Sujk and Leda's Role Accounts

¿Pero sabes? Creo en el amor que me profesas día a día, creo en el lazo que tenemos, creo en cada uno de los suspiros, suspiros que hacen que yo no pueda respirar… Y ahora mismo te doy esto, porque quiero que sea un recuerdo de nuestro primer aniversario como pareja.

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¿Recuerdas que mencionaste antes que mis insultos te excitan? Voy a ser lo suficientemente cruel como para insultarte y no hacerme responsable: Viejo idiota y pervertido que solo piensa en “mujercitas”

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Sabes que mi orgullo es débil cuando estoy contigo… Te suplicaría; suplicaría por tus besos… Daría lo que fuera porque te entregases a mí una y mil veces, Leda… ¿Dónde deseas que te toque…? Mis manos están hechas para ti… Quiero descubrirte.

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Pese a que tenemos nuestras diferencias, a que soy mucho más explosivo y tú más paciente, me doy cuenta de que en realidad puede que seas como eso que llaman "Alma gemela". Sé que suena cursi, pero... Me encanta el acoplamiento en el que nos encontramos como pareja, sensei.

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Es lo único que te he pedido hasta ahora... Que no avances sin mi. Pero si vas a retroceder... no me queda más que tirar de ti, sensei. Si tanto me insinúo es porque estoy seguro de que no volverías a lastimarme y porque en verdad siempre deseo que me toques... No necesitas estar presente para que yo ya te este deseando, sensei.

domingo, 1 de febrero de 2015

1 de Febrero 2015: Sobre la alfombra *Lemon* [Resumen sin terminar]




¿Cuan idiota se podía ser cuando se estaba enamorado? Por favor, que se lo preguntaran a él porque podía dar una y mil situaciones en las que se había comportado como tal frente a su pareja. Gran ejemplo de esto era: Cuando le llegaban sus ataques de inseguridad acerca de… ¿Y si a Sujk terminaba convenciéndole la idea de volver a salir con una mujer? ¿Y si resultaba que él no acababa de llenar todas sus expectativas de pareja como lo haría una señorita…? ¿Por qué debía de pensar todas esas cosas? Aún ahora se avergonzaba de recordar cierta situación en específico que terminó por meterle en un verdadero lío que, gracias al cielo, acabó de manera benéfica para ambos.

Sujk llevaba largo rato trabajando en la portátil, se encontraban en casa y a él le había llegado un paquete desde Mie: Un rompecabezas de demasiadas piezas para su gusto, ¿en verdad su madre pensaba que podría armarlo? Encima no era como si pudiera pedirle a sensei que le echase una mano, era evidente que el mayor estaba observándole demasiado… Sabía que algo se traía desde la noche anterior en que, de manera MUY problemática, intentó hacerle hot-cakes de cenar… al final su novio tuvo que enseñarle a prepararlos adecuadamente. Desde la noche anterior no había estado de ánimos para nada… y Sujk era más suspicaz de lo que le gustaría admitir. Por eso mismo fue que no le sorprendió cuando este llegó a su lado y tomó asiento en la alfombra, sitio en el que llevaba sentado largo rato luego de decidirse por comenzar con el dichoso rompecabezas sobre la mesa de centro de la sala.

Iniciaron con el contorno de aquella pintura de Remedios Varo hecha pedacitos… y ni tardo ni perezoso, sensei comenzó a joder con que fuera honesto y hablase de una buena vez de lo que tanto le molestaba… Siempre infundiéndole confianzas para ir a mejor con esa relación en la que, aún ahora, habían situaciones en las que no sabía cómo carajos debía reaccionar. ¿Cómo fue que terminó confesándole sus miedos? ¿Cómo fue que al fin pudo hablarle acerca de que temía echase de menos salir con alguna chica? A saber, pero sensei ya estaba aclarándole que no era para nada así la situación, que le tomaba totalmente en serio y que… Tenía otros atributos que le gustaban más que cualquier cosa.

¡Maldito baterista oportunista! Ya estaba yéndose directo a acariciarle en zona peligrosa: La jodida espalda baja que ambos bien sabían le alteraba por completo. El solo estremecimiento ocasionado por el encanto de esos dedos cariñosos, le hizo golpear sin querer la mesa… lo poco logrado con el rompecabezas quedó hecho nada. Él maldijo. Sujk le reprendía dulcemente al oído por haber dicho malas palabras.

“Sujk… por favor”… ¿De qué le había servido intentar pedirle que se detuviera por las buenas? Tampoco era como que realmente hubiera deseado tal cosa. Por primera vez le llamaba “tonto”. Se lo merecía, justo ahora Sujk le dejaba en claro cuánto era que le gustaba tocarle. Poco importó pedir ayuda a Waccha… este parecía intuir cuando era el momento perfecto para dejarles a solas. Joder… ¿Debía abordarle así luego de no haberle tocado desde antes de Navidad? Entre más espaciados sus íntimos encuentros, más apasionados se encontraban. Un Sujk cejeandole divertido, posicionándose encima suyo y se dio cuenta que no había más que dejarse llevar… como ya se venía acostumbrando cada vez que se percataba de cuanto era que su piel… echaba en falta ese par de manos recorriéndole por completo. Toda posible replica fue acallada por los labios hambrientos de su baterista… SU baterista.

En Tokio Disney habían hecho de las suyas, si… Pero una cosa era una felación para saberse la razón de las expresiones de satisfacción de Sujk y otra muy diferente era… eso. Verlo sobre su cuerpo, ansioso por sentir las pieles de ambos, por acariciar cada rincón que su cuerpo tuviera por ofrecerle, por atender aquel cálido interior suyo que tanto anhelaba por ser demandado por su pareja. Ese anhelo fue el que le llevó a incitar aún más al mayor: “No me tocas desde antes de Navidad, como que ya me estoy olvidando de cómo es que se sienten tus manos”. Lo sabía, sensei caería con tan solo eso… y cayó. Cayó en el mismo abismo en el que él mismo se encontraba y en el que no deseaba perderse en solitario.

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