viernes, 22 de enero de 2016

22 de enero de 2016: "Besame la espalda, el pelo, el cuello... Hazme el amor, Ryosuke.."


Yuuto Shinji
¿Cómo diablos llegó la noche anterior a ese pequeño hotel en el que despertó esa mañana? Honestamente no lo sabía porque a penas y recordaba vagamente haber subido a la espalda de sensei, ir riendo a saber de qué cosa y de pronto... perdió el conocimiento. El cansancio fue severo luego de su pasada discusión de la que ya no quería saber más nada, pero que como vestigio había dejado en él un poco más de muestras de afecto hacia Sujk y ¿por qué no? también una minúscula paciencia extra para sus tonterías... Al menos ya no le provocaba tanto conflicto ir de la mano de sensei, no en ese viaje e incluso al ir en busca de un restaurante en el cual almorzar, se atrevió a volver abrazarle por la cintura tal y como hiciera la noche anterior.

Hicieron algo de caminata por el lugar y se encargó de adquirir varios recuerdos y obsequios para su familia. Él no recordaba haber dado aviso a su familia acerca de que viajaría al extranjero con Sujk... no quería arriesgarse, pero casi podía apostar a que este último había tenido que ver en que sus padres estuvieran enterados de su paradero. Ya entrada la tarde noche, adquirieron comida para llevar comiendo a bordo del tren que les llevaría al hotel temático en el que originalmente se hospedaban. Al llegar a la habitación, sobre la cama, encontraron un memorándum de la gerencia hablando de a saber qué sanciones hacía dos de sus empleados de la sala de masajes... Ni tardo ni perezoso le dedicó malos ojos a su pareja, gesto que poco le duró... Al parecer habían cambiado de lugar de trabajo a esos dos y eso le tranquilizaba...

Después de cenar en el restaurante del hotel algo le tomó por sorpresa en un extremo del lugar: Lo que parecía ser una pequeña sala de té estaba llena de grupos de cuatro personas, la mayoría adultos mayores o muy jóvenes, acompañados todos de sus buenas tazas de té verde o negro, parecían divertirse al por mayor con partidas de Mahjong... No demoró nada en tirar de la muñeca de Sujk hasta una mesa en la que un matrimonio de viejecitos parecían buscar a otro par de jugadores, además de ser curiosamente de su misma nacionalidad, aunque de prefectura diferente. Así fue como comenzó lo que parecía sería una tranquila noche de viernes al lado de esos abuelitos de los que mucho tenía que aprender en un juego en el que no era para nada experto...
Sujk Arkhelism
Estas vacaciones estaban siendo en verdad un poco extrañas, dejando de lado el incidente de su pelea, fuera de eso, Yuuto estaba más cariñoso, no es que lo fuese estando en Japón, pero… ¡Vamos, no tenía quejas sobre eso! Le gustaba demasiado que ambos pusieran de su parte para que sus vacaciones fuesen románticas por así decirlo. Se tomaban de la mano, se abrazaban, se dedicaban miradas cómplices y sonreían como una pareja de enamorados ¡Al diablo con la gente! Ellos estaban bien así y no habría nada que les perturbase ahora.

Fue en la tarde que decidieron partir al hotel donde se estaban hospedando, la carta de quejas llegó a la habitación y casi pudo jurar que Yuuto se iba a molestar, pero eso no pasó y se alegró de que todo marchase bien. Entre que compraron recuerdos para sus familias y se pasearon por los diferentes lugares que China les regalaba como atracciones. Pronto llegó la hora de la cena y bajaron al restaurante.

Estaba tranquilo por ese día, se levantó y Yuuto también, era hora de volver a la habitación cuando su pareja le jaló y lo llevó a rastras a un lugar que aún no conocía. Se trataba del área de juegos donde personas más adultas jugaban partidas de Mahjong, parecía agradable el ambiente y a Yuuto también le agradó, por lo que… Tuvo que sentarse en una de las mesas donde dos ancianos buscaban más contrincantes. No entendía mucho del juego y mucho menos hablaba Chino, aún así… Siguiendo las costumbres que se le habían inculcado desde pequeño, se levantó de la mesa, tomando la tetera para servirles té a los ancianos, con una leve reverencia se volvió a sentar y finalmente le sirvió a su pareja. La pareja de abuelos agradeció el gesto, era hora de jugar.
Yuuto Shinji 
¡Diablos! Que en toda su vida jamás había visto "Akagi" pero justo con ese par de ancianos venía a darse cuenta de que jugar Mahjong era en definitiva mucho más complicado de lo que le habían hecho ver las partidas de internet hasta entonces. Menos mal que sensei se había encargado de servir té antes de dar inicio a la primera partida... Encima que el hecho de que se tratara de un tablero chino le complicaba un poco más las cosas aunque en esencia se era el mismo juego. Para cuando se quizo dar cuenta, era la única mujer de la mesa la que iba haciendo mayor número de mahjongs... ya no sabía ni qué cantidad de puntos le habían terminando dando, pero entre que la tetera estaba terminándose y ambos viejecitos les miraban con compasión, no sabía si le desesperaba no atinar con ninguna jugada o el hecho de que sensei hasta se divirtiese con su desgracia... más de una vez le pellizcó por debajo de la mesa. Suficiente humillación era que la anciana ahora hasta bostezara frente a ellos que eran un desastre como jugadores.
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Jugar Mahjong era un juego difícil, más que estrategia, se requería saber mucho sobre los números, estaciones de las flores para forma tu partida, acerca de los dragones... Entre otras cosas, por lo menos tenía más ventaja que su pareja, el cual nada más no daba una, así que no perdió tiempo en reírse en su cara, pero a cambio de esto recibió unos buenos pellizcos por debajo de la mesa. La pareja de ancianos se burlaba de ellos, no sabía si por su desgracia o porque de verdad causaba risa su situación. —Creo que debemos darnos por vencidos... — Miró a su menor, sacó unas cuantas fichas más y cuando se dio cuenta, todo estaba en contra de ellos. — Eso me pasa por ser tu pareja de juego, tus dioses se la agarran conmigo. — Rió levemente al decir aquello.
Yuuto Shinji 
Esa mujer era condenadamente buena, su marido no se quedaba atrás... pero muy detrás de ellos quedaba Sujk con algunos mahjongs acumulados y al final él... que no tenía ni uno solo. ¡Argh! Definitivamente eso no era como jugar vía internet en nivel de principiante. - Ah, callate... - Exigió aferrándose a las orillas del tablero y clavando la mirada en las fichas inútilmente. - Me doy por vencido... - Suspiró cerrando los ojos un segundo para luego levantar la mirada y sonreír con pesar a sus ancianos contrincantes. Levantó ambas manos en son de paz para finalmente encogerse de hombros. El par de viejecitos esposos se levantó y con una reverencia se despidieron, no sin antes revolverles los cabellos a Sujk y a él... extrañado se quedó mirándoles mientras se retiraban. Pronto otro par de caballeros con el pelo cano y arrugas en el rostro se insinuaron para iniciar una partida nueva. - Auxilio, sensei... - Murmuró con terror. No quería pasar por otra humillación...
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Casi quiso romper a carcajadas cuando su novio se dio por vencido, por lo menos él no se dejaba tan humillado por la pareja de ancianos en cuestión. Ambos admitieron la derrota, pero poco después ambos ancianos les revolvieron el cabello y ellos se miraron interrogantes... Dios, parecían unos niños a su lado, solamente pudo despedirse amablemente con un gesto. Era hora de retirarse, ese juego no era para ellos y ambos lo sabían, pero entonces... — Creo que... No es buena idea, tienen cara de que quieren apostar y perderemos nuestro dinero... — Casi le susurró al menor. Por debajo de la mesa, una de sus manos reposó sobre el muslo de su pareja. — Si quieres, podemos irnos a la habitación y... — No tenía vergüenza alguna, estaba manoseando a Yuuto por debajo de la mesa.
Yuuto Shinji 
Y si perdían su dinero... bueno, por lo menos tenían el boleto de regreso a casa. ¡Pero ese no era el punto! Sacudiendo ambas manos al frente les negó a los dos ancianos esa partida, quería continuar con sus vacaciones con algo de dignidad... aunque esa dignidad casi se le fue al suelo cuando fue consciente de lo que ocurría: Mientras esa pareja de viejos iba en busca de jugadores que en verdad fueran un reto, sensei se acercaba a susurrarle algo que le hizo encararle contrariado... - ¿Tú...? - Le miró extrañado. Ese "y..." no le quedaba claro. - ¿Qué quieres... ? - Le preguntó con verdadera ingenuidad... Sujk no tendía a pedir lo que él pensaba que le estaba pidiendo basandose en las caricias en su muslo bajo la mesa. De hecho no recordaba que lo hubiese hecho antes... ¿Y si estaba confundiendose? El corazón aceleró en ritmo en su pecho, pero sin parpadear miraba a sensei a la espera...
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Menos mal, esos ancianos se fueron tan pronto como llegaron. Al menos entendieron a señas que su novio ya no deseaba jugar, en verdad éste se veía un tanto adorable con esos gestos amables en su rostro... No sabía cuánto es que le encantaba. Las caricias en el muslo de éste continuaron, y de pronto vinieron esas preguntas interrogantes... Nunca pedía nada, era cierto pero... — ¿No lo sabes...? — Poco a poco su mano se fue adentrando entre en medio de los muslos del menor, sabía que iba por terreno peligroso. — Podemos quedarnos aquí, esperando a que nos derroten o... Podemos irnos de una vez al lugar que nos corresponde... — Volvió a susurrarle con más insistencia.
Yuuto Shinji 
Si, bueno, sensei era del tipo que acostumbraba a "dejarse llevar", pero en ningún momento le había visto en el papel de "te estoy acechando" y justo ahora venía a sentirse como alguna clase de presa. No estaba seguro de que Sujk tuviera claro la clase de mirada que le estaba dedicando... pero le había dejado boquiabierto con esos susurros. El labio inferior le tembló y no supo si era por la vergüenza de tener que admitir que esa nueva actitud en sensei... le había excitado en sobre manera. Bajo la mesa sentía como esos dedos hábilmente se escurrían peligrosamente entre la parte interna de sus muslos. - No quiero que me humillen más en este juego que no domino y tú tampoco... - Sonrió nervioso. Debía aplacar el temblor en sus labios y en sus manos, por lo que discretamente se puso en pie dejándole atrás en el interior de esa sala de té... Afuera el frío era terrible y por extraño que pareciera... no era el clima lo que le hacía estremecer mientras caminaba por el pasillo que recordaba le llevaba a su habitación.
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¿No era que se estaba dejando llevar...? Sí, en su interior se había dejado llevar al grado de tener esa clase de atenciones con el menor, tampoco iba a mentir, lo deseaba más que a cualquier persona en el mundo. Poco a poco empezó a notar que su pareja había entendido todo lo que había insinuado, lo poco, pero fue suficiente como para jugar con las palabras. Dio un fuerte apretón en uno de los muslos ajenos y para cuando quiso hacer algo más, Yuuto se levantó dejándolo ahí en la mesa. Se dejó de juegos y se apresuró a alcanzarlo. Justamente vio esa silueta caminar por el pasillo desértico del hotel, ¡Todos los inquilinos estaban en la sala de juegos! Era noche de Mahjong. Carraspeó la garganta y a paso veloz logró atrapar la cintura del menor y lo guió hasta sus caderas. —Es de mala educación dejar a un adulto sentado en una mesa... — Susurró, y aprovechando que su novio solo usaba una playera, la recorrió para besarle el hombro...
Yuuto Shinji 
Iba al paso veloz que el frío del lugar le permitía, si se permitía ir más lento seguro que Sujk le alcanzaba antes de llegar a la habitación y por las miradas y caricias que le dedicó, casi apostaba a que al mayor no le importaría hacerle de todo en la intemperie. Su andar se vio interrumpido por ese par de manos que le aferraron con fuerza la cintura y pegaron sus caderas a las de sensei... Estaba perdido. - Me atrapaste. - Dijo levantando ambas palmas de las manos en son de paz a los lados de su cabeza. - Perdón por mi falta de cortesía... - Bromeó, pero tal parecía que sensei no estaba para bromas cuando se ponía en modo depredador... esos labios en su hombro se lo decían. - Vamos a la habitación... Sujk... - Jadeó.
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¿Qué sería de ellos si no existiese la adrenalina de ser descubiertos...? Más de una vez lo habían hecho en lugares públicos, ¿qué marcaba la diferencia esta vez? Le encantaba tomar por sorpresa a su novio, le gustaba acecharlo y atraparlo en cualquier lugar, eso dejaba en claro que fuerte no era. — Espera... — Murmuró sobre esa piel... — Déjame disfrutar un poco más... — Recorrió con sus manos ese cuerpo, desde la parte de la cintura, hasta un poco más abajo, donde estaba esa entrepierna, los costados de los muslos. No eran caricias sutiles, puesto que la ropa que éste tenía puesta terminó arrugada entre sus manos.
Yuuto Shinji
¿Por qué esa manía de dejarse llevar en sitios inadecuados? Lo del auto era una cosa, lo de la oficina pareció impensable y lo del camerino... bueno, lo del camerino ya era el colmo del descaro, pero... ¡Al demonio! Él mismo colocó sus manos sobre aquellas que le acariciaban con vehemencia y enterró los dedos en los espacios entre los de sensei. - Pero... ¿aquí?... - Susurró divertido, ladeando su rostro en dirección a ese hombro que a besos era atendido. - Guarro... van a largarnos a patadas... - Susurró en el oído ajeno para luego alcanzar la oreja de Sujk con el filo de sus incisivos.
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— Si no quieres que nos descubran, entonces comienza a caminar…— Le propuso. Era obvio que él no iba a empezar a caminar y lo había dejado en claro. Luego del beso en el hombro de su novio, se fue directo a atacarle el cuello, pese a que su oreja ahora era presa de los incisivos del guitarrista. — Me siento dichoso... — Murmuró bajo la piel del cuello de éste. — Te puedo hacer mío porque no hay trabajo... Y soy un maldito aprovechado... — Admitió. Sí, tenía mucha razón ya que durante el periodo laboral no le quedaba tiempo para intimar con su pareja... Ambos se mantenían tan ocupados que hacer el amor quedaba como la última opción. — Hueles bien... — Una de sus manos acarició la entrepierna del menor de manera superficial, era solo para incitarlo.
Yuuto Shinji 
- Si camino... - Tuvo que liberar un poco esa oreja para poder hablar. - No voy a poder permitir que esto siga 'así'... - Esta vez su turno de echar las caderas atrás, ya Sujk había hecho su parte para incitarle al mantenerle sujeto por la cintura. Atento escuchó lo que sensei decía y no pudo más que reír suavemente... - ¿Quién lo diría...? - Sus caderas continuaban incitando a sensei, pero por otro lado, la punta de su nariz mimaba el interior de ese oído a su alcance con movimientos circulares. - En TokioDisney no recuerdo que aprovecharas tanto tus vacaciones, viejo... ¡Ah! - Su comentario fue sorprendido por la sorpresa de aquella mano acariciandole superficialmente su sexo... - Esta vez es vainilla... - No siempre le complacería con el cacao. La mano que tenía sobre aquella que le acariciaba la entrepierna, la presionó un poco, lo necesario para hacer más descarado el contacto... su cuerpo no demoró en reaccionar con dureza. - Llevame adentro o terminaré haciendo desfiguros detrás de cualquier maceta o columna de este pasillo.
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¡Joder! Como le enloquecía cuando su novio echaba esas caderas hacia atrás, era su debilidad, lograba quitarle el aliento con eso. Mordió su labio inferior con fuerza cuando se dio cuenta que el menor comenzaba a mover prácticamente su trasero contra su entrepierna. — Era una situación distin... ta... —Dejó salir un jadeo y... — Por ti me volvería un fanático de la vainilla, solo para recordarte cada que coma un postre... Y no de la mejor manera... — Rió travieso y tuvo que romper todo contacto para tomar la muñeca del otro. — Solo quiero que hagas desfiguros conmigo... — Le jaló hasta hacerlo chocar contra su pecho, y así, entre caricias y abrazos que se convirtieron en caricias, se lo llevó hasta la habitación que les correspondía.
Yuuto Shinji
¿Qué podía ser diferente ahora? Tal vez la experiencia al conocer el cuerpo de su pareja... Ahora eran más dados a saber lo que les gustaba, eso quedaba más que claro. - Vamos a por esos desfiguros con aroma a vainilla entonces... - No pudo evitar romper a carcajadas pese a la cantidad de besos que le llovía en la cara, en el cuello. Siguiendo presuroso a Sujk a su pequeño refugio donde un par de peluches con forma de panda les esperaban en el lecho y solo las lámparas empotradas a la cabecera de la cama les esperaban encendidas. Nada más entraron y le pasó el brazo por la cintura como había venido haciendo los últimos días. - ¿Sabes? - Le incitó a caminar has llegar a un lado de la cama. - Es la primera vez que me llevas a un cuarto de hotel directamente con 'esta' clase de intenciones... - Con interes contempló la cama y rió muy bajito apoyando la cabeza contra el hombro de Sujk. - No te contengas... - Apretó más el abrazo. - Hazme gritar tu nombre... ahora.
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¿Con aroma a vainilla...? Se preguntó cuando escuchó aquello, no puedo evitar sonreír, pensando en que realmente Yuuto era su postre favorito. Entre besos y caricias fue que llegaron al interior de la habitación, prácticamente estaba a oscuras y solo las lámparas de la cama les iluminaba el mismo lecho tenuemente. Ambos llegaron hasta la cama, su pareja lo abrazaba y él se moría por dentro poco a poco de lo ansioso que estaba por el pelinegro. — No puedo evitarlo... Yuuto... — Con ambas manos comenzó a alzar la playera de éste, desnudando su espalda y aprovechándose de aquella piel que se dejaba ver. — No pretendo hacerlo... Quiero hacerte el amor... — Agachó un poco la cabeza para susurrarle aquello al oído. Sus palmas no se detuvieron, necesitaban tocar ese cuerpo, pasearse por esa delgada y perfecta espalda, sentir las curvas que hacían de ese cuerpo el más perfecto y sensual...
Yuuto Shinji 
- No he pedido que lo evites... - Sujk comenzó a levantar la playera de manga larga que vestía... él le echó una mano para terminar por sacarsela por la cabeza. ¿Qué clase de ritual era este que se cernía sobre ellos esa noche? Se preguntó mirandole fijamente... - No encuentro otra manera en que puedas conseguir que grite tu nombre que no se haciéndome el amor... - Respondió a lo que sensei le susurraba, aprovechándose de la cercanía fue que le imitó para dejarle en igualdad de condiciones... se deshizo de la parte superior de la ropa de Sujk. - O cuando me haces enojar... - Le gustaba el torso de su baterista, tan bien formado, tan bien trabajado... autómatas sus manos fueron a acariciarle ascendentemente desde el ombligo en dirección a los pectorales... lentamente. - Pero no creo que hoy quieras hacer que me enfade... - Sus ojos continuaban clavados en la piel que sus dedos recorrían. - ¿O si?


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Tuvo que alzar los brazos para que le quitasen la playera, la cual quedó en algún lado de la habitación. — No busco hacerte enojar... — Estuvo a punto de jadear, de perder la compostura... No es que Yuuto no le acariciase pero... Ahora tenía más atención en sus pectorales, en la zona del ombligo, esos dedos se paseaban sin compasión sobre su piel que no pudo evitar que su cuerpo se erizase. Le gustaba sentirse acariciado también, le gustaba que el menor deseara partes de su cuerpo. — Leda... — Le llamó por su nombre artístico y tomó la mano que acariciaba con insistencia su piel. — Puedes tocar y tenerme cuando quieras... — Soltó esa mano luego de que la incitó a acariciarle más. No pudo evitarlo, se le fue encima y ambos cayeron sobre la cama.
Yuuto Shinji
Sujk detuvo sus caricias y eso le extrañó un poco, más sus palabras le tranquilizaron por unos segundos antes de que el batero se le fuese encima, tal ansiedad le hizo reír divertido... Ahora tenía el cuerpo de sensei apretándole contra la suave cama... los cabellos de este les cubrían largos como si se tratase de una sedosa cortina castaña. Cumplió con lo solicitado y llevó las manos hasta el rostro que tenía al frente... Los pulgares mimaban los pómulos y mejillas, pero especialmente se detuvieron en los labios, el inferior sobre todo... - Yo siempre te tengo... - Murmuró ahora recogiéndole el cabello detrás de las orejas. - Es solo que a veces lo olvido, sensei... -Hizo una breve pausa. Ahora solo se limitaba a acunar ese rostro entre sus manos. - No solo tú eres idiota cuando te lo propones...
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Con ayuda de sus antebrazos se apoyó sobre el mullido colchón, esto para no incomodar al menor. Él soltó una risilla cuando su pareja lo hizo también, ahora todo era tan distinto, no se trataba de cualquier encuentro sexual... Las manos y pulgares de Yuuto se encargaron de mimarle aún en esas situaciones, no hizo más que sonreír como un idiota por tales atenciones. — No quiero que me olvides... No tan pronto... — Le miró desde su posición, aún cuando el cabello le fue acomodado tras su orejas, éste terminó cubriendo ambos rostros nuevamente. — Vamos... — Flexionó los brazos para acercarse más al rostro ajeno. Sus labios rozaron a los ajenos y cerró los ojos un instante. — También quiero ser y sentirme tuyo... — ¿Quién decía que ser activo en cuanto al sexo solo se limitaba a complacer...? No, para él era distinto, necesitaba sentirse deseado, necesitaba entregarse y ser parte de Yuuto...
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El cabello de Sujk volvió a cubrirles y en parte a hacerle cosquillas ahora que le besaba superficialmente, solo cerró los ojos para poder recrearse en ese beso que tenía todo de casto. - ¿Seguro...? - Alcanzó a besarle en la barbilla. - ¿Y si te enamoras...? - Evidentemente era una broma, pronto sus manos fueron hasta los hombros de Sujk para obligarle a este a estar abajo. - Vamos... - Fascinado con su cutre manera de ir improvisando, a horcajadas se acomodó en las caderas de sensei para luego dejarse caer sobre su pecho para comenzar a hablarle justo en la manzana de Adán, a la cual torturó con húmedos besos a cada palabra. - ¿Sientes... algo? ¿Que me perteneces por ejemplo...?- Jugaba con sus palabras. Sus incisivos jugaban a morder suavemente en la parte frontal de ese cuello.
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— Si me enamoro tendrás que soportarme... — Le hizo segunda con la broma, una sonrisa le sorprendió de por medio. Creyó tener el control de todo hasta que... ¿Cómo diablos había quedado acostado en la cama? Todo fue tan rápido que tan pronto quiso descubrirlo, Yuuto se acomodó a horcajadas sobre su cadera. — Joder... — Eso provocó no solo que jadease, que arqueara la espalda con el más mínimo de los tactos. ¡No le dio tiempo de asimilar nada! Su pareja estaba haciendo de las suyas y no podía detestarlo, al contrario, le fascinaba. — Mngh... — Echó la cabeza hacia atrás mientras esos besos húmedos le atacaban y le hacían sentir escalofríos al punto de erizar su piel. — Yuu...to... — Sus manos fueron a apoyarse sobre los costados de los muslos ajenos, estrujó el pantalón mezclilla de su pareja. — Harás que me vuelva loco... — Entre más besos, más se arqueaba su espalda, estaba excitándose con el más mínimo contacto...
Yuuto Shinji
- Descuida... te sorportaré. Me gustan los retos. - Por todos los cielos... Las mordidas y marcas violáceas de hacía dos noches continuaban ahí por donde besaba... A diferencia de él, Sujk utilizó bufanda solo el primer día, después de eso... casi parecía que iba por la vida mostrando alguna clase de trofeo en el cuello. Su manera de jadear y gemir le espoleó aún más su deseo por hacer que sus labios descendieran por la línea media hasta poder degustar un poco de la unión de las clavículas de ese torso. Sujk podía estar que mataba por quitarle ese pantalón que estrujaba desesperado, él prefería contar una a una sus costillas, delinearlas y descender aún más para comenzar a lamer y besar aquellas costillas que suponía debían estar en la zona pectoral. - No... - Negó con la cabeza, aprovechando ese movimiento para juguetear con la punta de su nariz en uno de esos erectos pezones que estaban ahí para él. - Dime que ya te vuelvo loco... - Apoyó la barbilla en el pecho de su novio y esperó por su respuesta.
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Estaba más que gustoso, disfrutaba de cada beso, de la humedad que esa boca le estaba regalando, puesto que hacía que su cuerpo se desarmara de una manera que jamás pensó que lo haría. ¿Cómo no había experimentado aún esa boca…? Yuuto era majestuoso, perfecto… Esas lamidas y caricias por toda su anatomía dictaban que no solo era sensual, si no pasional, entregado, complaciente y dedicado. Pocas veces podía experimentar esto, y no iba a reprimirse. No cuando ya era presa de ese pelinegro, no cuando esa boca y lengua ya lo estaban sometiendo de la manera más excitante —¡Ahh…! Lo haces… — Gimió y a penas pudo comentar algo, su frente comenzó a perlarse en sudor cuando esa boca se acercó peligrosa a uno de sus pezones. —Me vuelves loco… Ngh… — No se lo decía por complacerlo, lo hacía porque le nacía hacerlo… ¡Al carajo la compostura! Se estaba deshaciendo bajo el cuerpo ajeno.
Yuuto Shinji
Sonrió satisfecho... ¿Quién decía que por "morder la almohada" no podía llevar las riendas de la situación de vez en cuando? Imbeciles los que no quisieran aprovechar el cuerpo de su pareja... Él se sabía de un compañero de cama con buen cuerpo, que le hacía sentir como jamás imaginó sentir... ¿Entonces qué podría detenerle para gozar de esta persona? "Nada" pensó restregando ahora su mejilla contra la pequeña y erecta protuberancia... Suspiró. - Entonces dejame escucharte todo el rato... - Ahora era el turno de la alba línea que le llevaría hasta el vientre. Su descenso le llevó a tener que bajar de la cama e hincarse sobre el alfombrado... Lastima por sensei que ya no podría hacerse con sus piernas de momento, porque él ya le estaba torturando dando un par de suaves mordidas a la entrepierna de su pareja por encima de la ropa.
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No iba a decirlo con todas sus letras pero… ¡Le fascinaba ser estimulado en el área de los pezones! El más mínimo roce le llevó a elevar el cuerpo de su novio al arquear de manera agresiva su espalda… ¡Maldición! No se podía esconder, tampoco sentía vergüenza… Era la primera vez que Yuuto le veía así, tan sometido a caricias y atenciones. No era alguien egoísta, tan como le gustaba dominar y estimular, como le gustaba ser acariciado y torturado placenteramente. —Joder… Eres tan… — Rió nervioso, agitado quizás. —Cruel… — Terminó la frase. Sus manos dejaron de estrujar el pantalón ajeno en un arrebato, pues Yuuto había bajado de la cama al mismo tiempo que sus besos y caricias finalizaron… ¿Ahora que se traía bajo la manga…? Se pregunto así mismo cuando… — ¿Q-que… Ahh… — Ni siquiera le dejó terminar la pregunta. ¡Estaba mordiendo su hombría! — Leda… — Quiso reprenderlo, pero ya era muy tarde, sus manos empuñaron las sábanas hasta arrugarlas entre sus dedos. Su entrepierna dolió, no por las mordidas, era evidente que estas no ocasionaron daño alguno, dolió de lo dura que estaba entre sus pantalones. —Continua así… — Volvió a jadear.
Yuuto Shinji
No, no era cruel... Consideraba que estaba siendo muy complaciente si se enfocaba en que estaba basando todo en el típico principio de "Haz lo que a ti te gustaría que te hicieran". Sujk siempre se esmeraba por hacerle sentir en cada una de sus fibras nerviosas... ¿Por qué él no buscaría hacer lo mismo? Aquello debía dolerle... Pero para ser verdaderamente cruel, apretujó con una sola mano el sexo de Sujk antes de tomar asiento en la orilla de la cama y quitarse el resto de ropa de la parte inferior de su cuerpo. - Te ayudo con esto... - Dijo. Su única ayuda radicó en abrirle la bragueta para liberar un poco de presión en la zona. Su siguiente movimiento fue recostarse a su costado... su piel desnuda revolvía el cubrecama, pero con indice y pulgar se encargó de atrapar esa otra tetilla que antes no había atendido. Todo en el más absoluto silencio... Sujk era el encargado de poner el ruido.
Sujk Arkhelism
¡Sí, era demasiado cruel! Su cuerpo respingó cuando la mano del menor le apretó con saña la entrepierna. — No lo hagas… — Le amenazó, sabía que se lo podía cobrar después ¿Todo había terminado…? Su tortura placentera lo estaba matando y Leda no tenía piedad de él. L echó una mirada a la desnudez de su guitarrista, ¿por qué no? Le gustaba mirar lo que le pertenecía y sin decirlo realmente, pues con la mirada dejaba en claro que todo eso que ahora se paseaba ante sus ojos, era suyo. — ¿Hmm? — Articuló interrogante. Tuvo esa sensación de alivio cuando el menor desabrochó su pantalón, aunque el bóxer aún era impedimento para dejar a la luz su erección. — ¿Eso es… — “Todo” quiso completar, pero cuando menos se lo esperó, un gemido ahogado le robó las palabras de la boca. —¡Ahhgn…! Me… — Su pecho subía y baja violentamente. —Voy a cobrar… Esto… — Le amenazó. Sus manos apretujaron más las sábanas que hacía nada había soltado… ¡solo se trataba de un apretón y ya estaba en las manos del guitarrista!
Yuuto Shinji
¿Qué se la iba a cobrar? Detuvo el movimiento de sus dedos y elevó una ceja con ese arrogante aire que tan natural le salía siempre, frunció los labios. - Pues no veo cómo vas a cobrartelas... - Se burló ahora que solo con el indice presionaba la pequeña protuberancia para luego deslizar su dedo hacía un lateral y hacer que su mano descendiera por el bien marcado brazo ajeno hasta dar con la mano de sensei, la cual no dudó en atrapar entrelazando ambas. - Te estas tardando en cobrartelas... - Apoyó la frente en el hombro de sensei y se percató de que ya estaba bañandose en sudor sin siquiera dar inicio a la acción todavía. - Harás que piense que habría sido más conveniente dejar a este... "adulto" - Acotó dando un apretón a esa mano que presa suya era. - ... en la sala de juegos del restaurante, sensei. - En una maniobra que le sorprendió incluso a él, volvió a encaramarse en el cuerpo todavía a medio vestir de Sujk y se recostó tan tranquilo de la vida, casi como si no importase el pequeño detalle de que aún sujetaba esa mano y él se encontraba sin una sola prenda encima.
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El menor estaba cruzando la línea, le gustaba que fuese osado, que se jugase con él… ¡Demonios! Dentro de su cuerpo parecía un incendio, el cual era inevitable aplacar. Jadeaba ante las atenciones ajenas, estaba en sus manos con tal debilidad que no sabía ni cómo interpretar. Ante pequeñas burlas que atentaban en contra de su inteligencia, frunció el ceño y miró al otro. No era mirada que dictaba que estaba molesto, era una mirada llena de deseo… Una mirada que de pronto le decía lo desesperado que se encontraba por el otro. —Silencio… — Logró hablar con tal claridad. Yuuto logró sentarse de nuevo a horcajadas sobre sus caderas… Un poco más abajo, apretando con ese trasero lo duro de su sexo, estando con el pantalón a medio bajar, sus bóxers ya no permitían atrapar su erección. — Eres un diablo… — Una sonrisa ladina le invadió de pronto, y, ante al agarre de sus manos, llevó ambas hasta la entrepierna de su pareja, sostuvo firme el sexo de este y comenzó a deslizar ambas manos de arriba hacia abajo… —Solo déjame jugar un poco…— Le apretó.
Yuuto Shinji 
- No voy a callarme... - Replicó como era su costumbre. Igual ya estaba encima suyo... y poco le importaba si le decía que era un diablo o lo que su voluntad fuera. Debajo sentía la dura excitación de sensei desesperada por ser liberada y ya con eso se daba por satisfecho... poco le importaba encontrarse en igualdad de condiciones, más su todavía débil erección no dolía como percibía si hacía aquella que entre sus nalgas se dejaba sentir. La sonrisa de Sujk le hizo mirarle con curiosidad... ¿qué se traía entre manos? quizás lo mejor era no haberselo preguntado... porque entre manos sensei ahora literalmente tenía... - ¡Sujk! - Le reprendió, pero sabía que sería problemático moverse teniéndole sensei tan bien... agarrado. Sujetándose a sus propios muslos, decidió que le dejaría jugar... que gozaría lo que sea que esas caricias le quisieran hacer sentir. Bastante que sentía... cerró los ojos e inhaló profundamente... tanto que las costillas se marcaron perfectamente en su torso. Exhaló encontrando alivio en sus pulmones y enervandose aún más... Sujk le masturbaba y era lo único que importaba. - Más rápido... - Pidió antes de morderse el labio inferior y comenzarse a arañar la piel de las piernas.
Sujk Arkhelism
No esperaba silencio por parte de Leda, sería todo un idiota si creía que lo haría callar, su novio no era una persona que se dejaba de nadie y eso lo incluía a él también. Estuvo orgulloso de que su pareja comenzase a replicar cuando la hombría entre su mano comenzó a endurecerse. Veía con detalle como el rostro de éste se descomponía en placer cuando subía y bajaba la mano una, dos, tres y más veces. ¡No podía con tal cuerpo! Era perfecto… Esas curvas se marcaban amoldando su cintura, las caderas, su delgada y sensual anatomía… Era estúpido pensarlo pero, ¿En verdad su ahora amante pensaba que las mujeres serían de su atracción…? ¡Jamás! No teniendo esas piernas apresándole deliciosamente y ese trasero, que carecía de atributo pero que para él era lo suficientemente excitante. No podía pedir más, no cuando las manos ajenas se pasearon en esos muslos que eran su mayor perdición, arañando la piel a su alcance y dejando surcos en tinta carmín. — Gime para mí… — Aprisionó más esa hombría en la palma de su mano y masturbó no tan rápido, pero si lo suficiente como para complacerlo. —Ahora… — Pidió.
Yuuto Shinji
Sujk le estaba pidiendo algo que no le era precisamente un imposible, pero entre el orgullo y sus ansias por ceder un poco al impetú de Sujk... todo eso le estaba desbordando. - Entonces... - Jadeó apretando con mayor fuerza los parpados, tanto que fue imposible no fruncir el entrecejo. - Entonces rápido... como me gusta... - Le exigió. - Anda... - Jadeó. ¡Al carajo! ¡No podría más con eso! Él sabía lo que debía hacer para poder llegar a gemir con Sujk se lo pedía... No era tan difícil. - Basta... - Fue su turno de colocar sus manos sobre las de Sujk, los muslos le ardía por los arañazos ahora bañados en una muy delgada capa de sudor. Apartó esas manos y se deslizó por el cuerpo ajeno hasta llegar a los muslos de este... con movimientos torpes se encargó del elastico de aquellos boxer y dejó visible el miembro erecto de su baterista... Ni él mismo podía creerse el hambre con la que le contemplo. - Tantas ganas... - Siseó desviando la mirada en otra dirección. No le había terminado de quitar la ropa y fue él quien, desesperado, volvió a tomar una mano de Sujk... esa que antes le masturbara. La llevó hasta su boca... - Tantas ganas de que este dentro... - ¿En cual de todos sus encuentros era que había aprendido a ser descarado... completamente desinhibido? Se preguntó cuando comenzó a lamer el dedo indice y medio de sensei... Ni siquiera se dio cuenta del instante exacto en que sus esquemas de rectitud de rompieron para abrir paso a ese Leda que, no solo sabía lo que quería, sino también se movía para conseguirlo.
Sujk Arkhelism
Su novio estaba hecho un manojo de ansias cuando demandaba más estimulación, hizo lo mejor que pudo pero… ¿Desde cuándo se dejaba arrebatar la mano así? Se vio sorprendido y… —¿Qué haces…? — Frunció levemente el ceño de manera extraña. ¡No le daba tiempo de nada! Tampoco se estaba quejando pero… —Yuuto… — Jadeó el nombre ajeno y desde su posición contempló al guitarrista para ver lo que hacía con sus bóxers, creyó por momentos que le quitaría la ropa pero no, únicamente liberó su prominente erección. — Ngh… — Gimió de puro alivio al sentir que su hombría se había expuesto de manera deliciosa ante su pareja. Los ojos del menor parecían devorar su entrepierna y él estuvo a la expectativa todo el tiempo. —¿La quieres…—Y entonces le robaron las palabras de la boca, casi dejándolo sin aliento. Yuuto estaba siendo algo vulgar y más atrevido, ¡Le fascinaba! — Estás volviéndome loco… — En otro pequeño descuido sus dedos fueron a parar en la boca ajena, tampoco podía quedarse de brazos cruzados… Quiso engullir más esas falanges en la boca de su pareja, tocando la humedad de aquella lengua hasta sentir bien lubricados los mismos con la saliva del guitarrista. —¿Puedes servirte de mí…? — Le echó una mirada traviesa, en momentos con aires de coqueteo en la misma. — Quieto follarte… Hmmn… — Gimió con los dedos de su amante en su boca.
Yuuto Shinji 
¡Claro que la quería! ¡Y bien dentro!... Pero evidentemente ahora mismo sus neuronas no daban para articular demasiadas palabras juntas, así que tendría que conformarse con sentirse idiota y complacerse con saber que estaba enloqueciendo a sensei justo como deseaba. El otro hizo un tanto para que devorase sus dedos un poco más allá de la primer falange... prefería no hacer contacto visual, suficiente era con saber que apresurando así las cosas se estaba mostrando bastante más vulgar de lo que nunca lo había hecho. Esos dedos jugueteaban con su lengua y él lentamente asentía a lo que se le preguntaba... Claro que se serviría de él... ¡Y vaya que lo haría! Sacó esos dedos de su boca, importandole poco el hilillo de saliva que ahora pendía de sus labios conectandose con esas falanges que todavía quedaban cerca de su rostro. - Preparame, sensei... - Y vaya que sabía cuanto le gustaba a su pareja ese mote en esa clase de situaciones precisamente. - No querrás lastimarme... ¿o sí? Creí haber escuchado que quería escucharme gemir... - Él mismo adelantó las cosas llevando esa mano a una de sus nalgas... Sujk sabía el camino a seguir.
Sujk Arkhelism
No entendía qué clase de persona era Yuuto, y las razones eran muy obvias, a veces creía desconocerlo por completo cuando tenían sexo y sacaba esas facetas que… ¡No tenían nada qué ver con el Yuuto que se avergonzaba cuando él hablaba de sexo! Tampoco entendía por qué usaba esas facciones para demostrar inocencia cuando no la había. Sus dedos fueron chuponeados como si se tratasen de un caramelo, tragó saliva con todas sus fuerzas y su entrepierna dolió por la reciente punzada de placer que sintió al imaginarse a Yuuto ser penetrado por la misma. —Tú… —El alma casi se le fue al cielo cuando escuchó ese “Sensei” en un tono pasivo, no en uno que sonaba dulce, porque Yuuto no era de esos, tenía su modo de articular las palabras y convertirlas en algo erótico para sus oídos. ¡Suficiente! Si lo iba a preparar, pero no del modo en que Yuuto lo ponía… No estando Yuuto de frente. — No quiero lastimarte, pero quiero echar solo un vistazo antes de follarte… — ¡Al diablo con los buenos modales! Levantó un poco el cuerpo, tomando con ambas manos las caderas ajenas y se hizo con ellas a modo de que el cuerpo de su guitarrista se girase, dejando el trasero de éste justo a su vista, se podría decir que era la posición 69, solo que… Las caderas del menor estaban un poco más debajo de su vientre. — ¿Quieres esto…? — Paseó la yema húmeda de su dedo índice en el esfínter de su amante e hizo amago de querer hundirlo. Tomó las nalgas de su pareja con firmeza, enterrando sus dedos con fuerza, y separando más estas. — ¿No quieres sentir la humedad de mi boca…? — Inquirió con la voz ronca y demandante.
Yuuto Shinji 
- ¿Un vistazo? - No se percató de que eso lo dijo en voz alta sino hasta que ladeo la cabeza con gesto genuinamente confundido. ¿A qué se refería? Sujk le tomó por las caderas y le permitió que se hiciera con su cuerpo como quisiera... a veces la curiosidad le podía más que la necesidad de ser complacido, simplemente sucedía. Ahora le obligaba a darle la espalda y eso no le agradaba del todo... Temía que su reciente excitación fuese a esfumarse tan rápido como había llegado, pero igual hizo su parte sosteniendose de los muslos de Sujk vestidos todavía en mezclilla. - ¿Hm? - Inquirió ante la pregunta de Sujk, pero la respuesta llegó en modo de una húmeda caricia en su sensible esfínter. - Lo quiero... - No se sorprendió de ser tan brutalmente honesto en su respuesta. Ese par de dedos entraron casi sin problemas... era como si en solo dos semanas de su último encuentro, sus entrañas se encontrasen todavía en la disposición de recibir a Sujk como este conviniera. - Quiero sentirla... - Sujk preguntaba... él simplemente respondía mientras sus manos hacían un desastre al aferrarse fuertemente a esa gruesa tela. Echó las caderas atrás... esos dedos hicieron un poco de daño, pero ya estaba donde quería... prácticamente sentado en el pecho de su pareja y la prominente erección de Sujk tan al alcance de su nariz que ahora jugueteaba con ella dando pequeños topones. ¿Qué si quería volverle loco? No... quería tenerle completamente en sus manos.
Sujk Arkhelism
Sus dedos se hundieron casi sin esperar respuesta del otro, de hundieron tanto que pudo sentir más allá de esas paredes aprisionándole. — Tranquilo… Aún la tienes dentro… — Sonrió con malicia de ver cuán ansioso estaba su pareja porque sus dedos se hundiesen aún más de lo que ya no podían. Movió ambos en el interior de éste, los metió y los sacó para que las paredes pudiesen acostumbrarse a la intromisión. — Me gusta que estés así de apretado… Yuuto… — Su voz salía en un tono seductor, pero lo hizo a propósito. Así pues, terminó sacando sus dedos cuando la humedad de estos fue nula, creía que era suficiente para que su miembro se abriese paso pero… —Necesito esto… — Y haciendo referencia a su última palabra, jaló el cuerpo de su amante para acercar más ese trasero, lo suficiente para que su rostro estuviese a la altura. —Tu sensei quiere que gimas para él… —jugueteó con las palabras y tras finalizar éstas, su lengua se abrió paso hasta ese anillo coralino que se dejaba ver osadamente. La punta fue directamente a arremolinarse para asegurar más humedad en la zona, y tal como si fuese la boca del menor, comenzó a succionar, chuponear… Y nuevamente la lengua se hizo partícipe,necesitaba darle lo mejor de sí, quería complacerlo y si era de esa manera, no le importaba... Lo estaba gozando.
Yuuto Shinji
No iba a tranquilizarse y francamente no se creía que Sujk de verdad esperase que lo hiciera. Se trataba simplemente de ese juego de palabras en el que a veces se encontraban para provocar aún más al otro. - ¿A... apretado? - Jadeó para luego soltar una risilla de suficiencia con todo el esfuerzo del mundo. - Ni cuando me dejas sin nada por meses... - Le reprochó. Si, igual y le estaba sometiendo, pero su boca todavía podía soltar comentarios ácidos para no permitir que su orgullo barriera el suelo. Apretó con fuerza la mandíbula al percibir tan cerca la respiración de Sujk. Nervioso y no muy convencido de su temple, le respondió: - Pues más vale que mi sensei... - Sus palabras se interrumpieron con el primer contacto húmedo de ese caliente músculo. - ¡Que...! - Jadeó... Sentía que literalmente le devoraba. - Que... mi sensei se esmere... - Consiguió completar sin ahogarse con su propia saliva... - Por todos los infiernos... - Condenó. - No intentes... enloquecerme... - Le suplicó arqueando la espalda todo lo que le fue posible. Sobre el cuerpo de Sujk estaba haciendo las contorsiones dignas de algún acrobata circense... - ¡Sujk! - Gimió lastimero luego de que esa lengua se abriera paso con tanta facilidad en su interior. Tuvo que aferrarse con fuerza a los muslos de su baterista para sentir que todavía había algo a lo que anclarse en ese mundo. - ¡Sujk! - Repitió desesperado. - ¡Basta! - Dioses... ¿Acaso el otro no se imaginaba que lo que hacía provocaba serios estragos en su sexo atrapado entre los cuerpos de ambos? - ¡VENGA! - Gritó - Que si... que si... - Palabras de su boca salían sin sentido. Solo las últimas lo cobraron finalmente: - Estoy perdiendo la cabeza... - Y para entonces ya estaba arañando ese pantalón cual felino.
Sujk Arkhelism
Tener a Yuuto como pareja era cada vez mejor, y más si se trataba del sexo… Una situación en donde ambos se daban guerra, y no solo con actos, se lo demostraban con palabras, que no se lograban articular bien por alguna u otra razón más que obvia, pero ni aún en situaciones como esas su novio dejaba de lado los comentarios mordaces, eso hacía que su cabeza hirviese. Pronto logró lo que estaba buscando, tener a Yuuto en su mano, maldiciendo, respirando lastimeramente. — Ya estás loco por mí… — Susurró aún entre esos besos que le dedicaba, para luego reanudar éstos sin ningún problema; el trasero de su menor se movía cuando su lengua entraba en ese terreno. No planeaba detenerse cuando ya lo tenía donde quería, cuando estaba expresando que aquello le gustaba tanto como a él. —Esto no se acaba hasta que yo diga… —Las últimas succiones se acercaban, pero tan lento fue que quiso torturar al menor para sacarlo de quicio hasta en esas situaciones. No fue sino hasta el grito del guitarrista que se detuvo. —Harás que me gustes más si actúas como felino… —Acarició y apretujó las nalgas entre sus manos, alejando su rostro lo suficiente como para ver el cuerpo del menor, estaba mostrándose sensual para él. — Es suficiente… — Se mordió el labio inferior y empujó un poco el cuerpo del otro hasta que ese trasero dio con su dura entrepierna. — Te necesito… — Jadeó, tomando su erección y guió la cabeza hasta la entrada del menor, fue fácil para él poder penetrar al estar la zona lubricada. — Hmnn… Termíname… Ahh… — Un gemido ronco salió desde su garganta. — Ahora… Yuuto…
Yuuto Shinji 
Si, ya estaba loco por él, pero no tenía porque ir por la vida pregonandolo ¿verdad? Igual tampoco era que tuviera mucha voluntad para defender su honra en esos momentos... Solo deseaba seguir sintiendo más y más... ¿Y qué si Sujk decía que eso se acababa cuando él dijera? Si con ello iba a traerle consigo uno de sus mejores orgasmos pues... que así fuera, que terminase con él cuando quisiera, era el compromiso interno que se hacía... ¡Porque jamás admitiría en voz alta que Sujk llevaba la batuta esa noche! No, señor... - Ngh... - Se quejó al sentir esas manos apretujandole la piel en su trasero, haciéndose con este para encaminarlo a lo que venía deseando desde momentos antes... - Dioses... - Jadeó con una emoción que le fue imposible ocultar en cuando el sexo de su pareja incursionó lentamente en su interior. - Joder... como ha resbalado... - No tuvo ni un reparo en admitir que le había gustado la facilidad con la que sensei le había profanado, sin dolor, sin presión... llegando directamente al fondo. Era delicioso cuando ellos lo deseaban, pero aún más cuando sus cuerpos estaban sincronizadamente deseosos también. Tentado estuvo a hacer las cosas dandole la espalda al otro, pero entonces... subiendo los pies a la orilla de la cama, se impulsó para arreglarselas y girarse para tener a Sujk de frente... - ¿Qué? ¿Te pensaste que las cosas irían a tu manera todo el rato? - Le retó. Era desconsolador haber hecho que sensei saliera de su interior, pero en un movimiento rápido le tomó por la base y, a horcajadas, muy despacito fue él mismo quien descendió sobre el regazo de sensei para que este volviera a llenarlo... - Te aguantas... - Gimió de una manera ridículamente aguda al sentir palpitar esa carne en su tracto. - Te toca aguantarte mis expresiones... - No había necesidad de acostumbrarse a la intromisión, pero nadie podía culparle de cerrar los ojos y recrearse en las sensaciones de tener a sensei estimulandole la prostata de manera sostenida al no hacer ninguno algún movimiento.
Sujk Arkhelism
Su espalda se arqueó, sí, de la misma forma en que lo había hecho cuando uno de sus pezones fue estimulado con tal tortura. Sentir el interior del menor fue como darle unas sesiones de electrochoques, la facilidad con que su miembro se resbaló hasta tocar la próstata fue señal de que todo iban por buen camino. No estaba pensando bien, todos y cada uno de sus pensamientos se esfumaron y ahora tenía la cabeza en blanco, la debilidad de sus manos pudo notarse cuando dejó de apretar las caderas de Yuuto y éste aprovechó para salirse con la suya… ¡Al carajo! Que hiciese lo que más gustase porque no estaba en condiciones de demandar algo estando así. — Joder… No hagas que te olvide tan pronto… Hmn… — Gimió mientras veía como su pareja le daba la cara. — Haz lo que quieras, ¡Demonios! — Desesperado se llevó una de las palmas de su mano hasta la frente, ahí, desde la raíz alcanzó a jalar sus cabellos en un intento inútil de querer desaparecer por el placer que estaba sintiendo. —¡A-ahnn…! Joder… Joder… — Gemía desesperado como jamás en la vida, nuevamente pudo sentir a su novio, resbalaba perfectamente por toda su extensión. — Yuuto… — Tomó fuerza de voluntad y uno de sus brazos le sostuvo por la cintura, era tiempo de saciarse. Alzó las caderas junto con el cuerpo de su menor y… Comenzó a embestirlo lentamente, aunque así lo quiso al principio, eso no duro tanto, pues… Ya podía escuchar el choque de sus caderas contra el trasero del guitarrista… — Hmn… Hmmnn… — No podía simplemente cerrar la boca, estaba enloqueciendo.
Yuuto Shinji
¡Wow! Sujk le estaba dando luz verde para que hiciera lo que quisiera... eso no se lo veía venir. ¿Tan fácil era conseguir tenerlo en donde quería? Sensei le sujetó por la cintura y él todavía no acababa de asimilar que de verdad podría hacer su voluntad... no lo asimiló hasta que el otro comenzó a embestirle como podía hacerlo desde abajo y siendo que todavía no estaba completamente desnudo. - Nada de "Hmn... Hmn..." - Le remedó una vez apoyó las palmas de las manos en los pectorales de Sujk y presionó las caderas con fuerza para negarle cualquier tipo de embestida más. Acercó su rostro hasta escasos centimetros del de su novio. - ¿No vamos a gemir y a gritar el nombre del otro, Sujk-kun?

No iba a esperar respuestas a sus preguntas. Antes de que sensei dijese nada, llevó sus manos al vientre de su baterista y comenzó su cabalgata a un ritmo acelerado... debía aprovechar la facilidad con la que su organismo estaba cediendo a esa intromisión que parecía recibir con la misma hambre con la que él había añorado que sucediera. Arriba y abajo, sus muslos y rodillas lo resentirían al día siguiente. - Sujk... Sujk... - Y así lo resintiera su cuerpo entero, no le importaba si ahora mismo podía perderse en el blanco del techo oscurecido por la falta de iluminación limitada a las lámparas de noche. El cabello bañado en sudor le acariciaba la espalda. - Sensei... maldiciones... - No recordaba cuan do había sido la última vez en que las estocadas habían sido tan exactas como para estimularle en el punto preciso que le hacía jadear peor que si hubiera corrido una maraton, que hacía que su pecho se hinchase una y otra vez más que sometiéndose a cualquier clase de ejercicio. - Joder... haces que... - Le arañaría el vientre... Ya estaba haciéndolo. - Haces que... me de hambre... - Río bobaliconamente hacia el techo. - Que este... insaciable... siempre...
Sujk Arkhelism
¡Estaba muriendo y Leda impedía todo movimiento de su parte! Demonios… No tenía piedad de él. —Vamos, Leda… — Gruñó desesperado cuando su cuerpo regresó nuevamente al colchón. ¿Y ahora que se traía entre manos? Estaba dudando mucho, no iba a aguantar tanto con la situación. Poco tiempo después, su novio se hizo con su cuerpo, aprisionando más su cadera con esas majestuosas piernas, las cuales se amoldaban perfectas a su cuerpo… No había como los muslos del menor rodeándole cuando tenían esos encuentros.

¡Era el colmo del descaro! Cuando quiso hacer de las suyas, nuevamente se le fueron las ganas porque Yuuto ya estaba cabalgando encima suyo. — ¡Dios! — Gimió tan fuerte que estaba seguro que se había escuchado hasta el pasillo. Su espalda se arqueaba de manera violenta, su cuerpo se removía una y otra vez cuando su amante subía y bajaba de manera voluptuosa. — Maldición… Yuuto… Yuu… — Las palabras se atoraron en su garganta y cerró los ojos con fuerza, el sudor ya estaba invadiendo todo su cuerpo. —...to… — A penas pudo articular. — Ahh… Leda, Leda… Hnmmn… — No recordaba haber gemido su nombre tantas veces en una noche, el hecho es que se estaba desmoronando en placer, uno que Yuuto había provocado desde ese instante que sus pensamientos le jugaron mal. —Eres el amante perfecto… — Le quiso halagar, sin seguir el hilo de la conversación realmente. Tomó fuerza y pudo sacarse la ropa restante con los pies hasta quedar desnudo. Impulsó su cuerpo hacia enfrente para quedar sentando junto con su menor y abrazó enteramente ese cuerpo, pegándolo más hacia su pecho, de esa manera el miembro de Leda quedó entre sus vientres. — Más… — Le pidió al tiempo que besaba ese hombro derecho. — Muévete más…
Yuuto Shinji 
Su nombre rebotaba una y otra vez contra las paredes que les cobijaban. Su seudonimo también hizo acto de presencia y la estampa que Sujk le ofrecía sobre la cama era magnifica. - Soy tu amante. El único... - Ni siquiera estaba seguro de que sensei hubiera alcanzado a escucharle, y es que el hombre estaba vocalizando cosas que nunca antes había escuchado salir de su boca. - Más... más... - Se repetía a si mismo sin alentar el ritmo pese a que sus piernas comenzaban a resentirse un poco. A sus espaldas alcanzó a ver como los pantalones y ropa interior de Sujk salían disparados en dirección desconocida; quizás no debió distraerse en ello pues cuando menos lo pensó sensei ya estaba con el pecho pegado al suyo... la aparición de ese rostro tan cercano le robó el aliento. Le contempló por unos segundos, quieto, sin cabalgarle, solo deleitandose con la ansiedad casi tangible del otro.

- Me moveré... - Aceptó robándole un corto beso. - Pero esta vez será a tu manera... - Muy a su pesar tuvo que despedirse de ese beso en el hombro, se puso en pie y, dandole la espalda volvió al regazo de su pareja... Era ridículo admitirlo, pero antes no había accedido a hacerlo de aquella manera por el solo hecho de que teniendo a Sujk sobre la cama no podría pedirle lo que ahora si podía estando este sentado. - Abrazame... - Le pidió buscandole por encima del hombro, a tientas buscó una de las manos ajenas para guiarla al interior de sus muslos. - Abrazame... - Repitió. Joder, que tenía un brazo libre... - Besame la espalda, el pelo, el cuello... Hazme el amor, Ryosuke... - Esas últimas palabras sonaron a suplica una vez le pudo sonreír mirandole de reojo.
Sujk Arkhelism
Nunca iba a olvidar ese encuentro, aun cuando era la persona más distraía del planeta, jamás lo haría y por el hecho de que… No solo había placer ahí, mucho menos pasión o lujuria. Habían sentimientos, no era el sexo casual que se tenía con una persona sin nada que los ligase, era un encuentro donde involucraban sus sentimientos, y su pecho le decía que esa calidez no era debido a la temperatura de su cuerpo, era a causa del amor que su pareja provocaba en él. Su respirar dictaba que Yuuto todo lo podía con él si así se lo proponía, dejando de lado los papeles que les correspondían, porque… ¿Qué sería de ellos si se montase en su macho para prohibirle cosas al menor? Las cosas no funcionaban así, ambos eran hombres con necesidades y anhelos.

Ese corto beso llegó sin avisar, dejando a sus labios hormigueando a causa del efecto provocado. Impresionado como muchas veces en esa noche, tuvo el placer de contemplar el cuerpo desnudo de Yuuto en cuanto se puso de pie, los ojos se le iban a cada uno de los rincones de su silueta. El guitarrista terminó sentado nuevamente, dándole la espalda y esas curvas hicieron lo suyo para seducirlo sin tacto. Los brazos le temblaron y cuando es petición llegó, no dudó en pasarle los brazos por la cintura. —¿Así…? — Susurró contra el cuello del menor una vez que lo tuvo a su alcance. Otra de sus manos fue guiada entre los muslos de Leda y sutilmente sus dedos se pasearon por esa piel, casi con temor a dañarla… —Yuuto… — Jadeó una vez más, acariciando con el reborde de sus labios su cuello, dibujando líneas imaginarias con la punta de su nariz, dictando una vez más que era suyo y que jamás nadie le volvería a poner un dedo encima… — Te hago el amor con la fragilidad que emanas al entregarme tu cuerpo… — Fue más fácil mover las caderas de atrás hacia delante estando sentado, así tuvo mayor facilidad al interior. — Te acaricio como solo se acarician las personas cuando se aman… — Una de sus manos se coló en la espalda del menor y con tacto sutil le recorrió… — Yuuto…¡Aaahmnn! Entrégate a mí… — Finalmente mordisqueó la piel de su cuello poco a poco…
Yuuto Shinji 
Si, así era como quería ser abrazado... Así era como deseaba volver a sentirse suyo. Su espalda se amoldó perfectamente al pecho de sensei... Así era como necesitaba saber que estaban hechos el uno para el otro. Los dedos de sensei le recorrían con tal delicadeza que parecía temiese romperle o quizás romper la atmosfera en la que estaban envueltos. - Ryosuke... - Volvió a nombrarle, esta vez en forma de un gemido lleno de necesidad... Ansiaba que esos labios continuaran haciendo de las suyas en su cuello, que solo a él esos labios profanaran. - Mi cuerpo... mi alma... tomalo todo... - Era imposible intentar articular más de dos palabras consecutivas luego de volver a sentirse completamente allanado. Hacía tanto que se había entregado a ese hombre que ahora solo parecían estarlo reiterando y aún así... - ¡Ah! ¡Ven por mi! - Exclamó con fuerza echando la cabeza a un lado para que esas suaves mordidas no se detuvieran... En su interior Sujk se movía con vehemencia y en su vientre ya sentía pequeñas gotas preseminales salpicándole la piel. - Ven por mi... - Él también estaba poniendo de su parte... si así podía llamarle al hecho de que guiaba la mano libre de sensei desde sus muslos hasta su vientre empapado, su pecho... lo que el mayor quisiera. Así no dudaría nada... pero sabía que en ocasiones no se trataba de una prueba fisica de resistencia, sino más bien emocional. ¿Cuantas emociones eran las que podía hacerle vivir sensei en cuestión de minutos?
Sujk Arkhelism
—Te estoy tomando… — Una vez más su respiración agitada se interpuso entre sus palabras. Hacer suyo al menor significaba tanto… Desde el primer encuentro supo que ese era su destino, quedarse con él, porque solo con él podría sentirse lleno cada vez que terminaba de hacer el amor, con él no existía el vacio ni falsos sentimientos, y podría decir que Yuuto era el complemento perfecto de su vida, como si su otra mitad estuviese perdida para luego ser recuperada al tiempo que lo había conocido. — Te quiero para mí… Ahh… — Echó la cabeza hacia atrás, anulando todo beso de aquel cuello, sus caderas se movían por sí solas, como si supieran por donde clavar cada estocada al interior ajeno. — Yuuto… No sabes lo mucho que… — Ambos entrecortaban las palabras, la revolución de sentimientos junto con el placer no perimirían que fuesen coherentes con la conversación. — Te amo… — Un momento… — Te amo… — ¿No era la primera vez que le decía un “Te amo” abiertamente en el sexo…? Podría apostar que sí… ¡Mandaría al diablo todo por hoy! Estaba completamente enamorado de su pelinegro, aquel que… Aunque tuviese ese color de cabello que poco le gustaba, seguía en sus pensamientos día a día y que… Al estar haciendo el amor, sintiendo aquellas entrañas para complementarse, podía sentirse completo… — No aguantaré… — Anunció una vez que pudo tomar con firmeza la entrepierna de éste.
Yuuto Shinji 
Sujk le tomaba, lo quería siendo suyo y él sin restricciones se entregaba por completo en cada una de esas estocadas que le hacían retorcerse por ratos y acelerar el ritmo en otros tantos. - Ya estoy aquí... contigo... - Intentaba responder, más la voz le salían tremendamente aguda a causa del ardor que acometía en su garganta. Pero toda molestia se fue volando por las enormes ventanas al escuchar esa declaración de amor... ¿Acaso no era la primera vez que permitían que esa clase de expresiones de afecto se entrometieran en la intimidad? Hizo su mejor esfuerzo por no perder el ritmo. No ahora... - Yo tampoco aguantaré demasiado... - Río muy bajito. - Y si continuas declarándote... Ngh... Mh... - Lo que era peor... ese agarre en su entrepierna vino a complicarle más el asunto, pues a penas le rodeo y fue testigo de ese particular cosquilleo en su bajo vientre... estaba a punto.
Sujk Arkhelism
Sí, estaban los dos juntos… Compartiendo las mismas sensaciones, amándose mutuamente y siendo cómplices de aquellos actos en donde demostraban aún más su cercanía como pareja. Era difícil tener que contenerse con todo lo que estaba sintiendo, y es que su miembro era sometido tan placenteramente que sentía desfallecerse… Al borde de la locura estaba, siendo preso de su amante. — Ahhn… Ahora… — Jadeó y sus palabras no pudieron completarse, masturbó con fuerza la hombría de su novio, rápido y con insistencia. No pretendía abandonarlo cuando ya le había regalado el placer de sentirse acariciado. — ¡Aaahn…! Yuuto… — Hacia atrás echó su cabeza, sintiendo el movimiento de sus cabellos hasta quedar estos hacía atrás, manchando las sábanas con pequeñas gotas de sudor que caían violentamente. Su cuerpo se puso tenso, no podía más… —Mngh… — Echó sus caderas hacía el frente para darle la última embestida y repetidas veces lo hizo de nuevo al regarse en su interior poco a poco… Sus jadeos no se detenían, era como estar en el mismo cielo aún sin conocerlo…
Yuuto Shinji 
Los movimientos de Sujk contra su ya insostenible erección estaban volviéndole loco... se sentía incontrolablemente duro, goteando... Su interior estimulado una y otra vez. En un momento dado dejó de colaborar en la cabalgata para presionar más contra esos muslos en los que estaba sentado y sus caderas comenzaron a moverse de atrás hacia adelante lenta pero agresivamente... Cada estocada incrementaba los cosquilleos en su vientre. Sujk palpitaba en sus entrañas... - Sensei... Ah... ¡Sensei...! - Sujk palpitaba y le hacía vibrar a él también. Los brazos le temblaban, no podría sostener las manos por mucho tiempo en esas piernas. - Rayos... Sujk... - Jadeó... Sentir como esa líquida calidez le llenaba por dentro, saber complacido al otro le satisfacía de tal manera que solo cabalgó un par de veces más más de enterrar las uñas en las rodillas de Sujk y arquear la espalda... - Mmh... ¡Mmh...! - ¡Y una mierda si había terminado salpicando la alfombra! Su pareja no había tenido demasiado cuidado al tocarle... terminó corriéndose en su mano y derramando parte de ello en a saber qué lugar desconocido del suelo.
Sujk Arkhelism
Yuuto terminó, no solo en su mano, no solo en alguna parte del suelo de la habitación, terminó con él… Lo había dejado agotado esa noche, sin ganas de moverse realmente. No había sido como otras veces y eso lo tenía bien en claro. Su respiración no podía apaciguarse, los brazos y todo el cuerpo le temblaron, pero aún así pudo abrazar a su guitarrista para pegar esa espalda contra su pecho… — Haz estado increíble… — Musitó contra el cuello ajeno al hundir su rostro en esa zona. ¡Joder! Venía la etapa donde pocas veces se ponía cariñoso luego de hacer el amor. —Me has dejado sin energía, ¿debo cobrarte esto después…? — Rió de manera muy leve al tenerlo bien abrazado a su cuerpo, ambos estaban sudorosos y al hacer contacto piel con piel, se pudo notar la temperatura de sus cuerpos.
Yuuto Shinji
Sus hombros subían y bajaban con violencia luego de la euforia y energía invertidas en lo que consideró uno de los mejores orgasmos de la historia, y no estaba exagerando. ¿Qué tan importantes podían ser los preliminares antes del sexo? Justo ahora quedaba aclarado el punto de que eran de vital importancia... No podía ni responderle al cumplido de Sujk, pero se dejó arrastrar por esos brazos para luego notar como el rostro de Sujk se hundía en su cuello. - ¿Me vas a cobrar... aún más? - Preguntó cansado. - Contigo... los intereses... son muy altos. - Río cerrando los ojos derrotado. El sudor era frío en su cuerpo ahora que ya no se quemaba por dentro. - Ayudame a entrar a la cama o enfermaré... - Pidió. - Pero primero limpiame..

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