viernes, 4 de septiembre de 2015

4 de Septiembre de 2015: ¡Soy un muchacho de mente sana!





Sujk Arkhelism
[SMS]: Vamos no seas tan amargado (risas)
Qué bueno que estás tomando los medicamentos y nadie, mucho menos tú, me dice que calme mi lado protector, porque es imposible; no le hago caso a nadie.

No te daré nada de premios por decir que miento acerca de los pucheros inevitables que haces, lo mismo sucede cuando tocas la guitarra, así que nada para ti. Además, que temerario no eres, haha.

Quiero saber qué clase de sueños tienes conmigo, pero como te conozco, sé que que no me dirás nada, por eso no voy a insistir en ese tema.

En fin, estoy en casa y voy a esperar por ti hasta que llegues, no me importa si es muy tarde; estaré despierto porque debo revisar algunas cosas en la portátil.

[SEND]

Yuuto Shinji
Bendito momento en el que se le había ocurrido atender cierto compromiso laboral de improviso... Bien podría haberse encargado de tal cosa iniciando la semana, pero no, resultaba ser que si veía oportunidad de adelantar algo iba sobre ello sin contemplaciones... Y entre esas cosas no contempladas, la lluvia vino a realizar de las suyas en la ciudad y un trayecto de un par de horas pasó a dobletearse haciéndole pasar en el tráfico más de cuatro horas. Y menos mal que una van del trabajo era la encargada de llevarle a su domicilio, porque de otro modo no quería ni imaginarse la estratosferica tarifa a pagar en un taxi.

"Derrotado y sin ilusiones" caminó por el recibidor del edificio a penas musitando las buenas noches a los que atendían la recepción. Hacía ya casi una hora de que recibiera el mensaje de texto de Sujk y ni animos de responderlo tuvo en el momento ni ahora. Se adentró en el departamento, a oscuras y solo con los ronroneos somnolientos de Waccha de fondo... A tientas caminó hasta el dormitorio principal... El sitio se encontraba a media luz, iluminado solo por la pantalla de la portátil de sensei encendida. - Buenas noches... - Balbuceó a penas mirándole apesumbrado desde el rellano de la puerta. Arrastrando los pies se encaminó hasta el closet para sacar su pijama... - Perdón por no responder hace un rato... - Ahí mismo hizo algunos malabares para cambiarse de ropa y la sucia la arrojó en el cesto que se lavaría en el fin de semana.

Se giró sobre sus talones y se fue derecho a la cama; dejándose caer a un lado de Sujk, enterró la cara sobre la almohada. - ¿Por qué los dioses siguen cobrando cuentas conmigo? - Renegó.

Sujk Arkhelism
Llevaba largo rato frente a la portátil, solo quedaba revisar uno que otro pendiente para no dejar todo a la mera hora. No había señales de Yuuto, sabía que estaba laborando... ¿Le mencionó algo de ir al medico? Al parecer sí, entonces suponía que estaba allá, aunque no aseguraba mucho que estuviese en casa lo más pronto posible, pues la lluvia hizo de las suyas en la cuidad.

A punto de terminar, fue que su novio le sorprendió, ni siquiera escuchó la puerta abrirse, solo Yuuto estaba en la habitación y ya... — Buenas noches, Yuuto. — Le saludó, terminó el trabajo que tenía y para cuando su menor se acostó a un lado, cerró la portátil y la dejó sobre el buró. —¿Qué ha pasado? ¿Mucho tráfico? — Preguntó tranquilo, y puso la palma de su mano sobre la cabeza del guitarrista, la cual masajeó muy lentamente a modo de 'cariño'.

Yuuto Shinji
- Mucho tráfico... mucha lluvia... - Balbuceaba de manera a penas entendible contra la mullida tela de la almohada. De pronto cierto masaje entre los cabellos le tomó por sorpresa por unos cuantos segundos durante los cuales permaneció estático y en silencio... No recordaba que sensei hubiese tenido antes tal gesto con él, pero del solo pensarlo algo en su pecho se expandió de manera cálida y cuando menos se dio cuenta estaba comenzando a relajarse, por lo que giró su rostro para mirarle de lado, sin hacer amago por detener esas atenciones a su persona. - Fui a una cita médica y más tarde me llamaron del trabajo... Pero el tiempo meteorológico no estuvo de mi lado... - Explicó acompañando las palabras con un mohín de desagrado.

Sujk Arkhelism
Su peso reposaba en todo su brazo izquierdo, mientras tenía ese tipo de atenciones hacía con su menor. Despacio y entre los cabellos de éste, fue que las yemas de sus dedos hicieron el trabajo de relajarlo. — ¿Y hay buenas noticias con lo del doctor? — Poco a poco se fue acomodando hasta que quedó acostado, de lado y sin querer deshacerse del masaje, fue que arrugó un poco la nariz ante el mohín ajeno. — Deja de hacer esos gestos, te ves más niño... — Comentó. — Bien, menos mal que ya estás aquí, sano y salvo.

Yuuto Shinji
- Supongo que son buenas... no moriré pronto. - No era la mejor manera de quitarle la tensión y el fastidio a lo que parecía haber sido uno de sus días más estresantes. Pero igual cerró los ojos para dejarse llevar por las caricias aquellas, pero más tardó en en cerrarlos que en volver a abrirlos. - ¿Me veo más niño? - Con una media sonrisa, una de esas que marcaban suficiencia, volvió a bajar los parpados. - Un niño no soñaría contigo las cosas de las que te hablaba en el mensaje de texto en el que me llamaste "amargado". - Con movimientos descuidados de las piernas, se encargó de ir cobijándose con el cubrecama... la noche estaba helada.

Sujk Arkhelism
—Deben ser buenas, o comenzaré a preocuparme más de lo debido. — Sentenció. Se quedó un momento en silencio y cerró los ojos al igual que su menor, pero los abrió tan pronto, puesto que el otro comenzó a hablar y él sonrió de manera divertida ante lo comentado. — Pues... depende de los sueños, si el niño es de mente sana, entonces soñará cosas buenas. — Se encargó de cubrir bien ambos cuerpos con las cobijas y entonces detuvo el masaje del otro y se inclinó un poco para darle un beso sobre la sien. — Ha sido un día duro... Así que... espero que mejores de aquí al fin de semana, aunque sea un poco. No me ha sabido bien verte enfermo y con tu fiebre matutina...

Yuuto Shinji
- Hum... - Pese a tener los ojos cerrados, todavía podía arrugar el entrecejo para que pareciera que adoptaba un aire pensativo. - Soy un chico de mente sana y en ningún momento he dicho que no fueran buenos sueños... - Una risilla divertida se le escapó y volvió a hundir la cara en la almohada e incluso aprovechó para enterrarse más entre las cobijas. - Todo depende de las perspectiva con que se vean~ - Ese beso en la siente le quitó todo son de broma a la conversación y consiguió abrir sus fatigados ojos, ladeando nuevamente el rostro para mirar el semblante preocupado de su pareja. - Ha sido duro... pero ya no hay fiebres. No me sabe bien preocuparte...

Sujk Arkhelism
— Claro, tú, un chico de mente sana... No te creo nada. — Rió en compañía de su novio, por lo menos se veía mucho mejor y con más color que en las noches pasadas... Se quedaba con la preocupación cada mañana cuando notaba la fiebre que estaba ligada a su resfrío... — Me preocupo porque eres importante para mí y no me gusta verte enfermo. — Le contestó. — Ahora que te veo, ya estás menos palido que las otras veces...


Yuuto Shinji
- Tú insinuaste que soy un muchacho de mente sana, yo solo apoyé tu moción. - Con eso fue suficiente para lavarse las manos y de paso permitir que un largo bostezo le empañara la visión con grandes lagrimones que terminaron siendo signo claro de sueño. - Lo sé, yo mismo ya no me vi pálido esta mañana frente al espejo... - Cual felino restregó el rostro con la almohada, intentado despejarse un poco, pero lo cierto era que ya no podía más... - Ahora siento cansado todo el cuerpo... desde los pies a la cabeza... - Suspiró. Los parpados ya no pesaban y supo que estaba quedándose dormido en contra de su voluntad. - Y esto nada tiene que ver con... estar enfermo... - Le advirtió a su paranoico novio. - De verdad... - Fue lo último dicho antes de quedarse dormido así, boca abajo y ya bien cobijado gracias a Sujk.

Sujk Arkhelism
—Yo no insinúe nada... — También quiso lavarse las manos con eso. Estaba con un sueño terrible, luego de un día largo de trabajo... Yuuto fue menguando su voz y para cuando quiso darse cuenta, el otro estaba más dormido que nada... — Eres imposible, descansa y buenas madrugadas... — Agotado y todo, pero así fue como se acomodó en la cama y envolvió los pies de su menor y lo acomodó bien para que no tuviese problemas al dormir en esa posición. De cucharita fue como le abrazó, y entonces, cerró los ojos y se dispuso a dormir, ya no aguantaba los parpados...

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