Yuuto Shinji
[SMS]:
¿En el hospital? ¡SUJK! ¿Se supone que por qué me escribes todas estas cosas DESDE EL MÓVIL DE A SABER QUIÉN debo de tranquilizarme? ¿Estas mal de la cabeza? ¿Todo mundo esta mal de la cabeza recientemente? He venido a Mie bajo engaños, de los que luego te hablaré, y encima vienes a confesarme vía mensaje de texto que mientras yo estoy pasando las noches pensando que estas en casa... ¿Tú haz estado internado?
Maldita sea, ponte a pensar siquiera un poco en cómo carajos es que me siento fallandote como pareja... Yo debía de estar ahí contigo, sin necesidad de que estes buscando a nadie más para que te auxilie. Yo debía de estar ahí contigo, mandando todo al demonio para que pudiera constatarme que estabas mejorando de salud... Vas a escucharme muy seriamente en cuanto este de vuelta en casa, Andou. No mereces ninguna clase de contemplación ni aunque estes enfermo, ni aún si dices que lo hacías para no distraerme de mis responsabilidades. Nada es más importante que tú y yo... y yo no puedo estar bien si tú no lo estas, imbécil. Date cuenta de lo importante que eres para mi.
Si, estoy bastante molesto.[SEND]
Sujk Arkhelism
[SMS]:
Diablos... Quería evitar a toda costa que te molestaras, pero, no sé... Si te aviso te molestas, si no lo hago también, no sé qué es bueno en realidad. En fin, debes tranquilizarte, Yuuto... De verdad, aunque no me han dado de alta porque no he mejorado nada, estoy con un médico, y eso debe de dejarte tranquilo por lo menos en estos días.
No puedo pensar en como te sientes, es cierto, y las cosas pasan por algo... Aquí no son tan atentos como se debería, pero al menos no paso hambre, debes mantener la calma, aunque sé que no lo harás, aunque sé que estás de malas conmigo y con todos quizás... ¿Vas a mandar todo al demonio? No lo hagas, tu familia también es importante.
No importa que estés bastante molesto, sé que de alguna manera soy importante, tan como tú lo eres para mí... Debes estar bien, debes hacerlo porque también si tú estás mal yo lo estaré más.
Deja de hacer corajes, tú estás enfermo también y debes cuídarte, ¿sí?
[SEND]
Yuuto Shinji
[SMS]:
Una cosa es que si me avisabas me iba a poner histérico y nervioso para mandar todo al diablo y poder estar apoyándote. ¿Te recuerdo que aunque enfermé... yo no acabé en el hospital? En verdad eres lo que le sigue de imposible, Sujk. He mandado al demonio a todos en Mie desde que me di cuenta de que me vieron la cara, que nadie estaba en el hospital y que lo único que deseaban era hacerme una encerrona para convencerme de que los deje visitar mi casa. ¡En verdad todos estan mal de la cabeza! Pero tú eres el primero de la lista al que algún tornillo se le soltó, de eso no tengas duda.
Y deja de recordarme que estuve enfermo. Ahora mismo ya no tengo nada de malo en el estómago y del virus de gripe casi ni me acuerdo, rara vez estornudo. Me sirvió descansar anoche... Justo voy de vuelta a la ciudad y el enojo no me deja pensar claro. ¿Por qué debes de ser tan tonto a veces? Mereces que no sean atentos en el hospital, mereces que prefiera llegar a casa con Waccha y dejar de responderte cualquier mensaje. Eres idiota, Andou. [SEND]
Sujk Arkhelism
[SMS]:
Deberíamos de hablar de todo esto cuando estés por acá. Aunque, no te he pedido que regreses a la cuidad, dije que no había nada de qué preocuparse. Estoy bien, y no sé que decir con respecto a tu familia, tal vez si fue un poco extremista.
¿Vienes en el Shinkansen que se hace menos tiempo? No te presiones tanto.
[SEND]
Yuuto Shinji
[SMS]:
¿Y quién dijo que estoy volviendo por que me lo hayas pedido? Estoy volviendo a Tokio porque se me da la gana. Idiota... no fue porque fueras a pedírmelo, nunca es porque debas pedírmelo, quería volver para sorprenderte esta noche, pero puedes quedarte tranquilo en el hospital que ya voy llegando a la estación y me voy directo a casa. [SEND]
Sujk Arkhelism
[SMS]:
Oh, si... Olvidé que eres "Yo hago lo que quiero", lo siento; estar enfermo me bloquea de algunas cosas. Como sea, Leda, a donde quiera que vayas a llegar, hazlo con cuidado.
[SEND]
Yuuto Shinji
Perfecto. Había bastado con que se enterase de que Sujk estaba en problemas y hospitalizado para que, tal y como le dijese a este vía mensaje, entrara en histeria. El plan inicial era ir directamente a casa... las cosas dieron un giro dramático en el mismo instante en que terminó comunicándose con el Servicio de información telefónica, con la compañía misma y demás para dar con el maldito hospital en el que había terminado internado el baterista. Solo intentar localizarlo con el smarthphone no le había funcionado del todo bien.
Menos mal que fue en la oficina en donde, aún a esas horas, pudieron darle informes ya que Sujk de alguna manera había tenido que dar justificantes de sus inasistencias y definitivamente fue el cable perfecto para que, después de hacer una parada en casa para dejar el equipaje y de paso alimentar al pobre de Waccha, se diera una ducha rápida y se envolviera en la mayor cantidad de ropa abrigadora posible. Cuando sintió que ya no habría riesgo de volver a resfriarse, tomó una maleta con mudas de ropa para su pareja, una frazada para pasar la noche al lado de este y partió en busca de un taxi.
Fue casi al llegar al mostrador del nosocomio que el mensaje de Sujk llegó y definitivamente le cayó de perlas que el otro estuviera al tanto de su enojo. No tuvo mayor problema en que le dejasen entrar como visitante al cubículo de su novio, pues argumentó que por esa noche los familiares de este le habían encargado cuidar de él por esa noche y las que hicieran falta hasta que le dieran de alta. Ser su compañero de trabajo facilitó también las cosas, por lo que con una sonrisa agradeció a la enfermera que le llevó hasta la puerta del enfermo.
- Pues "a donde quiera que vaya a llegar" es aquí. - Fue lo primero que dijo en cuanto entró a esa pequeña habitación que con suerte habían conseguido únicamente para Sujk. Ignorando cualquier reacción por parte de este, se dirigió a una silla que se encontraba al costado de la mesa de noche junto a la cama y sacando de la maleta la frazada que llevaba consigo, tomó asiento para luego cubrirse con esta y cruzar los brazos por debajo. - Y te aguantas. - Concluyó dignándose a mirarle ceñudo, retándole a que le llevase la contraria.
Sujk Arkhelism
Quería regresar a casa, no soportaba más el ambiente a hospital, el olor del medicamento, las personas hablando en los pasillos y a las enfermeras que entraban y salían para ver su estado de salud. Pero, todo era por su bien, porque debía estar listo para la presentación de la banda, no quería problemas.
Jamás pensó que un resfriado pudiese darle tantos dolores de cabeza, él pensó que estaría en casa esa misma noche, pero vaya sorpresa, no hubo nada de mejora y entonces decidieron retenerlo un día más, solo hasta completar todo su tratamiento. Encima, tenía cosas de trabajo pendientes que revisaría apenas tocase un pie en casa.
Yuuto estaba fuera de la cuidad, no tenía problema con ello, aunque no podía negar el hecho de que, estando en tales condiciones, lo necesitaba, pero también comprendía que habían cosas repentinas que uno no podía evitar y le daba gusto que fuese a visitar a su familia, él no era quién para negarle las cosas o para retenerlo por el simple hecho de estar enfermo. Estaba bien, solo debía mantenerse vitaminado, beber bastantes líquidos, sobre todo suero, y en el hospital le ayudaban con las nebulizaciones, eso evitaba que se ahogase a plena madrugada como la noche pasada.
No le hacía muy bien saber que su novio estaba molesto, preocupado, inclusive agresivo. Le mantenía informado de su salud porque no quería preocuparlo, pero al parecer todo había salido mal, esos mensajes le hicieron saber cuán enojado se encontraba el pelinegro. Entre groserías, palabras cortantes y demás, fue que se dio por vencido, no estaba en condiciones de seguir discutiendo un tema por medio de mensajes.
Pensando en la posibilidad de que el guitarrista ya estuviese en el departamento, le dejaba angustiado. Aunque, igual no pudo evitar sentirse molesto, no debía, pero lo estaba. Todo era tan sofocante, el resfriado no estaba ayudando nada, los ojos le lloraban por la enfermedad, su voz sonaba tan constipada y su cabeza punzaba de tanto sorber por la nariz los fluidos de la misma. Recargó su cabeza contra la almohada de esa camilla y miró hacía la ventana que tenía vista al paisaje nocturno de la cuidad; había pedido a su enfermera que recorriese las cortinas. En ese instante, donde solo pareció cerrar los ojos un par de segundos, una voz conocida se hizo presente. Era Yuuto. Giró la cabeza con cuidado, tratando de seguir sus movimientos, y no haciendo mucho caso a sus palabras, ¿por qué debía estar tan enojado con é? ¿Por qué le miraba ceñudo y le decía las cosas de esa manera? No hizo más que volver la mirada hacía la ventana para ver la gran luna que adornaba el cielo. Honestamente no tenía ganas de nada, así que se quedó callado y terminó por suspirar. Hacía días que sus suspiros no salían de manera fluida como ahora.
Yuuto Shinji
Sujk siguió sus movimientos en silencio hasta que por fin tomó asiento y se envolvió en la frazada, a un lado en el suelo colocó la maleta y, sin darse cuenta, el gesto se le ablandó al ver como el otro perdía su mirada en lo que quedaba detrás de él: La ventana. Al igual que el baterista, terminó por suspirar e imitarle en la acción de contemplar el oscuro cielo y la ciudad en movimiento y bañaba en luces multicolores en ese sábado por la noche...
¿De verdad se creía capaz de volver a casa e intentar conciliar el sueño sabiendo que Sujk, maltratado y cansado como se veía, pasaría ahí la noche a solas? Lo cierto era que se estaba engañando y lo sabía perfecto. Volvió a suspirar... de pronto notó que la nariz comenzaba a escurrirle y del bolsillo de la sudadera que llevaba encima se sacó un pañuelo para limpiarse, para de inmediato volver a guardarlo en su sitio. No estaba seguro del todo, pero esa vista y ese silencio compartido no le sabía del todo mal y entonces se sorprendió a si mismo esbozando una muy discreta sonrisa... No necesitaba estar en el departamento para sentirse en casa, aunque estuviese furioso con Sujk, era al lado de este en donde sentía que debía de estar.
Sujk Arkhelism
Un simple paisaje nocturno, para muchas personas era lo más común, para él era más que eso… Se perdía en la oscuridad del cielo que siendo adornado por esas constelaciones a las que solían llamarles “estrellas”, arrancaban miles de pensamientos de su cabeza, era como si el cielo fuese un agujero negro donde dejaba sus pensamientos para que nadie pudiese adivinarlos ni con una sola mirada. Al parecer, Yuuto estaba haciendo lo mismo que él, pues pudo ver el reflejo de éste por la ventana.
Ensimismado se quedó un rato porque de pronto su enfermera, con la que ya se había empezado a llevar bien, entró amigable como desde el primer día que le habían hospitalizado. Con un :“Ryosuke-san, le toca su medicina” la joven se acercó a la orilla de la cama, tendiéndole un pequeño vaso donde las pastillas yacían dentro de éste, el agua le fue proporcionada. Atenta, la mujer acomodó la camilla, la frazada, tocó su frente para comprobar que no había rastros de la fiebre y preguntó: “¿Se ha sentido mejor? Vendré más tarde para revisar que todo esté en orden”. Solamente pudo decir un: “Gracias, estoy mejor”. La joven se retiró, ignorando por completo su visita.
No estaba enojado como tal con su novio. Molesto… Quizá un poco, no le gustaba cuando empezaba a hacer cosas por su lado y le planteaba la situación a su manera, a su enojo… O le decía “¿Y quién dijo que estoy volviendo porque me lo hayas pedido?” “…ya voy llegando a la estación y me voy directo a casa”. Ese tipo de cosas le hacían sentir mal. Y no le pareció una broma en lo absoluto. Él podía arreglárselas solo como en los días pasados, que sí, echaba de menos a su novio, lo necesitaba pero entendía muchas situaciones en las que simplemente debían sacrificar cosas, pero como había dicho desde un inicio, estaba todo bajo control, no era su intención hacerlo enojar con una enfermedad repentina.
Yuuto Shinji
Continuaba ensimismado en el preciso momento en que la puerta se abrió lentamente a sus espaldas, a penas por encima del hombro alcanzó a ver a la chica que minutos antes le llevase hasta esa puerta. Atento observó cada una de las acciones de esta, que si la medicina, la frazada y de paso le tomaba la temperatura con la mano sin siquiera preocuparse en utilizar un termómetro, eso le hizo fruncir levemente el ceño, pero casi de inmediato devolvió la mirada al exterior... Ahora no estaba para sentir incomodidades o celos, a penas estaba consiguiendo apaciguar lo que era la angustia que le había dado el saber al otro internado.
¿Por qué podían internarte después de todo? Su madre era enfermera y entre relatos varios de sus guardias de trabajo, bien sabía que alguien enfermo de vías respiratorias solo acababa hospitalizado cuando estaba a un paso de caer en la neumonía. Ese solo pensamiento le hizo hundirse todavía más en la silla, cubrirse hasta media cara con la frazada... ¿En verdad Sujk podía ponerse en su lugar siquiera un momento? ¿En donde había estado él mientras sensei lidiaba con no poder respirar, con dolor en el pecho, con posibles crisis pulmonares? ¿Trabajando? ¿Y de qué podría servirle tener un buen empleo y dedicarse a lo que más le gustaba si al final del día... no tenía a nadie a su lado para compartirlo?
¿Por qué Sujk no le había informado de todo eso? Él debía ser quien estuviese a su lado desde el primer día... Nada valía si no podía recrear sus metas y sueños al lado de ese tonto baterista. Sujk jamás se imaginaría cuánto le reconfortaba verlo medianamente bien sobre esa camilla. La chica terminó por salir, al parecer no volvería hasta la mañana siguiente o antes si Sujk se lo solicitaba. - En cuanto leí tu primer mensaje fue que decidí tomar el shinkasen que suele hacerse la mitad de tiempo en llegar a Tokio. Planeaba tomar el servicio convencional estando en la estación de trenes y cambié el ticket en el último momento... no me pidas que no me altere cuando me das esa clase de noticias. Alterarme, enojarme contigo... conmigo mismo por no poder estar aquí desde días atrás, esa manera de rabiar a lo idiota por culpa de la preocupación es mi forma de quererte... - Su mirada continuaba clavada en la ventana y la frazada cobijandole media cara. - No sé hacerlo de otra manera, Ryosuke...
Sujk Arkhelism
Hacía días que había anhelado estar con Yuuto. Saberse mal, estar mal, sentirse mal… era tan sofocante, tan deprimente que el hecho de descubrirse solo no le gustaba. ¿Interrumpirlo en medio de tantos planes para la banda? No, era una tarea imposible, debían seguir el curso de los planes, la presentación estaba cercana y en la compañía le podían echar la mano para cuando se recuperase. Jamás había sido su intención hacer enojar a su pareja, pero la semana estuvo pesada para ambos que no era tiempo de frenar las cosas. Hasta a su madre le había negado la posibilidad de viajar para que lo acompañase en el hospital.
En momentos como los de ahora, que se sentía pésimo era que las palabras de Yuuto las escuchaba aún más claras de lo normal. —Cuando te pido que no te alteres, es porque no debes de hacerlo… No me gusta que me entiendas mal, que te enojes por cosas que no podemos tener bajo nuestro control… Me molesta el hecho de que te enojes, y me hagas sentir mal con tus palabras secas. —Dijo por fin. No estaba alterado, todo lo espetó tranquilo, lo más honesto posible. Carraspeó la garganta, era momento de decirlo—: Me lástimas. — Cerró los ojos y otro largo suspiro le atacó, era una manera de liberarse de ese dolor en el pecho. Ese otro dolor que no era a causa de una enfermedad, era a causa de un sentimiento herido. El menor podía pensar que era débil, que no era típico de él sentir eso, pero… No podía evitarlo. —Haces que piense muchas cosas que no debería y eso termina por molestarme. — Abrió los ojos y esta vez sí que le miró.
Yuuto Shinji
Bajo la frazada se aferraba fuertemente a la orilla de su sudadera favorita, color negra, hurtada de entre las pertenencias de Sujk desde hacia meses, así se sentía un poco más seguro de si mismo y lo suficientemente sereno como para escuchar al otro sin la necesidad de tener otro arranque de furia en su contra. Se negaba a mirarle... Sin embargo, fueron ese solo par de palabras lo que le hizo girar el rostro en dirección a la camilla... Con los ojos cerrados y en medio de un largo suspiro, Sujk se permitía mostrarle su vulnerabilidad. Apretó la mandíbula y entonces sintió que algo muy pesado en su pecho comenzaba a asfixiarle... ¿Qué sería? No fue sino hasta que las miradas de ambos hicieron contacto que lo descubrió... Se llamaba "culpabilidad" y él sabía bien cómo era que debía hacerle frente, más su maldito orgullo volvía a interponerse como era costumbre.
Le desvió la mirada y entonces se puso de pie, solo para tomar la silla con ambas manos y acercarla un poco más a la camilla, solo suficiente como para poder cruzar ambos brazos en la orilla de esta y en medio de estos ocultar su rostro. - No volvía acá porque tú me lo pidieras, volvía porque necesitaba hacerlo para estar por fin contigo... y en ningún momento planeé quedarme en casa sabiendo que tú estabas aquí. - Sabía que podía escucharle, estaba justo a su lado.- Todavía no sé cómo hacer para que esta clase de cosas suenen como una disculpa... - Bajo su improvisado escondite fruncía el entrecejo y se mordía el labio inferior. - No sé cómo hacer para no lastimar cuando estoy tan acostumbrado que la mía sea siempre la última palabra... - Fue entonces que reparó en lo que decía y levantando el rostro se apresuró a añadir: - Pero eso no quiere decir que no quiera trabajar en ello, Sujk.
Sujk Arkhelism
No estuvo muy atento a las reacciones de Leda, solamente estuvo a la espera de una respuesta, de que sus palabras de alguna manera le llegasen a éste. Muchas cosas había pasado a lo largo de su relación, cosas que debía resolver ellos mismo para no tener complicaciones a futuro y ésta, definitivamente era otra de las situaciones por las que debían seguir luchando, juntos. Tal vez su pequeño error había sido no mantenerlo al tanto, pero tenía justificaciones claras para ello, no había sido por gusto, o por querer incordiarlo y preocuparlo a posta. Sabía que a su novio le gustaba tener todo bajo control y algo como lo de su hospitalización le descolocaría. Tampoco quiso hacerse el fuerte, era una necesidad ir al hospital para no ahogarse en medio de la noche, era más por precaución que por otra cosa.
Sus miradas chocaron, pudo sentir esa extraña conexión que unía lazos inquebrantables en ellos. Esos lazos que no iban a permitir provocar alguna pelea por cosas como las de esa situación. Yuuto, pronto se acercó hasta la camilla y entonces puso una de las palmas de su mano sobre la cabeza de éste. —Siempre te he dicho que me gustas tal y como eres… No quiero cambiar nada de ti. Solamente quiero que midas tus palabras cuando el tema que estamos tratando sea serio. Incluso, me gusta tu modo grosero cuando estamos bromeando o estamos normal en nuestra relación. — Rió un poco ante el problema que estaban resolviendo. —Te avisé lo del hospital para que no te preocuparas y ve… terminó siendo todo lo contrario… — Sus dedos, que tranquilos reposaban sobre la cabeza de Yuuto, se aventuraron a acariciar la nuca del mismo.
Yuuto Shinji
A penas estaba asegurándole que podría trabajar en mejorar en cuanto a su nivel de arrogancia y Sujk ya estaba colocándole una de las manos sobre su cabeza, reconfortandole con el gesto y más aún con las palabras que le dedicaba. Muy quieto se quedó mirándole con las manos aún apoyadas sobre las sábanas. - Ese lado irreverente y grosero se me va de las manos todavía más cuando me altero... - Revoleó los ojos. - Me sentía un completo inútil y te culpaba por ello. - Tuvo que aclararse la garganta, era tarde y llegaba un momento en el que, aunque aún no tuviera sueño, la voz comenzaba a ponerse ronca. - No importa cuánto trabajo haya... sino puedo estar presente en esta clase de cosas, sino puedo apoyarte, si ni siquiera me entero de ello... ¿Qué clase de pareja se supone que tienes entonces? - No pudo evitar dejar caer la cabeza entre sus brazos cruzados en cuanto los dedos de Sujk se dieron a la tarea de acariciarle la nuca. Lo estaba disfrutando... - Perdoname ¿quieres? - Y así sin más, de la manera más natural, la disculpa salió de sus labios sin siquiera proponérselo.
Sujk Arkhelism
—No eres un inútil, eres una persona lo bastante atenta para que digas esa clase de cosas. Esta semana ha sido complicada, es normal que haya enfermado luego de tanto tiempo. No había necesidad de suspender actividades, estaba consciente de ello. Eres esa clase de pareja que es perfecta sin que la perfección sea un término legal para una persona, eso eres. Y con eso estoy diciendo todo. — Dejó de acariciar la nuca del menor y se pegó a la orilla de la camilla, palpando el otro lado que estaba vacío. — También perdoname a mí. Y no me niegues nada esta noche, quiero que estés a mi lado ahora, te quiero abrazar... — Más que una orden, sonó a suplica. Necesitaba a su menor a un lado.
Yuuto Shinji
Y menos mal que nuevamente ocultaba su rostro, porque si había algo a lo que nunca terminaba de acostumbrarse, eso eran sin duda los cumplidos que Sujk solía hacerle de vez en cuando. Le hacía arder, perder los papeles y el control de todo, por ello fue que al levantar la barbilla y volver a mirarle se sorprendió al recriminarle con la mirada el que detuviera las caricias que hasta entonces le relajaban. - Van a armar un escandalo si me descubren ocupando la camilla contigo, Sujk... - Le planteó. Quizo poner la mejor de sus expresiones serias, pero en esos momentos la nariz volvió a escurrirle y tuvo que apresurarse a volver a limpiarla... La vergüenza le invadió por una fracción de segundo y terminó poniéndose en pie para descalzarse y subir al hueco que el otro le hacía a su lado. - Esto va a vencerse seguro... y con los dos encima. - Le advirtió mientras acomodaba su frazada por encima de las sábanas y cobijas de la camilla.
Sujk Arkhelism
—No me importa que armen un escándalo. — Comentó, restándole importancia a la mirada seria de su novio, el hecho es que se sentía lo suficientemente acompañado y no lo quería dejar en esa silla durmiendo. Rió de manera muy leve cuando la nariz de su menor escurrió y entonces negó con la cabeza levemente. —Aún sigues enfermo... Vamos a cuidarnos mutuamente lo que resta del fin de semana. — Una vez que estuvo su menor a un lado de él, se permitió abrazarlo. —Ni pesas nada, no exageres. Además, ¿me vas a negar que esto no te gusta? — Sonrió, apoyando su cabeza contra la de Yuuto. Estaba feliz.
Yuuto Shinji
Definitivamente se perdía toda la seriedad del asunto cuando Sujk perdía la vergüenza y se animaba a reírse en su cara. - Solo un poco enfermo. - Le aclaró. - Y deja tú cuanto es lo que peso, esto es muy reducido... - Inevitablemente tuvo que ajustarse al cuerpo de su pareja solo para sentir que no caería al vacío. Un largo bostezo le tomó por sorpresa, pues aunque rápido la verdad era que el viaje había sido pesado. - No voy a negar eso, tampoco voy a... - Sujk apoyó la cabeza contra la suya y eso le hizo guardar silencio. - Estoy feliz de estar aquí... - Confesó, asegurándose de cerrar los ojos antes de hacerlo. Justo en ese momento las luces de la habitación se apagaron y solo se coló la iluminación de pasillo por debajo de la puerta. - Creo que ya quieren que durmamos... - Aún con los ojos cerrados percibió la falta de luz a su alrededor y con cuidado pasó un brazo por encima del cuerpo de su baterista.
Sujk Arkhelism
—Deja de estar quejoso... Aunque, eso también lo extrañé bastante... — Estaba con los ojos cerrados. Pese a estar en cama los días anteriores, sentía pesar en su cuerpo, sueño... Estaba agotado y ni siquiera lo podía entender. — A mí me hace feliz que tú estés conmigo... —Susurró cuando al fin la luz se apagó, ambos tenían mucho por descansar. — Durmanos... Gracias por estar conmigo, te necesitaba tanto... — Confesó, no pudo más de sí y el sueño terminó por vencerle. Esperaba que Yuuto le hiciese segunda muy pronto.
Yuuto Shinji
- Dijiste que te gusta como soy... - Balbuceó. Estaba quedándose dormido, no podía creerlo, por primera vez era consciente de que en verdad podía hablar más dormido que despierto; más las palabras de Sujk de alguna manera le mantenían todavía en ese mundo. El efecto de estas fue lo que hizo que se aferrase aún más al cuerpo de su baterista. - Yo necesitaba estar aquí... - Murmuró. Qué más habría deseado que poder decir algo algo más, pero no fue consciente del momento en que tanto él, como su pareja terminaron rendidos al sueño.