sábado, 8 de agosto de 2015

08 de Agosto de 2015: El amor, orgullo y egoísmo, no determinan un solo camino...


Yuuto Shinji
Se encontraba casi recostado del todo en el alfombrado de la sala y el peso de su cuerpo era sostenido por los codos apoyados sobre el suelo. A través del ventanal que daba a la terraza, contemplaba atentamente los trazos índigos del cielo nocturno, un cielo que gracias a los fuertes vientos de la tarde se le mostraba completamente despejado de nubes y contaminación, no se veía nada más que las brillantes estrellas y le parecía como si fuera la primera vez que las pudiera apreciar con semejante lucidez desde que pusiera un pie en Tokio…

Cerró un momento los ojos, inspiró profundamente y exhaló con tal fuerza que sintió un poco de daño en los pulmones. Sujk aún no llegaba a casa y hacia ya un rato que él y Waccha habían tomado la cena. ¿Era posible? Aún a esa hora no tenía una idea clara de cómo era que debía iniciar la incómoda conversación con su pareja que venía aplazando desde un par de días atrás.

Aún a esas horas, con el ventanal abierto, percibía el aire caliente que había azotado la ciudad esa tarde junto con los implacables vientos, la ventizca soplaba tranquila y le acariciaba el rostro agradablemente. Ladeó un poco la cabeza para intentar ver las luces de la ciudad desde la altura a la que se encontraba… Después de todo no era tan mala idea vivir a gran altura, pese a las posibles quejas de su pareja ¿no? Pero en qué carajos pensaba, si durante los próximos meses esa vista tendría que ser prácticamente abandonada de su parte. Inevitablemente frunció el entrecejo… ¿Cómo iniciaría la conversación? ¿El tan trillado ”Sensei, tenemos que hablar” funcionaría? Trillada y todo, tal frase siempre le sonó un poco agresiva para dialogar nada con nadie.

El lugar se encontraba en tal silencio que no le era complicado seguir el compás de las manecillas del reloj de pared que tenían empotrado por encima de la televisión. De algún modo ese leve sonido le arrullaba tanto como le estresaba… Nada más mirarlo por encima del hombro, constatar que pasaban de las nueve de la noche, pensar en que en cualquier momento su novio llegaría a casa y ya comenzaba a estremecerse nuevamente con verdadero nerviosismo. Ansioso se relamió los resecos labios. Sobre la mesa de centro, esa que estaba prácticamente a sus espaldas, tenía la tetera de cerámica con té verde, el cual ya había servido en una taza que yacía justo al lado y seguro que estaba helado desde hacia a saber cuánto rato… El té no servía más que para aromatizarle el ambiente en esos momentos.

No podía moverse de ese sitio, ni aunque se le comenzaran a entumecer las piernas por permanecer en el suelo. ¡Necesitaba valor! Y bien sabía que ahí recostado no lo conseguiría, pero no encontraba nada mejor que hacer para obtenerlo…

Sujk Arkhelism
¿Podría haber mejor vista que la que ahora estaba apreciando? Seguramente no, la lagunilla de ese parque siempre le hacía sentir bien con tal solo poner los ojos en el agua verdosa en donde se formaban pequeñas ondas y surcos debido al aire que le rozaba delicadamente. Algunos patitos nadaban con la inocencia que tenía un pequeño cuando ilusionados jugaban con lo que primero que les llamase la atención; al otro extremo, parejas y personas paseaba en solitario, mientras las copas de los árboles se mecían al compás del viento de aquella tarde, haciendo que sus hojas cayesen suavemente hasta quedar perdidas en un lugar en el suelo… Vaya tarde agradable, solo él y unos cuantos cigarros, sí, unos que había comprado a escondidas de… Sí, de ese guitarrista que parecía evitarle aún en fin de semana.

Había decidido salir ese día, pese a que no había trabajo por realizar, fue al estudio a practicar con la batería, luego de un par de horas, decidió pasar a aquella alameda de su antiguo vecindario, y es que necesitaba despejar pensamientos, pero no podía. En solitario, solamente la idea de estar molesto no se iba de su cabeza. Él tampoco había dado señales de ‘vida’ hacía con Yuuto, ¿por qué debía de informarle cada paso que daba si el otro era un egoísta y no le decía nada a él? Sí, tal vez por ese egoísmo era que estaba molesto, a saber… Realmente no era un buen día y lo sabía.

Era tiempo de regresar, la temperatura estaba bajando y pese a echar una mirada al cielo que parecía estar más despejado que otras noches, suspiró resignado… ¿Volver…? Sí, era una pregunta tonta, pero tampoco podía dejar las cosas así, semanas tenía que no veía a Yuuto de frente, aunque ayer lo había visto en la compañía, no era lo mismo. Al final tuvo que ponerse en pie e ir hasta e estacionamiento donde tenía el auto.

Tal vez había fumado más de lo debido, pues se dio cuenta cuando abordó el auto, puesto que e olor del tabaco inundó todo el interior, su ropa era bastante olorosa, pero tampoco le desagradaba el olor, al contrario, creía que con el olor de su colonia era una perfecta combinación de olores, aunque Yuuto no pensase lo mismo, pues cuando fumaba, siempre lo reprendía. Aún, molesto con él, pensaba en sus regaños y demás, no podía evitarlo.

El tráfico estaba pesado por esa noche, aunque no tanto como en las mañanas, por lo que tuvo un ligero retraso para llegar a su hogar. Estuvo en el estacionamiento del lugar por unos minutos, bajó del auto, dejando ese olor peculiar de tabaco en el interior y entonces subió por el ascensor subterráneo.

Al estar en el pasillo del piso donde vivía, caminó lentamente, por debajo de la rendija de la puerta se veían las luces prendidas, Yuuto estaba en casa y de eso no había duda alguna. Ingresó la clave para entrar y entonces la luz del recibidor anunció su llegada y Waccha corrió hasta sus pies. —Hola, felino…—Lo saludó con cariño, pero sin hacerle mucho caso a su pareja, no deseaba buscarlo.
Yuuto Shinji 
Sujk estaba demorando bastante en volver… y ni siquiera era un día abiertamente laboral para ellos. Sin necesidad de hablarlo con anterioridad en los pasados días, era claro que lo que fuese que fuera que estuviera pasando entre ellos, era algo que debía hablarse esa misma noche… Aún sin quedar de acuerdo en nada, eran cosas que parecían establecerse sin mediar palabras. Simplemente de manera autómata lo sabían.

En algún momento terminó por beber un poco del té verde ya helado, más su sabor amargo le templó un poco la garganta. Volvió a recostarse en el suelo, la alfombra le daba cierta cálida temperatura muy parecida a la que tendría en caso de tratarse de tatami. De reojo vio la hora en el jodido reloj de pared… pasaban de las diez. Esta vez cruzó los brazos por debajo de su cabeza y cerró los ojos… Tan estaba seguro de que ambos sabían que “algo” pasaba, que un terrible miedo le invadió. ¿Y si por esa noche sensei decidía no volver a casa? ¿Si de algún modo quería darle una lección? ¿Él se lo permitiría? Aún con los ojos cerrados frunció el entrecejo.

Repentinamente escuchó que la puerta de entrada se abrió… la voz de Sujk saludando a Waccha inundó toda la estancia y él de golpe se quedó mirando el techo, estático, apretando los labios y sin atreverse a ponerse en pie. “¡Levántate, jodido cobarde!” le reprendía su mente… Tragó saliva trabajosamente y se reincorporó quedando sentado y girando a penas el torso para alcanzar a ver al recién llegado por encima del respaldo de uno de los sofás. – Buenas noches… - Intentó que el saludo sonase firme, pero no estaba seguro del resultado.
Sujk Arkhelism
Ese “Buenas noches” llegó a sus oídos más rápido de lo que hubiese querido, él no era grosero ni mucho menos cuando estaba molesto, así que decidió saludar —: Buenas noches…—Entre dientes lo hizo y se pasó de largo hacía a cocina, Waccha estaba en sus brazos y sonriente fue que miró a su felino como su fuese lo más hermoso en el mundo. Bajó a su mascota y éste salió de la cocina, necesitaba un vaso de agua fría. Recordó que antes de salir había metido una jarra de cristal al refrigerador, así que fue y se sirvió en un vaso para luego beber lentamente. Sobre la barra dejó el vaso y volvió a su lugar a la jarra. No deseaba ser tan amable con el menor, no le nacía porque tal solo de verlo como si nada, le causaba más molestia. Y claro que había razones de sobra, no habían mensajes, no habían noticias de su regreso y encima debía soportar su indiferencia en la compañía y en su hogar, no le gustaba esa clase de desplantes.
Yuuto Shinji 
El saludo le fue respondido y consideró que aquel era ya un gran avance, por lo menos el hombre no pasaba de largo frente a él, aunque eso era bastante improbable. Sujk era todo, menos maleducado con él… por muy molesto que estuviera, siempre terminaba ocupándose de él. ¿Y él cómo le correspondía? Oh, si, volviendo a casa antes de tiempo y sin avisarle. Volviendo a casa porque le habían reacomodado la agenda de los últimos meses y deseaba pasar más tiempo compartido con su pareja y eso era lo que precisamente no había hecho en esos días.
Le vio caminar en dirección a la cocina y de inmediato intentó ponerse en pie, más terminó solo con una rodilla apoyada en el suelo y la otra flexionada mientras se sostenía al filo de la mesa de centro. Bien, se pondría en pie, le alcanzaría en la cocina y… ¿Luego qué? ¿Qué le diría? Se quedó con la mirada clavada en la pulida madera de la que se sujetaba… Nervioso terminó de reincorporarse y con andar torpe caminó hasta llegar al marco de la puerta de esa habitación en donde el otro parecía beber agua “tranquilamente”, nada más alejado de la realidad… Llevaban semanas sin verse y era claro que era no era una actitud “tranquila” por parte de Sujk. - ¿Te fue bien hoy en… - Dudó. Era claro que a esas horas Sujk no volvía de la oficina- ¿Te fue bien hoy, Sujk-kun?
Sujk Arkhelism
Yuuto no tardó en aparecerse, él hizo como si nada, bebía agua y esta le sabía amarga por el sabor del tabaco… Mala idea beber agua cuando sabía que había fumado más un par de cigarrillos en aquella alameda. A los pocos segundos, su pareja ya le estaba preguntando acerca de su día, la verdad es que no deseaba responder a eso… Dudoso, callado y un poco pensativo fue que se quedó ante los ojos del guitarrista. —Bien, supongo. — Escueto le contestó y acomodó el vaso de vidrio que había ocupado. —¿Cuándo llegaste? — Sí, primer pregunta para atacarlo, incluso la dejó salir con ironía, como si no se hubiese enterado del día en que Yuuto había asaltado el hogar de ambos con esas maletas. De espaldas estuvo unos segundos, más luego no tardó en darle la cara a su novio.
Yuuto Shinji
Sujk no le daba la cara, pero tampoco sus movimientos hacían notar que estuviese ignorándole. Era claro que le escuchaba y que posiblemente le diera una respuesta… esta no se hizo llegar, pero antes de que siquiera intentase agregar algo más como para entablar una conversación más o menos intrascendental que le permitiera tantear terreno, una evidentemente sarcástica cuestión le hizo entrar en apuros casi de manera instantánea. Se relamió los labios con nerviosismo, empuñó ambas manos y por un momento agradeció que Sujk no estuviera mirándole… eso también le duro bien poco, pues si consiguió sostenerle la mirada cuando el mayor le dio la cara, no estuvo seguro de poder responder lo que el otro quisiera escuchar o lo que fuera en realidad correcto decir. – El miércoles… que no llegaste a casa. – Respondió con más convicción de la que esperaba de si mismo… Lo que era peor, la última parte no había sonado precisamente amigable.
Sujk Arkhelism
“Que no llegaste a casa…” ¿Acaso le estaba reprochando con ese asunto? ¿Estaba sacando su tono ofendido por no llegar a casa…? No, Yuuto no podía ni tenía derecho a hablarle así cuando el único que no había dado noticias de sí y de su llegada, era precisamente él; aquello le molestó más y solo le puso en más aprietos porque no era de ser grosero, se pensaba las cosas antes de decirlas pero Yuuto parecía provocarlo para que eso no ocurriese. Frunció el entrecejo y se llevó un par de dedos a la frente para masajear dicha zona en señal de “Debo calmarme”. —No recordaba. —Comentó con el mismo tono que Yuuto había empleado hacía unos minutos. —Tenía trabajo.
Yuuto Shinji
Menos mal que no había ido a peor la cosa… pero era como si su organismo reaccionase de manera autómata, mientras él intentaba devanarse los sesos para que los nervios no le vencieran. Su lengua se le adelantaba a hablar mordazmente, como si estuviera reaccionando al ataque sarcástico de Sujk… aun cuando en esos momentos no quisiera enarbolar ninguna clase de discusión que los dejase en peores términos. – Supuse que estabas ocupado… - Agregó desviando la mirada, dando a penas un paso para intentar acercarse. – Por eso y otras cosas ya no quise importunarte con mensajes acerca de mi llegada. Me precipité pensando que estarías acá. – Mintió. Así era… mentía, pues desde el mismo miércoles estaba que rogaba porque Sujk no estuviera todavía en casa y así no tener que enfrentar nada todavía. La culpa le carcomía, pero más su lado egoísta que solo le dejaba pensar en lo mucho que echaría de menos al otro en los próximos meses.
 Sujk Arkhelism
Rió. Así es, rió de una manera irónica, casi mordaz por lo que escuchaba. — Importunarme… —¿Pensaba que con eso se libraba de la mentira que le acababa de echar? No era tonto, ni mucho menos un niño para tragarse el cuento. — ¿Desde cuándo piensas que vas a importunarme? Creo que siempre nos hemos mantenido en contacto pese a muchas cosas, y eso del “importunísimo” ha quedado fuera. No vengas con esas cosas ahora, Leda. — Bien, si quería comenzar una plática sincera, se la iba a dar, Yuuto podía aguantar a no expresar su sentir, él no. —Perfecto, llegaste ese día sin aviso. ¿Y qué tal los días pasados? No me hablaste para nada, pasé a tu lado en la compañía y te hiciste el idiota, como si no me conocieras. ¿Es por qué no querías importunarme? Por favor, ve con alguien más a contarle esos cuentos, porque yo no me los trago. No me parece que soy irracional, ni que hable con la cabeza caliente, simplemente te digo las cosas como son. Me molesta que hagas las cosas por tu lado y te hagas el enojado, o bien, que me ignores como si yo tuviera la culpa de algo y no me lo digas a la cara. Y todavía llegas aquí y haces las cosas por tu lado como si vivieras solo.
 Yuuto Shinji
“¿Qué diablos?” fue lo que se preguntó al escuchar como el baterista se reía en su cara. Achicó los ojos y dio otro par de pasos que le acercaron hasta la barra de la cocina, a penas a un par de metros de donde Sujk se encontraba frente al fregadero. Escuchaba su manera de dirigirsele y más inverosímil le parecía la situación… Arrugó el ceño cuando el otro mencionó algo sobre que se habían visto en la compañía… - ¿De qué diablos…? – No le dejó hablar en absoluto. Él ni siquiera había visto a Sujk en el trabajo, menos cuando se la vivió huyendo de este… ¿acaso el mayor le vio sin que él lo notase por andar de paranoico huyendo de él? Tal vez el mayor no lo notase, pero cada tanto iba incrementando el tono de voz, ese que normalmente era sosegado, ahora estaba a una nota de prácticamente gritarle las cosas. Eso ya no le pareció y no solo el ceño, sino también frunció los labios y de paso dejó caer con fuerza el puño sobre la barra. - ¡No te he ignorado, Sujk! He huido de ti y si hubieras sido más observador, si esa tarde que me viste en el trabajo te hubieras sacado de encima tu maldita venda de los ojos que solo te permite sentirte insultado con mi supuesta manera de ignorarte, te habrías dado cuenta que me la he pasado con la paranoia de no enfrentarte, en lugar de hacerte historias en la cabeza acerca de que aún ahora puedo darme el lujo de hacer como que no existes. – Ni él mismo supo cómo fue que consiguió salivar lo suficiente como para decir todo eso sin que la garganta se le secara… Incluso ahora bufaba mientras miraba al otro molesto.


Sujk Arkhelism 
Bien, lo que menos quería, había sucedido. Su novio ya estaba gritando como era costumbre cuando se enojaba, él revoleó los ojos y no dijo nada, pues estaba esperando a que el guitarrista terminase con todo lo que tuviese que decir. Sí, el también estaba molesto, pero no gritoneaba como el menor. —¿Qué? Yo no soy adivino, ni mucho menos atento, soy despistado y te sugiero que midas el tono de tu voz porque yo no estoy gritando. Ignorando, evitando, o huyendo, a mi me suena igual. ¿Qué quieres que piense cuando me evitas de esa manera? ¿Quieres que haga como si nada estuviese pasando? No Yuuto, no todos pensamos como tú. Resulta que sí, por mucho que te moleste, me hago historias en la cabeza, porque no me das más motivos para pensar lo contrario. Y no me mires como si yo tuviese la culpa de todo esto. — Enfrentó y retó la mirada del contrario.

Yuuto Shinji
No, Sujk no estaba gritando y él solo lo había hecho una vez para que terminase con toda su incomprensible verbena y así poder tomar la palabra y soltar todo lo que se le acabó acumulando con tanta palabrería. Bien, le daba la razón en eso de que no era adivino… Lascivo elevó el mentón y nuevamente su lengua le ganó con pasos agigantados a su cerebro. - ¿Ese que siempre se jacta de que me conoce perfectamente ahora viene a decirme que es un despistado y por ello me suelta todas estas cosas sin escuchar razones? – Esta vez no gritaba. Si bien no se sentía tranquilo y pensaba que cualquier estimulo volvería a hacerlo reventar, decidió desquitar la frustración intentando inútilmente enterrar las uñas en el azulejo de la barra. – Tienes un concepto demasiado extraño de lo que son los sinónimos, Sujk. – Así era él, demasiado impulso y visceral… Sujk sabía a lo que se arriesgaba siempre que una discusión se desataba entre ellos. – Volví antes porque quería estar más tiempo contigo ya que me modificaron la agenda de los meses venideros y prácticamente será una burla que “vivamos” juntos, pues no podré estar aquí más que los fines de semana… ¿Contento? – Agregó con sorna. – Ya ni siquiera entiendo por qué me daba tanto miedo enfrentarte y decirte esta clase de cosas. – Ofuscado, molesto, negaba con la cabeza, desviando la mirada hacia la puerta. – Así no es como debe de ser un hogar… con una de las dos partes ausente casi en su totalidad… - Murmuró.
Sujk Arkhelism
No respondió a la pregunta del menor porque no le veía sentido, ya estaba dicho que ambos estaban en una situación complicada. Tal vez estaba equivocado, tal vez Yuuto lo estaba, no podían saberlo ambos porque la cabeza se les calentaba cada vez más y aunque no lo quisieran admitir en su totalidad, actuaban como idiotas, ¿qué se le podía hacer si la situación no era de cambiar?

Enmudeció, hubo un momento en que su mirada cambió radicalmente a una de incredibilidad. ¿Por qué en lugar de estar molesto el corazón le palpitaba como si quisiera salir de pecho? ¿Por qué quemaba tanto en su interior al escuchar “prácticamente será una burla que “vivamos” juntos”? ¿Eso era un mal sueño, no? Eso quiso pensar, pero la realidad es que todo estaba sucediendo y él no podía hacer nada…

Él no sabía nada, no le habían dado informes acerca de Yuuto, quizá tenía razón después de todo… Aunque, esas palabras habían dolido. Se quedó recargado en el lavabo, no dijo nada y entonces pensó que la mejor manera de terminar con todo esto, y para bien de los dos… Era terminar con ese hogar, después de todo, la manera en que su novio lo había dicho le había dado mucho en qué pensar. —No necesitas estar conmigo todo el tiempo. — Comentó aún más molesto. —No es como si tuvieras una obligación conmigo. Y sí, creo que tienes razón… No debes tener miedo a enfrentarme, porque después de todo, no importa. El trabajo es primero y eso lo tuve en mente todo el tiempo. Ni tú, ni yo… estamos obligados a dejar el trabajo por sentimentalismo. Así que… Lo mejor sería abandonar este intento de hogar, que desde un principio no funcionó. — Sí, Yuuto también podía lastimar a su manera, y él a la suya. Y el guitarrista tenía la razón, un hogar no se componía solo de una persona, y sí el otro no iba estar allí, no veía motivos, como bien lo había planteado su novio con esas palabras.
Yuuto Shinji 
En su mente el sentido común le había rogado por que detuviera sus palabras, pero no, no lo hizo… Continuó desahogándose sin atreverse a mirar a Sujk, temía de lo que pudiera encontrarse. El baterista demoró en responder y tanto que, temeroso, terminó por devolver la mirada para enfrentarse arrepentido al posible desastre que pudiera haber ocasionado… «No necesitas estar conmigo todo el tiempo» decía… Examinó el rostro ajeno y no le tomó ni un par de segundos el darse cuenta de que aquella punzada en pecho no era lo peor que Sujk podría hacerle sentir esa noche. ¡No! Por supuesto que no lo veía como una obligación… ¡¿De donde carajos sacaba eso?! ¿En qué momento le había dado a entender que así era como veía su relación? No conseguía mantener arrugado el entrecejo… la frente le temblaba igual o más que los labios ahora entreabiertos e imposibilitados pronunciar palabra alguna.

«Ni tú, ni yo… estamos obligados a dejar el trabajo por sentimentalismos». ¿Sentimentalismos? ¿A eso se reducían más de catorce meses juntos? Joder… Si ya estaba hecho a la idea de que podrían mandarlo a freír espárragos… ¿Por qué ahora se daba cuenta de que ese nudo en la garganta le estaba asfixiando? Ya estaba preparado para que Sujk le dejase en claro ese tipo de cosas, pero… «Intento de hogar que desde un principio no funcionó»… Inevitablemente a su mente llegaron los recuerdos de la primera noche ahí… El problema a causa de los celos que sentía infundados por la insistente presencia de Ryu… Ambos durmieron por su lado y ahora no le bastaba con intentar hincar las uñas en la barra, por lo que laxos… los brazos cayeron a sus costados, cerrando las manos en sendos puños que hacía blanquecinos los nudillos.

Ya no pudo sostenerle la mirada, pero más le valía haber podido hacerlo, porque en cuanto giró el rostro en dirección a esa barra que en vano había querido mancillar… Sus ojos se toparon de frente con el jarrón que contenía esa pequeña vara de bambú de la que todavía pendían los ocho deseos escritos en el Tanabata pasado… y fue así como algo hizo cortocircuito en su cabeza y de paso algo más se le rompió en el pecho. – El trabajo es… importante… - Balbució con voz torpe y quebrada. Tuvo que aclararse la garganta… Las manos le sudaban y ahora yacían abiertas al tiempo que volvía a intentar mirar a Sujk, tratando de no exteriorizar nada de lo que sentía. – Tienes razón. Todo esto quizás nos quedaba demasiado grande como para tomarlo a la ligera… - Inspiró profundamente… exhalar fue complicado y tuvo que hacerlo en pausas, a modo de que la respiración salió expedida en un lastimero gemido. – Eso es lo que dices ¿no?...

Sujk Arkhelism
Simplemente no entendía a Yuuto, ni lo quería hacer ya… Primero le decía cosas como “Vamos a hacerlo juntos” “No des un paso adelante sin mí…” Y lo que venía a hacer, era contradictorio a lo que había planteado meses atrás. Él no podía dar un paso adelante, pero Yuuto podía hacerlo con todo el egoísmo del mundo al decir que era una burla el vivir juntos aún con trabajo encima. Jamás se le hubiese pasado por la cabeza tales palabras. Tal vez iba a ser complicado, pero… ¿Acaso el guitarrista era el único con la agenda hasta el tope? Claro que no, apostaba todo lo que quisiese a que no se había reparado en el hecho de revisar su agenda también, pues tampoco tendría tiempo en la semana como para llegar y hacer la cena, o siquiera darle las “Buenas noches” de manera cariñosa como solía hacerlo. Ambos lo habían anticipado meses atrás, de hecho, cuando el año había comenzado, que serían meses complicados. Sí el menor pensaba que él no lo iba a entender, ¿entonces…qué clase de pareja sería al truncar los sueños del contrario? Él igual tenía metas, sueños, pero no se imaginaba que el egoísmo de Yuuto fuese tanto que no se ponía a poner un poco de atención en su vida laboral.

Ni en toda su jodida vida amorosa había escuchado a Yuuto decir algo como “El trabajo es importante” cuando tenían alguna pelea… Entonces, ¿el trabajo era más importante que él? ¿Era eso…? Sí, por más que quiso reprimir aquello, algo dentro de él se quebró. Estaba por demás decepcionado de la persona que tenía al frente, porque por su egoísmo estaba pasando todo esto. — No. — A pesar de estar herido internamente, sostenía su semblante serio. —A ti te quedó demasiado grande. No generalices. Y al diablo con esto… — Frunció el ceño, y tomó el jarrón donde estaba el bambú con sus deseos del pasado tanabata. —Es una tontería. — Lo dejó caer frente a los ojos de menor, causando un gran desastre en el suelo, y le miró de mala gana, casi con desprecio, con una profundidad que ni él mismo se creía… Jamás le había hecho malos gestos al menor, no hasta ahora. —¿Sabes qué es curioso…? Nunca creí en el matrimonio porque pensaba que era una tontería, y ahora no creo en las promesas que hace la gente cuando está enamorada. Es gracioso. — Sonrió, no de felicidad o a causa de burla, sonrió porque era la única manera de expresar que estaba herido y destrozado en partes iguales. — No hay nada más que decir, Yuuto. —Susurró y se pasó de largo para ir a la habitación de huéspedes donde estaban acomodadas sus antiguas cosas.

Yuuto Shinji 
¿Quién podía entender a Sujk? Ese hombre que siempre se afanaba en decir que nadie le conocía mejor que él, que a él no podía mentirle, ni ocultarle nada… ¿Quién podía entender a Sujk? Si justo en esos momentos era la razón de que respirar doliera y que cada exhalación salieran como un abrupto quejido aún más lastimoso. Ese que se jactaba de hacerle ver transparente y que en esta ocasión no había conseguido ver su desesperación… Aquella desesperación que le anegaba la mente de pensamientos pesimistas. ¿Qué iba a hacer él después de todo? ¿Qué podía hacer él teniendo a sensei tan lejos… tanto tiempo… todas las semanas? Una cosa era conversar acerca de lo pesadas que vendrían las responsabilidades de ambos y otra muy diferente el que la situación se presentara de manera inminente… Lo único que requerían era el apoyo del otro ¿no? Pero desde que recibió la noticia simplemente se dio por enterado de que no podía sostenerse solo ¿cómo informarle de ello a Sujk? ¿Hablarle de su terror y patetismo acerca de estar viajando cada semana para aferrarse desesperadamente a su cuerpo por la noche… para casi suplicarle que no le dejase ir cada lunes por la mañana? Una locura…

-¿No…? – Inquirió silenciosamente cuando la voz de Sujk volvió a llamar su atención. La seriedad de aquel semblante le traspasaba y de un momento a otro se sintió enfermo… Era como estar resfriado sin estarlo realmente. La cabeza palpitaba terriblemente y lo adjudicaba ese esfuerzo que hacía por no volver a gritar… esta vez posibles suplicas para que todas esas estupideces que se decían terminaran de una vez y por todas. Quiso replicar acerca de que era a él a quien todo eso le quedaba demasiado grande… pero el rostro se le descompuso en una mueca de desconsuelo. Volvió a desviarle la mirada… clavándola en el jarrón del bambú al tiempo que se mordía el labio inferior. Tuvo que dar un paso hacia atrás y apenas contuvo el aire y de un rápido movimiento Sujk había hecho añicos el jarrón… la vara del bambú que con el impacto pareció fracturarse y en el agua los ocho deseos se empapaban en una tintura color negro que iba expandiéndose por el papel donde hacía un mes habían sido escritos.

Sujk hablaba del matrimonio, de promesas no realizadas… y él, apoyado contra la barra no podía dejar de contemplar el desastre a sus pies. No era posible… No quería creer que era posible… Las piernas le temblaban y solo deseaba que ese hombre saliera pronto de la cocina, porque no quería dar lastimas a nadie… Le vio alejarse rumbo a la puerta y entre dientes masculló algo a penas entendible para si mismo. - ¿Así que… para esto se enamoran las personas, Sujk-san?

Sujk podía tragarse a su conveniencia eso de que el trabajo era más importante que su relación… Ahora mismo le daba igual lo que pensara… Ahora mismo él no deseaba pensar en nada. - ¿Para esto se… arriesgan? – Su voz se quebró y se dio cuenta de que ya no valía la pena hablar nada más. Encima de que no se concebía capaz de articular palabra alguna sin terminara rompiéndose. ¿Promesas? Ja… ¿Qué podían hablar ahora de promesas? Si justo ahora dudaba que la más importante la pudieran llevar acabo… ¿Conservar la amistad a pesar de que sus deseos más importantes ahora estaban mojándose entre agua con fertilizante para plantas?... Vaya mierda.
Sujk Arkhelism
Apenas consiguió llegar a la habitación, Waccha le siguió y confundido, el felino se sentó a su lado cuando cerró la puerta y se dejó caer de bruces para quedar sentado en el suelo. Jamás había sentido tanto dolor emocional, tenía una impotencia enorme… Nunca se había comportado de esa manera, pero Yuuto no le había dejado otra alternativa. Él estaba dispuesto a correr riesgos por ese guitarrista, él hubiese soportado no verlo toda la semana, mientras se sumía en su trabajo para mantenerse lo más ocupado posible hasta que llegase el fin de semana para por fin verlo… Él hubiese arriesgado eso y mucho más, quizá y hasta podría llegar de sorpresa aunque fuese noche a donde fuera que estuviese el guitarrista, porque eso hacían los enamorados… Locuras. Él iría al fin del mundo siguiendo a su novio, y apoyando siempre sus sueños porque eso hacían las parejas, se apoyaban y entendían sin importar nada; y, aunque le hubiese echado de menos, siempre estaría con esa ilusión de verlo en fin de semana para profesarle todo su cariño… Pero en lugar de discutir el tema con tranquilidad, Yuuto se había adelantado para tomar decisiones sin consultarlo, idealizando en su cabeza que no podrían formar un hogar aunque quisiesen…

No iba negarlo, mucho menos a ocultarlo, la tristeza le invadió pronto cuando se supo solo en ese cuarto, la tristeza embargó su corazón; siempre había creído que eso de “Me rompieron el corazón” era una bobería inventada por las personas más tontas del planeta, pero ahora, él era uno más de esos tontos a los que les rompían el corazón de una manera brutal. Aún no pasaban ni un par de horas y ya se sentía solo, sin ganas de reír, sin ganas de hablar… La soledad que el guitarrista le había dejado era indescriptible, era terrible y humillante sentirse así.

Había matado dos pájaros de un tiro, su amigo y su novio se habían ido esa misma noche. Yuuto era la única razón porque la que había decidido arriesgarse a formar un hogar y sin él, eso no era posible., Yuuto había sido el impulso de su primer beso, Yuuto era la razón por la que había formado una banda, Yuuto era quien le hacía feliz, Yuuto era la causa por la que había alejado a esas mujeres y todo porque se había enamorado… No… no podía echar a perder todo, no podía simplemente decir que era una burla vivir con él… — Esto es un asco… — Murmuró con dificultad, con ese nudo en la garganta y con esas ganas de agarrar todas las cosas y romperlas de la impotencia que sentía.

Respirar era complicado, hablar también… Ahora no estaba de humor para ello y lo sabía. Aún en esa situación, Yuuto le preocupaba más que otras veces . Las ganas de ir con él, de abrazarlo con todas sus fuerzas y de decirle “Todo está bien, estoy aquí para ti” Desaparecieron. No había lugar para sus cursilerías como el susodicho les llamaba. Esa noche se quedaría allí a dormir, no importaba el lugar, simplemente debía asimilar todo, pero lo veía complicado. El agotamiento emocional lo estaba destrozando y era mejor ir a dormir; mañana sería otro día…

Yuuto Shinji
Le escuchó cerrar una puerta, no estaba seguro, solo sabía que se encontraba todo lo lejos que lo quería de él… Y de esa forma fue que se pudo dejar vencer ante sus emociones de una vez y por todas. Las piernas dieron de si y terminó arrodillado en ese suelo que no demoró nada en empaparle los pantalones; de suerte ningún cristal estaba cerca como para herirlo. A cuatro, las manos terminaron buscando apoyo en el suelo también y en el cielo de su boca sintió el amargo y salobre sabor de quien está a punto de vomitar… El estómago dolía, los huesos lo hacían también y en el suelo contempló que comenzaba a llover dentro del departamento… Si, era la mejor y estúpida excusa que tenía para no admitir consigo mismo que las furiosas lágrimas terminaban por desbordarse, abundantes se arremolinaban sobre sus pestañas y le imposibilitaban la visión como para seguir contemplando como se entremezclaban con el agua y la tinta bajo su cuerpo.

Optó por mantener los ojos cerrados, lo que tenía al frente no era precisamente lo que deseaba ver ante él y a pesar de ello… parpadeó para que las gotas que pendían de las pestañas cayeran sobre un deslavado "¡Que FED llegue a lo más alto!” que le hizo ahogar un gemido de dolor… Fue el último deseo de ambos el que le hizo tener que permanecer hincado sobre sus rodillas para poder llevarse ambas mano a cubrir su boca… "Qué el tiempo y las circunstancias no sean pretexto para dejar de amarnos", "Que a su lado siempre parezca que el mundo se reduce a nosotros dos juntos"… ¡¿Cómo se les había ocurrido pedirles semejantes cosas a los dioses?!... La soledad golpeaba con mayor fuerza cuando te dabas cuenta de que quizás… no estaban mirando en la misma dirección tú y la persona con la que hacías vida. La soledad exigía ser expelida del cuerpo con dolorosos gemidos y jadeos ahogados por las lágrimas… esas que eran demasiadas para poder ser tragadas.

-Maldita sea… - Las manos frías, temblorosas, tuvo que deslizarlas por la resbalosa superficie de la barra para poder sostenerse de esta y ponerse en pie. No podía describir el dolor que sentía… Era algo visceral, mental, emocional… dolía peor que cualquier paliza que le hubieran podido dar en medio de un atraco. Definitivamente no era así como imaginaba que sería hablar con Sujk… pedirle paciencia, suplicarle porque le esperara con la misma ansiedad que él lo haría… Una agria sonrisa se plantó en sus labios al recordar que, ilusamente, había llegado a pensar que… luego de una conversación seria, sin sarcasmos ni comentarios mordaces que pudieran alterarles, habrían podido terminar a besos y caricias sobre la misma alfombra o el sofá… Pero debía reconocer que, en el momento en el que el bambú había caído al suelo… había dejado de reconocer a Sujk. Sabía que de él, de momento, no podía esperar cariños ni palabras amorosas… pero tampoco imaginó que así sería como se verían truncados sus deseos compartidos.

En el dedo corazón cierto accesorio parecía quemarle. Sujk no creía en el matrimonio ni en las promesas… y él simplemente no creía, ni quería creer en la persona desconocida que de la cocina saliera hacia unos minutos. Se deshizo de la alianza que llevaba en la mano y la colocó en la orilla de la barra. Poco fue el tiempo que le llevó recoger los trozos de vidrio y depositarlos en la basura… junto con los ocho tanzaku de los que ya poco se podía leer y la ya resquebrajada varita de bambú. Secó el suelo y, fuera del hecho de que ningún jarrón decoraba la barra, podría decirse que ahí nada había ocurrido…

La alianza se quedó sobre la barra… Él se fue a refugiar a la habitación de huéspedes que, meses atrás, Sujk bautizará por anticipado como “La habitación de los berrinches de Leda”… Sin deshacer la cama, se hizo ovillo sobre esta sin importarle si la humedecía con los pantalones mojados… igual estaba volviendo a llorar, era fácil hacerlo cuando nadie observaba. Y ahora… mientras el sueño le vencía, se quedaba pensando… ¿Para eso se enamoraban las personas? Entonces se alegraba muchísimo de no haberse enamorado en el pasado… porque suficiente tenía con lo que ahora le dolía en todo él…


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