luego qué? ¿Qué le diría? Se quedó con la mirada clavada en la pulida madera de la que se sujetaba… Nervioso terminó de reincorporarse y con andar torpe caminó hasta llegar al marco de la puerta de esa habitación en donde el otro parecía beber agua “tranquilamente”, nada más alejado de la realidad… Llevaban semanas sin verse y era claro que era no era una actitud “tranquila” por parte de Sujk. - ¿Te fue bien hoy en… - Dudó. Era claro que a esas horas Sujk no volvía de la oficina- ¿Te fue bien hoy, Sujk-kun?
Sujk Arkhelism
Yuuto Shinji
Yuuto
no tardó en aparecerse, él hizo como si nada, bebía agua y esta le
sabía amarga por el sabor del tabaco… Mala idea beber agua cuando sabía
que había fumado más un par de cigarrillos en aquella alameda. A los
pocos segundos, su pareja ya le estaba preguntando acerca de su día, la
verdad es que no deseaba responder a eso… Dudoso, callado y un poco
pensativo fue que se quedó ante los ojos del guitarrista. —Bien,
supongo. — Escueto le contestó y acomodó el vaso de vidrio que había
ocupado. —¿Cuándo llegaste? — Sí, primer pregunta para atacarlo, incluso
la dejó salir con ironía, como si no se hubiese enterado del día en que
Yuuto había asaltado el hogar de ambos con esas maletas. De espaldas
estuvo unos segundos, más luego no tardó en darle la cara a su novio.
Yuuto Shinji
Sujk
no le daba la cara, pero tampoco sus movimientos hacían notar que
estuviese ignorándole. Era claro que le escuchaba y que posiblemente le
diera una respuesta… esta no se hizo llegar, pero antes de que siquiera
intentase agregar algo más como para entablar una conversación más o
menos intrascendental que le permitiera tantear terreno, una
evidentemente sarcástica cuestión le hizo entrar en apuros casi de
manera instantánea. Se relamió los labios con nerviosismo, empuñó ambas
manos y por un momento agradeció que Sujk no estuviera mirándole… eso
también le duro bien poco, pues si consiguió sostenerle la mirada cuando
el mayor le dio la cara, no estuvo seguro de poder responder lo que el
otro quisiera escuchar o lo que fuera en realidad correcto decir. – El
miércoles… que no llegaste a casa. – Respondió con más convicción de la
que esperaba de si mismo… Lo que era peor, la última parte no había
sonado precisamente amigable.
Sujk Arkhelism
Sujk Arkhelism
“Que
no llegaste a casa…” ¿Acaso le estaba reprochando con ese asunto?
¿Estaba sacando su tono ofendido por no llegar a casa…? No, Yuuto no
podía ni tenía derecho a hablarle así cuando el único que no había dado
noticias de sí y de su llegada, era precisamente él; aquello le molestó
más y solo le puso en más aprietos porque no era de ser grosero, se
pensaba las cosas antes de decirlas pero Yuuto parecía provocarlo para
que eso no ocurriese. Frunció el entrecejo y se llevó un par de dedos a
la frente para masajear dicha zona en señal de “Debo calmarme”. —No
recordaba. —Comentó con el mismo tono que Yuuto había empleado hacía
unos minutos. —Tenía trabajo.
Yuuto Shinji
Menos
mal que no había ido a peor la cosa… pero era como si su organismo
reaccionase de manera autómata, mientras él intentaba devanarse los
sesos para que los nervios no le vencieran. Su lengua se le adelantaba a
hablar mordazmente, como si estuviera reaccionando al ataque sarcástico
de Sujk… aun cuando en esos momentos no quisiera enarbolar ninguna
clase de discusión que los dejase en peores términos. – Supuse que
estabas ocupado… - Agregó desviando la mirada, dando a penas un paso
para intentar acercarse. – Por eso y otras cosas ya no quise
importunarte con mensajes acerca de mi llegada. Me precipité pensando
que estarías acá. – Mintió. Así era… mentía, pues desde el mismo
miércoles estaba que rogaba porque Sujk no estuviera todavía en casa y
así no tener que enfrentar nada todavía. La culpa le carcomía, pero más
su lado egoísta que solo le dejaba pensar en lo mucho que echaría de
menos al otro en los próximos meses.
Rió.
Así es, rió de una manera irónica, casi mordaz por lo que escuchaba. —
Importunarme… —¿Pensaba que con eso se libraba de la mentira que le
acababa de echar? No era tonto, ni mucho menos un niño para tragarse el
cuento. — ¿Desde cuándo piensas que vas a importunarme? Creo que siempre
nos hemos mantenido en contacto pese a muchas cosas, y eso del
“importunísimo” ha quedado fuera. No vengas con esas cosas ahora, Leda.
— Bien, si quería comenzar una plática sincera, se la iba a dar, Yuuto
podía aguantar a no expresar su sentir, él no. —Perfecto, llegaste ese
día sin aviso. ¿Y qué tal los días pasados? No me hablaste para nada,
pasé a tu lado en la compañía y te hiciste el idiota, como si no me
conocieras. ¿Es por qué no querías importunarme? Por favor, ve con
alguien más a contarle esos cuentos, porque yo no me los trago. No me
parece que soy irracional, ni que hable con la cabeza caliente,
simplemente te digo las cosas como son. Me molesta que hagas las cosas
por tu lado y te hagas el enojado, o bien, que me ignores como si yo
tuviera la culpa de algo y no me lo digas a la cara. Y todavía llegas
aquí y haces las cosas por tu lado como si vivieras solo.
“¿Qué
diablos?” fue lo que se preguntó al escuchar como el baterista se reía
en su cara. Achicó los ojos y dio otro par de pasos que le acercaron
hasta la barra de la cocina, a penas a un par de metros de donde Sujk se
encontraba frente al fregadero. Escuchaba su manera de dirigirsele y
más inverosímil le parecía la situación… Arrugó el ceño cuando el otro
mencionó algo sobre que se habían visto en la compañía… - ¿De qué
diablos…? – No le dejó hablar en absoluto. Él ni siquiera había visto a
Sujk en el trabajo, menos cuando se la vivió huyendo de este… ¿acaso el
mayor le vio sin que él lo notase por andar de paranoico huyendo de él?
Tal vez el mayor no lo notase, pero cada tanto iba incrementando el tono
de voz, ese que normalmente era sosegado, ahora estaba a una nota de
prácticamente gritarle las cosas. Eso ya no le pareció y no solo el
ceño, sino también frunció los labios y de paso dejó caer con fuerza el
puño sobre la barra. - ¡No te he ignorado, Sujk! He huido de ti y si
hubieras sido más observador, si esa tarde que me viste en el trabajo te
hubieras sacado de encima tu maldita venda de los ojos que solo te
permite sentirte insultado con mi supuesta manera de ignorarte, te
habrías dado cuenta que me la he pasado con la paranoia de no
enfrentarte, en lugar de hacerte historias en la cabeza acerca de que
aún ahora puedo darme el lujo de hacer como que no existes. – Ni él
mismo supo cómo fue que consiguió salivar lo suficiente como para decir
todo eso sin que la garganta se le secara… Incluso ahora bufaba mientras
miraba al otro molesto.
Sujk Arkhelism
Bien, lo que menos quería, había sucedido. Su novio ya estaba gritando como era costumbre cuando se enojaba, él revoleó los ojos y no dijo nada, pues estaba esperando a que el guitarrista terminase con todo lo que tuviese que decir. Sí, el también estaba molesto, pero no gritoneaba como el menor. —¿Qué? Yo no soy adivino, ni mucho menos atento, soy despistado y te sugiero que midas el tono de tu voz porque yo no estoy gritando. Ignorando, evitando, o huyendo, a mi me suena igual. ¿Qué quieres que piense cuando me evitas de esa manera? ¿Quieres que haga como si nada estuviese pasando? No Yuuto, no todos pensamos como tú. Resulta que sí, por mucho que te moleste, me hago historias en la cabeza, porque no me das más motivos para pensar lo contrario. Y no me mires como si yo tuviese la culpa de todo esto. — Enfrentó y retó la mirada del contrario.
Yuuto Shinji
No,
Sujk no estaba gritando y él solo lo había hecho una vez para que
terminase con toda su incomprensible verbena y así poder tomar la
palabra y soltar todo lo que se le acabó acumulando con tanta
palabrería. Bien, le daba la razón en eso de que no era adivino… Lascivo
elevó el mentón y nuevamente su lengua le ganó con pasos agigantados a
su cerebro. - ¿Ese que siempre se jacta de que me conoce perfectamente
ahora viene a decirme que es un despistado y por ello me suelta todas
estas cosas sin escuchar razones? – Esta vez no gritaba. Si bien no se
sentía tranquilo y pensaba que cualquier estimulo volvería a hacerlo
reventar, decidió desquitar la frustración intentando inútilmente
enterrar las uñas en el azulejo de la barra. – Tienes un concepto
demasiado extraño de lo que son los sinónimos, Sujk. – Así era él,
demasiado impulso y visceral… Sujk sabía a lo que se arriesgaba siempre
que una discusión se desataba entre ellos. – Volví antes porque quería
estar más tiempo contigo ya que me modificaron la agenda de los meses
venideros y prácticamente será una burla que “vivamos” juntos, pues no
podré estar aquí más que los fines de semana… ¿Contento? – Agregó con
sorna. – Ya ni siquiera entiendo por qué me daba tanto miedo enfrentarte
y decirte esta clase de cosas. – Ofuscado, molesto, negaba con la
cabeza, desviando la mirada hacia la puerta. – Así no es como debe de
ser un hogar… con una de las dos partes ausente casi en su totalidad… -
Murmuró.
Sujk Arkhelism
No
respondió a la pregunta del menor porque no le veía sentido, ya estaba
dicho que ambos estaban en una situación complicada. Tal vez estaba
equivocado, tal vez Yuuto lo estaba, no podían saberlo ambos porque la
cabeza se les calentaba cada vez más y aunque no lo quisieran admitir en
su totalidad, actuaban como idiotas, ¿qué se le podía hacer si la
situación no era de cambiar?
Enmudeció, hubo un momento en que su mirada cambió radicalmente a una de incredibilidad. ¿Por qué en lugar de estar molesto el corazón le palpitaba como si quisiera salir de pecho? ¿Por qué quemaba tanto en su interior al escuchar “prácticamente será una burla que “vivamos” juntos”? ¿Eso era un mal sueño, no? Eso quiso pensar, pero la realidad es que todo estaba sucediendo y él no podía hacer nada…
Él no sabía nada, no le habían dado informes acerca de Yuuto, quizá tenía razón después de todo… Aunque, esas palabras habían dolido. Se quedó recargado en el lavabo, no dijo nada y entonces pensó que la mejor manera de terminar con todo esto, y para bien de los dos… Era terminar con ese hogar, después de todo, la manera en que su novio lo había dicho le había dado mucho en qué pensar. —No necesitas estar conmigo todo el tiempo. — Comentó aún más molesto. —No es como si tuvieras una obligación conmigo. Y sí, creo que tienes razón… No debes tener miedo a enfrentarme, porque después de todo, no importa. El trabajo es primero y eso lo tuve en mente todo el tiempo. Ni tú, ni yo… estamos obligados a dejar el trabajo por sentimentalismo. Así que… Lo mejor sería abandonar este intento de hogar, que desde un principio no funcionó. — Sí, Yuuto también podía lastimar a su manera, y él a la suya. Y el guitarrista tenía la razón, un hogar no se componía solo de una persona, y sí el otro no iba estar allí, no veía motivos, como bien lo había planteado su novio con esas palabras.
Enmudeció, hubo un momento en que su mirada cambió radicalmente a una de incredibilidad. ¿Por qué en lugar de estar molesto el corazón le palpitaba como si quisiera salir de pecho? ¿Por qué quemaba tanto en su interior al escuchar “prácticamente será una burla que “vivamos” juntos”? ¿Eso era un mal sueño, no? Eso quiso pensar, pero la realidad es que todo estaba sucediendo y él no podía hacer nada…
Él no sabía nada, no le habían dado informes acerca de Yuuto, quizá tenía razón después de todo… Aunque, esas palabras habían dolido. Se quedó recargado en el lavabo, no dijo nada y entonces pensó que la mejor manera de terminar con todo esto, y para bien de los dos… Era terminar con ese hogar, después de todo, la manera en que su novio lo había dicho le había dado mucho en qué pensar. —No necesitas estar conmigo todo el tiempo. — Comentó aún más molesto. —No es como si tuvieras una obligación conmigo. Y sí, creo que tienes razón… No debes tener miedo a enfrentarme, porque después de todo, no importa. El trabajo es primero y eso lo tuve en mente todo el tiempo. Ni tú, ni yo… estamos obligados a dejar el trabajo por sentimentalismo. Así que… Lo mejor sería abandonar este intento de hogar, que desde un principio no funcionó. — Sí, Yuuto también podía lastimar a su manera, y él a la suya. Y el guitarrista tenía la razón, un hogar no se componía solo de una persona, y sí el otro no iba estar allí, no veía motivos, como bien lo había planteado su novio con esas palabras.
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Yuuto Shinji
En
su mente el sentido común le había rogado por que detuviera sus
palabras, pero no, no lo hizo… Continuó desahogándose sin atreverse a
mirar a Sujk, temía de lo que pudiera encontrarse. El baterista demoró
en responder y tanto que, temeroso, terminó por devolver la mirada para
enfrentarse arrepentido al posible desastre que pudiera haber
ocasionado… «No necesitas estar conmigo todo el tiempo» decía… Examinó
el rostro ajeno y no le tomó ni un par de segundos el darse cuenta de
que aquella punzada en pecho no era lo peor que Sujk podría hacerle
sentir esa noche. ¡No! Por supuesto que no lo veía como una obligación…
¡¿De donde carajos sacaba eso?! ¿En qué momento le había dado a entender
que así era como veía su relación? No conseguía mantener arrugado el
entrecejo… la frente le temblaba igual o más que los labios ahora
entreabiertos e imposibilitados pronunciar palabra alguna.
«Ni tú, ni yo… estamos obligados a dejar el trabajo por sentimentalismos». ¿Sentimentalismos? ¿A eso se reducían más de catorce meses juntos? Joder… Si ya estaba hecho a la idea de que podrían mandarlo a freír espárragos… ¿Por qué ahora se daba cuenta de que ese nudo en la garganta le estaba asfixiando? Ya estaba preparado para que Sujk le dejase en claro ese tipo de cosas, pero… «Intento de hogar que desde un principio no funcionó»… Inevitablemente a su mente llegaron los recuerdos de la primera noche ahí… El problema a causa de los celos que sentía infundados por la insistente presencia de Ryu… Ambos durmieron por su lado y ahora no le bastaba con intentar hincar las uñas en la barra, por lo que laxos… los brazos cayeron a sus costados, cerrando las manos en sendos puños que hacía blanquecinos los nudillos. Ya no pudo sostenerle la mirada, pero más le valía haber podido hacerlo, porque en cuanto giró el rostro en dirección a esa barra que en vano había querido mancillar… Sus ojos se toparon de frente con el jarrón que contenía esa pequeña vara de bambú de la que todavía pendían los ocho deseos escritos en el Tanabata pasado… y fue así como algo hizo cortocircuito en su cabeza y de paso algo más se le rompió en el pecho. – El trabajo es… importante… - Balbució con voz torpe y quebrada. Tuvo que aclararse la garganta… Las manos le sudaban y ahora yacían abiertas al tiempo que volvía a intentar mirar a Sujk, tratando de no exteriorizar nada de lo que sentía. – Tienes razón. Todo esto quizás nos quedaba demasiado grande como para tomarlo a la ligera… - Inspiró profundamente… exhalar fue complicado y tuvo que hacerlo en pausas, a modo de que la respiración salió expedida en un lastimero gemido. – Eso es lo que dices ¿no?...
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