Por algún motivo estaba destinado a esperar a Yuuto, más su cuerpo era el único traicionero en toda esta historia.
La realidad era que, por más que quisiese mantenerse despierto, no pudo hacerlo, pues antes de que llegase siquiera la media noche, ya estaba sobre la cama, boca-bajo, con la sudadera a medio quitar, pues su cansancio fue tanto que no le dio ni tiempo de ponerse el pijama. El solo tocar la cama fue su rendición.
Ni mensajes, ni llamadas pudo realizar con su novio, eso para asegurar que deseaba esperarlo, aunque sea con una taza de té, siquiera para desearle las buenas noches, pero ni eso. La semana había estado agotadora en verdad. El dolor de cabeza fue su enemigo durante los días pasados, uno con el que de verdad no podía lidiar.
Con el móvil sobre algún lugar de la cama y él dormido con sus actos a medias, como su sudadera que quiso quitar hacía nada, fue que se perdió por completo. Esperar a su menor ya era una tarea más que imposible y el día de mañana les tocaba trabajar de igual forma. Por ahora y sin más por esa noche, decidió que esperaría entre sueños a su novio.
Yuuto Shinji
Había pasado lo que consideraba una de sus peores noches en lo que iba del año... Dolor de cabeza que no menguaba ni aún cuando había intentado dormitar un poco en la oficina y por si fuera poco el trabajo no le daba tregua ni un poco. Desvelado, cansado por el tráfico de la noche y todavía con los vestigios de una migraña que había pasado a extenderse hasta cierta parte muscular del cuello, fue que consiguió llegar a casa. Pasando de ser por lo menos la mitad de la persona ordenada que acostumbraba a ser, dejó la maleta de trabajo en el recibidor y se fue de largo a la habitación.
No se sorprendió en lo absoluto al encontrarse con un bulto sobre la cama, por lo visto alguien más parecía sentirse tan podrido como ahora mismo lo estaba él. A diferencia de sensei, él rara vez conseguía dormir tranquilamente si no se cambiaba la ropa por el pijama, por lo que hizo lo propio para luego ir a la cocina por un vaso de agua con la que terminó por tomarse un par de analgésicos que esperaba pudieran solucionar el problema que le aquejaba, pues de otra manera no sabía cómo carajos haría para cumplir con la jornada del día siguiente.
No tuvo ni la menor intención de mover a Sujk para meterle a las cobijas, con trabajos le ayudó a deshacerse de la sudadera que llevaba encima y luego sacó un par de edredones del armario para envolverlos a ambos. Como pudo se hizo ovillo contra el cuerpo de su baterista y solo al contacto cálido de este fue que puso de su parte lo más posible como para permitir que esa medicina hiciera efecto y pudiera dormir tranquilamente. ¿Lo malo de sobredosificar un analgésico? Tendían a narcotizarte lo suficiente como para que terminases completamente dormido luego de un rato. Esperaba despertar sin malestar al día siguiente.

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