miércoles, 23 de septiembre de 2015

23 de Septiembre de 2015: Y una barra de chocolate...

Yuuto Shinji
El día anterior había sido poco más que complicado. Los días martes solían ser aquellos que más disfrutaba laboralmente hablando pese a que era cuando más terminaba hecho polvo por las noches… No era de extrañar que terminase más que frito sobre el sofá de la oficina. Su único contacto con el mundo real era el que tenía con su pareja a la hora de la comida, y ni siquiera porque pudiera salir con este a tomar los alimentos, sino porque sin falta este se los hacía llegar hasta su escritorio. Luego de andar de arriba abajo por todos los departamentos de la compañía, el poder sentarse en su silla y abrir la acostumbrada caja de obento le devolvía un poco el alma al cuerpo.

Aquella mañana se repitió el protocolo de siempre… Se trataba de un obento que decía bastante de lo que Sujk había pasado al prepararlo: Probablemente presuroso, tal vez cansado incluso nada más salir de la cama. A veces les ocurría eso, despertaban más cansados de lo que se acostaban y el desorden de esa caja se lo decía… Sensei le procuraba aún cuando no estaba en condiciones de hacerlo y si lo pensaba bien, sospechaba que los estragos de la resaca del día anterior todavía le atacaban. Al comenzar a probar esa revuelta comida, que buen sabor si que tenía, encontró una pequeña nota que fue leyendo al empezar a degustar sus alimentos.

Iba por la mitad de la caja cuando algo se le ocurrió… Mandó a llamar a su asistente y le pidió un encargo especial para ese hombre que andaba mal de salud por culpa de sus excesos con el alcohol. Al terminar de comer fue que llegó lo que solicitó… Una orden de su restaurante favorito de curry y que sensei debía conocer bien con el solo hecho de reconocer el logotipo de la caja que protegía el tazón por encargo. Sobre la caja adosó una tarjeta doblada a la mitad para que su asistente no tuviera la curiosidad de leer nada:

“¿Acompañarte con tus padres el mes que viene? ¿No sería eso extraño? Joder… No me vuelvas un paranoico tan pronto otra vez, en esta ocasión me he salvado por un pelo de rana calva, viejo. Creo que tendré que mentalizarme antes de querer pisar el hogar de tus padres de nuevo. No quiero dejarme en evidencia, con riesgo a que tus padres se enteren de algo… no cuando ALGUIEN no sabe mantener las manos quietas. Pero si, podemos ir a Mie un día de estos, mi madre esta que pregunta mucho por ti… Además prefiero ir a verla antes de que continúe insistiendo en venir a visitarme a Tokio, ya no encuentro pretextos para que no lo haga~ mejor ir a verla para que se quede quieta en su casa hahaha~

Espero que te comas todo que te envío, inclusive la barra de chocolate con leche que te dejo a un lado, sé que esa no te costará nada de trabajo devorarla. Además es mi compensación porque esta semana no he podido volver a casa ni un solo día, viejo y creo que esta noche y la de mañana será más o menos lo mismo. No me eches de menos… eso hace que uno se sienta culpable hehehe~”

La asistente volvió asegurándole que había hecho llegar su encargo a “Sujk-san” y eso le hizo sentir más tranquilo para poder continuar con sus deberes hasta que el cuerpo aguantase.

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