Yuuto Shinji
Al despertar se encontró con que ya estaba solo en la cama... no era de extrañarle, ya era de su conocimiento que Sujk tendría que madrugar para terminar el trabajo de la semana. Aún así no pudo evitar mirar el techo con cierto recelo y luego de un largo suspiro se decidió a salir de la cama en busca de Waccha... Era claro que no había como tener un día tranquilo de descanso en casa, en silencio, para darse a la tarea de asear un poco, comer cualquier cosa que pudiera improvisar y quién sabe, salir un rato con el felino a despejarse un poco por el vecindario.
Se trató de un día más o menos frío, nublado en su mayoría, por lo que no pudo evitar tomar un baño caliente y luego abrigarse un poco para ir a aquella alameda que tanto le gustaba a Waccha en su antiguo domicilio. Hasta no encontrar un mejor lugar de recreamiento, probablemente continuarían con la costumbre de ir a aquella fuente rodeada de palomas a las que el pelinegro no dudaba en ahuyentar pese a los reclamos de las ancianitas que solían ir a alimentar con migas de pan a esas aves que eran más que una plaga.
Ir a esa alameda le traía recuerdos... muy buenos recuerdos que parecían haber ocurrido hacía demasiado tiempo y que, si bien lo pensaban, habían ocurrido a penas en el pasado año, quizás pocos meses más... Pero bastaba con mirar en alguno de los arbolados senderos para recordar como se había perdido entre arbustos junto con sensei solo para poder probarse los labios ante un celoso Waccha que bastante tardó en aceptarles como pareja. Bastaba con dirigir su mirada a la pequeña explanada y rememorar un poco sobre el pasado Halloween...
Esas semanas estaban resultandole terribles. Pese a lo estrecha que se volvía su relación en algunos puntos con Sujk, al grado de que ambos ya trataban un poco con la familia del otro... En cuanto a convivencia no podían evitar echarse de menos. Era toda una estafa el tener que guardarse su afecto toda la semana para derrocharlo en a penas dos días... Pero si le preguntaran si sería capaz de cambiar el ritmo de vida que tenían, evidentemente se negaría... Adoraba trabajar en conjunto con su pareja.
Al final volvió a casa ya algo entrada la noche, algo cansado de a saber por qué, no pensaba que hubiese hecho demasiado de provecho más allá del aseo de la casa y el paseo con Waccha. Aún así, sin quitarse siquiera la chaqueta de encima, llegó a la habitación y se tiró sobre la cama para tomar una siesta... Esperaba que sensei llegase pronto y con bien a casa.
Sujk Arkhelism
¡Maldita fuese su semana…! No había sido lo mejor, hablando del estrés precisamente. Tan pocos días y las grabaciones se estaban realizando demasiado pronto, primero debía batallar con Ryu, luego debía enfrentarse a su parte en solitario, sumado a uno que otro papeleo por ser la mano derecha de su novio… Casa quien tenía sus deberes, se podía decir que al mismo nivel, a veces ni él llegaba a casa, como sucedió los días pasados. Vaya que le estaban echando todas las ganas para sacar el nuevo álbum adelante, y qué decir de las presentaciones futuras, todo tenía un problema para resolverse y una solución para no fallar más adelante.
No había dado noticias, no se había comunicado con nadie… Y agradeció bastante que Yuuto lo había procurado, pues éste había enviado comida al estudio los días que no dio señales de vida, estaba eternamente agradecido con su novio… Y ganas le sobraban para decírselo de frente, o de siquiera mandarle un mensaje, pero la verdad es que al término de su jornada caía rendido ante las seducciones del sueño como él solía decir.
Entre golosinas que había acumulado en la semana que estaban sobre su escritorio, gracias a que el guitarrista le había mimado hasta con eso, fue que decidió partir a casa y recoger dichos dulces que no había podido degustar en casa. Deseaba mucho estar allá… Ni siquiera pudo desearle los buenos días de manera decente al otro cuando por fin lo vio en casa, pues se le había hecho tarde para llegar con puntualidad. Sí que tenía la cabeza en otro lado, pero agradecía que su salir era de lo mejor, nada de resfriados y eso que el clima había estado por demás frío.
Sorprendería a Yuuto, no dando señales de que llegaría casa, no contestando mensajes, sin avisar siquiera como tenía la costumbre. Esta vez iba en un taxi, pues a veces tendía a dejar el auto cuando de verdad se le hacía más tarde o simplemente no le daba la gana conducir. Fueron unos cuantos minutos en el vehículo, puesto que ya estaba pagando la tarifa correspondiente, luego bajó y se adentró al edificio hasta la recepción, lugar donde tenía acostumbrado saludar a la gente. Bastaron varios pisos más para llegar al indicado, casi con velocidad fue que llegó a al puerta e ingresó la clave; las luces estaban apagadas, aunque no la de la habitación principal que estaba casi al final del pasillo, Yuuto estaba allí de eso no había duda.
Waccha descansaba pacifico sobre uno de los sofás, y él entró tan sigiloso, dejando sus cosas por ahí para luego marcharse hasta su dormitorio, allí, sobre la cama… su ahora pelinegro, descansaba. Casi era enternecedor verle las facciones, era todo un “Bebé”. Se acercó poco a poco hasta a cama, y subió despacio, no se recostó, solo se mantuvo recargado con sus codos y le dio un par de besos prolongados en la nuca a su menor. Maldito corte de cabello… era conveniente, pues por más raro que pareciese, le encantaba la nuca del menor. Podía quedarse horas y horas contemplando el rostro de ‘inocencia’ de su pareja, pero sabía que era imposible para su cuerpo aguantar tanto… Ahora tenía oportunidad de hacerlo, tampoco lo quería despertar.
Yuuto Shinji
Cuando dormía siempre tenía una muy particular sensación: Primero entraba en un sueño ligero por algunos minutos y en un momento dado dejaba de saber de si mismo, en más de alguna ocasión había tenido la oportunidad de ser testigo de ese momento preciso en que caía en el cobijo de ese sueño que no le permitía despertar hasta el día siguiente. Y justo se encontraba en ese extraño limbo... con un pie en cada mundo, cuando sintió que algo le molestaba en la base de la cabeza, en la nuca para ser precisos. Él se encontraba en un estado más allá de la somnolencia y con trabajo se dejó caer de espalda contra el colchón para medio abrir los ojos y constatar de que no era un "algo" lo que le molestaba, sino un "alguien". Pestañeando con un esfuerzo casi sobrehumano intentó despabilar un poco. - ¿Qué horas... - Tuvo que aclararse la garganta pues la voz le sonaba bastante ronca al llevar ya un rato sumergido en la siesta. - ¿Qué horas son estas de llegar... sensei? - Tuvo que refregarse los ojos antes es que se le volvieran a cerrar. - Hombre insensato... - Sonrió burlezco. A esas alturas ya no tenía ni intención de cambiarse de ropa, ni quitarse la chaqueta ni nada.
Sujk Arkhelism
Lo que menos quería sucedió... Yuuto tendía a tener el sueño un poco menos pesado que el de él, y para cuando quiso dejar en paz aquella nuca, éste terminó despertando. Se alejó un poco solo para ver como su guitarrista se desperezaba. Sonrió, estaba tan aliviado de haber llegado a casa, de estar con él... — Son las horas en las que los maridos llegan. — Bromeó con una tenue sonrisa en los labios. — No soy insensato, tú tienes la culpa de que esté llegando a estas horas. — Reprochó sin hablar en serio. Terminó recostado a un lado de su menor y le pasó un brazo encima. — Tenía muchas ganas de verte. — Frunció el ceño.
Yuuto Shinji
La respuesta de Sujk le hizo abrir un ojo con pereza y pese a esa dichosa pereza, se dio el lujo de elevar una ceja. - Hm... - Nuevamente se aclaró la garganta. - Pues no deja de ser una hora inadecuada para ti, considerando que no estas casado, Sujk. - Para ese momento volvía a recostarse de lado, pero esta vez de frente a su pareja que ahora le abrazaba... Volvió a cerrar los ojos, frunciendo el entrecejo. - ¿Mi culpa? - Refunfuñó al tiempo que de manera debilucha intentaba darle un pequeño puñetazo en el estómago. - También tenía ganas de verte... antes de que insinuarás que por mi culpa es que no he podido verte...
Sujk Arkhelism
— Deja de refunfuñar y mejor abrazame. —Se acercó aún más de lo que estaba y casi lo estrechó tan fuerte entre sus brazos. De verdad que en la semana terminaba tan agotado que no quería saber más nada,claro, Yuuto era la excepción... A veces se sentía culpable por desaparecer tantos días, no era su costumbre hacerlo, pero cuando tenía mucho por hacer, simplemente la noción del tiempo se le iba. — ¿Qué tanto me querías ver, hm? — Se le quedó mirando muy fijamente cuando preguntó aquello, más luego se acomodó mejor sobre la cama. —Gracias por las golosinas de esta semana, ¿está mal si te digo que no me comí ni una...?
Yuuto Shinji
- De eso nada, abrazame tú. - Replicó acurrucándose contra el cuerpo ajeno, pronto se dio cuenta de lo molesto que era intentar dormir con aquella chaqueta considerando que por debajo llevaba ya una de esas playeras de manga larga, con pesar se alejó un poco para que, a tirones, pudiera deshacerse de la chaqueta que terminó arrojando al suelo antes de volver a acurrucarse. - ¿Quién dice que quería verte ahora? - Seguía sin poder abrir sus cansados ojos. - Después de todo, desde el fin de semana pasado no me tienes nada contento... - Un bostezo largo le hizo llorar los ojos y solo así consiguió despabilar un poco como para poder mirar al otro con mala cara. - Y si encima no te haz comido nada de lo que te envíe, no dudes que no vuelva a tener el detalle de enviarte dulces a la oficina... - Le advirtió con un cejeo divertido pese a la cara de sueño.
Sujk Arkhelism
—¿Sigues con eso del fin de semana...? Sinceramente...— Fingió poner cara de desconcierto, la verdad es que sabía lo que su madre había dicho. — No recuerdo nada, Yuuto... — Murmuró. Entonces revoleó los ojos cuando éste comenzó a decir que ya no tendía esos detalles con él. — Al fin que no quería, las señoritas me pueden dar dulces. — Se defendió con eso y entonces, teniendo la oportunidad, hundió su rostro en el cuello del menor, no tenía alguna intención de provocarle, de eso nada... Solamente era un gesto de cariño. —¿Por qué siempre hueles tan bien...? — Cerró los ojos en el proceso.
Yuuto Shinji
- Sinceramente... - Imitó a su novio en el uso de tal palabra. - Es mejor que no lo recuerdes. Ha sido una de las pocas veces en que más asustado me he encontrado en la vida... - Bufó teniendo que enterrar el rostro contra la almohada, ni tan siquiera lo levantó al escucharle hablar acerca de las supuestas señoritas que podría atestarle de golosinas en el trabajo, a penas y masculló algo inentendible hasta que sensei se acercó lo suficiente como para olfatearle el cuello como a veces era su costumbre. - Eres tú el que piensa siempre que huelo bien... - Rezongó solo por su manía de llevarle la contraria, pues debía admitir que esas pequeñas caricias le templaban cualquier malestar, le serenaban el sueño y de paso le hacían olvidar todos los malos ratos de la semana que al fin terminaba. - Te echaba de menos... - Terminó por confesar, no había razón para no hacerlo ahora que escondía la cara contra la almohada.
Sujk Arkhelism
—¿Ah sí...? — Espetó de manera casi desinteresada, pues estaba más entretenido en olfatear a su novio que nada, no perdió tiempo en refregar su rostro con la curvatura de otro... su piel era tan suave que no hallaba manera de poder resistir. — ¿Te asustó el hecho de que ella ahora lo sabe todo...? — Preguntó tan de golpe. — Yo también te eché de menos... No sabes cuánto... debes salir de cabeza o me volveré loco, de verdad... — Rió muy leve pese al comentario de su madre, ya no valía la pena seguir fingiendo que no recordaba nada.
Yuuto Shinji
Esas suaves caricias le hacían revolverse muy suave sobre las sábanas, le gustaba lo que sentía y no había por qué negarlo cuando venía extrañando esas atenciones desde hacía varios días, pero en el momento en que estaba por suspirar complacido, se sorprendió a si mismo abriendo los ojos de golpe, más despierto de lo que nunca hubiese estado en todo el día y de buenas a primeras se sentó y se quedó mirando a Sujk con total incredulidad. - ¿Qué dijiste? - Preguntó sin importarle si la voz le salía o no ronca a esas horas de la madrugada. - Olvida eso de que te volverás loco... Al diablo eso y explica lo que acabas de decir... - Casi que sentía el mismo terror que hubiese sentido el domingo pasado, terror que había creído inexistente cuando los Andou se despidieron de él con total naturalidad... Ahora apretaba con fuerza el cubrecama con las manos.
Sujk Arkhelism
Sabía el tipo de reacción que el otro iba a tener, no era de extrañarse... después de todo, no lo había dado explicaciones acerca de lo que había dicho su madre. —¿Qué quieres saber exactamente? — Se fue con rodeos mientras se levantaba e iba la clóset para sacar el pijama, necesitaba estar cómodo, por lo que no perdió tiempo y se cambió. — Yo te puedo decir muchas cosas y no te van a gustar. — Mintió solo para asustar a su menor, sabía como se podía poner con la situación y aún así no dejó de molestarle, hasta se fingió serio, preocupado, pero nada de eso era cierto. Al final le diría las cosas como su madre se las dio a entender.
Yuuto Shinji
¿Cómo que qué quería saber? ¡La verdad! evidentemente... Boquiabierto le vio levantarse de la cama con toda calma y él todavía en shock terminó gateando hasta llegar a los pies de esta y con el cuerpo flojo terminó con los hombros caídos y sentado sobre sus propios talones. - ¿Qué vio exactamente... ? - Musitó. Nada de lo que decía sensei concordaba con sus recuerdos del fin de semana pasado... - ¿Qué sabe...? - Fuese lo que fuera que supiese Hanako-san, ahora mismo le hacía refregarse las manos en el regazo con ansiedad. No dejaba de contemplar la espalda de ese que parecía más ocupado en cambiarse de ropa. - ¿Por qué no va a... gustarme? - Cada pregunta la hacía con una nota más aguda que la anterior y poco le importó si la pregunta más importante era casi una sarta de palabras ahogadas. - ¿Tan mal... lo tomó? - Se preguntó más a si mismo con desconsuelo... Por una parte no podía evitar sentirse un poco idiota. ¿Tan mal lo habría tomado Hanako-san al grado de preferir hacer como que no había visto nada frente a él...?
Sujk Arkhelism
Yuuto parecía más ansioso de lo normal, incluso desconsolado...¿De verdad era tan importante para él el saberse rechazado por su familia al saber que era su pareja? Sus padres eran comprensivos, sabía la clase de personas que eran... y su madre, ella lo apoyaba con todo siempre. — Pues... — Se sentó a la orilla de la cama y se frotó los cabellos de la nuca. — ¿Qué tomó mal? Ella no vio nada, yo estaba muy ebrio, pero recuerdo algunas cosas, no todas con seguridad, pero cuando vi que ella estaba a punto de decirme algo frente a ti, todo mareo se fue... — Rió apenado por eso. — Ella tuvo un momento a solas conmigo y con lo que me dijo, me aseguró que ella sabe que me gustas... Qué eres especial para mí y... que le haces bien con tu presencia. — Sonrió cabizbajo mientras le daba la espalda a su novio. — Total que... Con todo lo que me dijo, se terminó por enterar ella misma sin que nosotros se lo dijéramos....
Yuuto Shinji
Para cuando sensei tomó asiento en la cama, él ya tenía los ojos clavados en el regazo... Atento escuchaba lo que el otro le relataba, más no hacía por atreverse a mirarle directamente a los ojos, temiendo a que con ese contacto le afectase un poco más lo que tuviese que contarle en más. Si, algo recordaba respecto a haberlos dejado a solas luego de que la humadera del pan de arroz terminase por hacerle toser... pero... Achicó los ojos y entonces si que le buscó la mirada, más ahora Sujk le daba la espalda. Le tomó por la orilla de la playera para dormir y tiró de esta para llamar su atención. - Y a pesar de todo eso... - Esperó hasta que sensei por fin le mirase para continuar. - ¿Era verdad lo que me dijiste en los mensajes de esta semana? ¿En serio le gustaría que te acompañase cuando vuelvas a visitarlos?
Sujk Arkhelism
El otro llamó su atención con ese tirón en su camiseta y se volteó para mirarle. Poco a poco se fue acomodando, hasta atrapar al otro entre brazos y de ese modo hizo que ambos cayesen de espaldas contra el colchón; él fue más hábil y se le encimo a su menor de inmediato. — Mi madre me ha sentenciado, ella quiere que te lleve a casa cada que se pueda... Y yo también quiero que me acompañes... Lamento las molestias de ese día, no suelo ser así, pero cuando estoy ebrio me transformó... ¿Hice muchas tonterías...? — Para cuando quiso darse cuenta, ya estaba rozando su nariz contra la de menor de manera morosa. Le gustaba tener ese espacio con su pareja... un espacio donde sus bromas y demás no entraban el juego.
Yuuto Shinji
Para cuando quizo darse cuenta, sensei ya se había encaramado encima suyo y se las arreglaba para tranquilizarle con más mimos todavía, cosa que le orilló a ya no poder seguir eludiendo esa amplia sonrisa que se moría por esbozar. - Agradezco que tu madre dedujera las cosas, porque de haber visto el hambre con el que me intentabas seducir seguro que te deshereda, Sujk-kun... - Fue su turno para bromear un poco, relajado se dedicaba no solo a corresponder a los pequeños besos de esquimal, sino que con la punta de la nariz se dedicaba a delinear la barbilla ajena, la mandíbula y la garganta... - Aún así no estoy seguro de cómo deba tratar con tu madre la próxima vez, sensei... - Le tomó el rostro con ambas manos y se quedó mirándole fijo. - Estaba pensando en hacer un pequeño huerto en la terraza de la sala con su asesoría y con esto que me cuentas debo de admitir que estoy más acobardado que nada...
Sujk Arkhelism
— El alcohol me eleva el deseo si estás cerca, lo descubrí en casa, eres peligroso para mí y más si me dejas en abstinencia a causa del trabajo. — Rió muy levemente, algo risueño puesto que el sueño le estaba venciendo ya... La semana había sido agotadora. Además, las caricias de su menor era tan relajantes, suaves... Estaba por quedarse dormido de nuevo... Odiaba cuando pasaba eso. — Debes tratar normal con ella, creo que te quiere como a su hijo... Le encantaste a mi madre, debes admitir que eres el mejor por hacer eso. — Estaba cerrando los ojos, su cuerpo cayó completamente en el del menor. — No permitas que beba tanto para la próxima... — Susurró. — Yuuto... — Fue lo último que dijo antes de caer dormido, estaba agotado de todo... Sin darle las buenas noches, fue que se rindió ante el sueño.
Yuuto Shinji
Dudaba de que el afecto fuera equiparable al que una madre podría sentir por un hijo, pero estaba seguro de que de su cuenta correría el no decepcionar a Hanako-san, porque continuaría esforzándose por hacer lo más feliz posible a ese hombre que estaba a nada de caerse dormido encima suyo. - No dejaré que bebas tanto... no frente a tus padres... - De pronto el peso de sensei casi le sacó el aire de una y tuvo que arrojarlo a un lado. Eso terminó de despertarle lo suficiente como para que pudiera ir a cambiarse la ropa por la de dormir... No era la primera vez que le tocaba tirar de sensei hasta acomodarlo en su sitio y arroparlo... Por su parte al día siguiente tendría un día verdaderamente pesado, ni siquiera había alcanzado a comentárselo a ese dormilón al que ahora le acomodaba el cabello detrás de la oreja y al que le acariciaba el rostro con la punta de los dedos... ¿Así que de alguna forma Hanako-san ya estaba al tanto de su relación? Vaya cosas... eso le reconfortaba y alteraba en partes iguales, pero por ahora solo se preocuparía por rodear a Sujk con ambos brazos y ser ahora él su cobijo para el agotado baterista... Antes de proponerselo ya se había vuelto a quedar dormido por segunda vez en esa noche.