miércoles, 5 de agosto de 2015

5 de Agosto de 2015: Angustiosas noticias.

 
 
Yuuto Shinji
La noche anterior no había conseguido dormir prácticamente nada. El sentido común le pedía a gritos que mantuviera la calma, que echase fuera la ira y ese jodido sentir de impotencia que le invadiera desde el mismo momento en que terminase cierta llamada laboral que le habían conectado hasta Mie, a casa de sus padres. Durante el desayuno de esa mañana no hizo más que echar fugaces vistazos al móvil acomodado maleducadamente sobre la mesa, su madre le sabía inquieto, su padre se abstenía de comentarios y gracias al cielo su hermana no se encontraba en casa por esos días… Tenía terror de recibir la más mínima señal de vida de parte de Sujk. Tenía pánico de hacerle sabedor de lo que en realidad se le venía encima. Todo el rato se dedicó a responder con monosílabos… a media voz, haciendo lo posible por que nada de ello velara la furia que en verdad le embargaba. Nuevamente las cosas salían de su control y nada le hacía enardecer tanto como el que una situación se le fuese de las manos.

Su familia se quedó desconcertada cuando, al medio día, anunció su regreso a Tokio… siendo que su viaje estaba programado hasta el próximo viernes. Probablemente algo en su derrotado tono de voz fue lo que hizo que entendieran que dentro de él, más que enojo, también yacía una profunda aflicción que no le obligarían a exteriorizar si no lo deseaba así… No llevaba ni cinco días en la casa materna y ya su progenitor estaba llevándole a la estación de trenes, pidiéndole que les llamase una vez estuviera en su hogar… Agitado, Waccha estaba que suplicaba por meter prisa al asunto… Parecía intuir que pronto estaría en casa.

El viaje fue duro. A saber cuántas veces había tomado aire para dejarlo escapar con tanta fuerza que los pulmones dolían, aún ahora le escocía la garganta luego de su reciente enfermedad… A saber cuántas veces se recogió el cabello detrás de las orejas en un gesto de nerviosismo. Cuantas veces enterró los dedos sobre sus muslos y… cuantas veces repasó en su mente la agendación de los próximos meses. ¿Por qué venía a ocurrirle aquello? ¿Por qué justo ahora que las cosas parecía que comenzarían a marchar bien? ¿Cuál era el maldito problema de los dioses para con él?

¿Cómo mierda le diría a Sujk que, de entre todo su trabajo fuera de la banda, ahora requerían que estuviera fuera de la ciudad prácticamente toda la semana? ¿Cómo pedirle a tu pareja algo como “Sensei, resulta ser que de lunes a jueves no estaré en casa porque necesito reubicarme en otra ciudad por esos días para trabajar en otro estudio. Oye, pero no te angusties, que nos veremos durante los lives y por supuesto de sábado a domingo y días festivos me tienes acá ¿eh?”? Él no podía subestimar de esa manera la paciencia ni inteligencia de nadie, la de sensei mucho menos… No podía hacerlo. Tan solo pensar en pedirle que le tolerase, que se conformaran con e-mails y mensajes de texto le hacía tranquilizarse, pero… bastaba recordar con que aquello se prolongaría durante cuatro meses y le hacía sentirse la peor persona…

¡¿Por qué ahora?! ¿Por qué cuando al fin tenía un lugar que podía llamar SU hogar? Se preguntaba al momento de meter la clave para que la puerta del apartamento se abriera y poder entrar al fin con el equipaje y Waccha a cuestas… A este último apenas alcanzó a liberarlo y posteriormente alimentarlo, porque el equipaje se quedó en el recibidor… Su pésimo estado de ánimo no le permitió reparar en el desorden que esto pudiera provocar en su dogmática manera de mantener la estética del lugar… Abatido se arrojó sobre la amplia cama sin la más mínima intención de cambiarse de ropa. Con la punta de un pie se sacó el calzado de ambos y dejó que este cayera en cualquier parte de la habitación. De cara a la almohada se quedó pensando en el terror que tenía de enfrentarse al baterista, seguro que para esas horas, de oídas, el mayor ya algo sabía… y si le mandaba al demonio, francamente no le culparía. Tal vez fue eso lo que le hizo quedarse dormido hecho un ovillo. Vaya imbécil cobarde estaba hecho… ni siquiera tuvo el valor de avisarle que estaba de vuelta, para entonces decidió sumergirse en un intranquilo sueño… ya al día siguiente o al viernes, o cuando se armase de valor, se atrevería a tratar cierto tema con Sujk…
 
 
Sujk Arkhelism
La noche anterior no había podido llegar al departamento, tenía cosas por arreglar con respecto al trabajo, debía ser lo más puntual y organizado posible para que nada se les fuese de las manos con las presentaciones de ahora en adelante.
No tenía noticias de Yuuto, seguramente estaba con su familia conviviendo, o a saber qué cosas estaría haciendo, la cuestión es que él lo hacía en Mie todavía.

Parte de la tarde se dedicó a trabajar también, y salió por la noche, debía volver a casa porque necesitaba un cambio de ropa y demás. A su bandeja de entrada no llegaban más mensajes, ni señales del guitarrista, de una u otra manera estaba preocupado, más tarde vería la posibilidad de comunicarse con él pero… ¡Oh sorpresa! Jamás se había puesto a imaginar que el otro ya estuviese en el departamento, y eso lo notó cuando abrió la puerta y vio algunas maletas, pero más que eso… Waccha estaba contento, clamando atención, no lo había visto en casi tres semanas. —¡Waccha! — Sonrió amplio y lo tomó entre brazos para acurrucarlo. Yuuto parecía no estar en casa, en la compañía no le habían informado nada acerca del regreso del susodicho, ni mucho menos los planes de trabajo los próximos meses.

Llevaba un rato sentado en la sala, con Waccha sobre el regazo, Yuuto no llegaba, aunque… en realidad podría mandarle un mensaje y decirle que lo esperaría hasta que llegase, pero la verdad es que debía levantarse temprano porque no estaba muy acostumbrado a madrugar tantos días seguidos y hoy precisamente se sentía más cansado de lo normal.

Se recostó unos momentos, Waccha se acurrucó, destinado estaba ya a mandarle un mensaje a su novio y dejó el móvil sobre su abdomen y sin querer, se quedó completamente dormido sobre el sofá. Deseaba mucho esperar a Yuuto, avisarle que ya estaba en casa, pero el cansancio había sido más fuerte que él y ahora debía descansar en lo que se acostumbraba al nuevo horario de trabajo, a futuro ya estaría más acostumbrado y podría trasnochar debido a los trabajos venideros. Por ahora había caído en un profundo sueño, deseando con todas sus fuerzas que Yuuto llegase con bien al departamento que ya era su hogar.
 

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