Yuuto Shinji
Casi que no consiguió dormir en toda la noche. Tal vez bien entrada la madrugada logró dormir algunos minutos, pero un par de ojos inquisidores y acusadores aparecían en sus sueños justo antes de darles forma y encontrarse con que pertenecían a los de la señora madre de Sujk... Por todos los dioses, de pronto se daba cuenta de que Hanako-san podría llegar a ser la peor de sus pesadillas, por lo menos por esa noche. Se giraba a un lado, al otro, arrojaba el acolchado a un lado... Se trataba de una noche fría y aún así él moría de calor. No terminaba de darle un significado certero a las palabras que sensei le dedicase justo antes de quedarse dormido a causa de su excedido consumo de sake.
Cuando los golpes a la puerta sonaron él se puso en pie de inmediato, a saber cuántas horas llevaba en vela y con unas enormes ojeras bajo los ojos. Y aún cuando estuvo en pie no acudió al llamado, sino que cobardemente fue a encerrarse al baño para tomar una ducha... En un momento dado escuchó que su novio atendía a su madre con total naturalidad y soltura. El chorro de agua tibia le ayudaba a quitarse la tensión de encima, pero los vestigios de una mala noche no se fueron de su rostro.
Fue extraño descubrir que al desayunar, al comenzar la despedida e incluso al recibir algunos víveres, recomendaciones y nuevas recetas por parte de Hanako-san... esta no le dijo comentario alguno con respecto a lo que su hijo le hubiese asegurado la noche anterior. Inclusive sus cariñosos ojos ya no parecían someterle a ninguna clase de escrutinio y, por un segundo, pensó en que quizás todas esas miradas extrañas que le había visto los días anteriores no eran más que producto de su paranoia... Al final le pidió a sensei que condujera de regreso a Tokio, porque lo que era él... se consideraba peor que un despojo de persona luego de desvelarse, tanto así que el último apretón de manos que compartió con el señor Andou le supo a una tortura muscular.
Fue la larga siesta en el auto lo que le ayudó a reponerse un poco y así comenzar lo que era su jornada laboral, aunque claro, no pudo evitar tomar una segunda siesta en el sofá de la oficina y que el hambre terminase por despertarle para volver a ponerse a la carga con el trabajo. Sujk se las arregló para enviarle comida de la que su madre les compartiese esa mañana y fue entonces que decidió escribirle:
[SMS]: ¡Oi! He recibido un poco de lo que mandó tu mamá, a que los Udon que hicimos anoche nos quedaron bastante buenos; en realidad lamento que no pudieramos comer pan de arroz, la verdad es que Hanako-san y yo nos habíamos esforzado con el. ¿Qué tal vas con eso de la resaca? Anoche estuviste de pesado conmigo, te ganaste una buena reprimenda y antes de dormir dijiste incoherencias... Fijo que no debes recordar ni la mitad de esas cosas *risas*. Por mi parte estoy algo cansado, pero ya estoy comiendo para poder rendir con la segunda mitad de la jornada de trabajo.
Me he divertido bastante y aprendí mucho de tus padres. Pienso que creciste en un hogar estupendo, Sujk... ¡Debes visitarles más frecuentemente! *risas*. Recuerda que esta noche no podré volver a casa ¿Podrías encargarte de deshacer el equipaje? Por favor.
En fin, que es momento de apresurarme con mis deberes, viejo. Tú también esfuerzate ¿si? [SEND]
Después de comer dudaba mucho poder comunicarse con su pareja, pero... Aún cuando hubiese sido un completo borracho idiota el día anterior, le era imposible no estar en contacto con él. Al menos sus osados actos de ebrio no habían tenido consecuencias mayores y eso le dejaba realmente tranquilo; por ahora daría lo mejor con el trabajo.

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