Yuuto Shinji
Cuando
Sujk se ponía en plan responsable, no existía poder humano que le
pudiera desistir ni un poco… Ni siquiera él lo conseguía. Y es que ¿cómo
se suponía que lo hiciera? Cómo, cuando el hombre tenía cierto
magnetismo extraño para contagiarle su espíritu de responsabilidad.
Simplemente era imposible… y, aunque gracias a su lado meticuloso y
exigente, no podía ni intentar sonzacarlo para que no saliera de la cama
esa mañana… Nada más escuchó la alarma del móvil de su pareja y se
removió entre sus brazos para permitirle salir de entre las cobijas.
¡Maldita sea! ¿Cómo iba a querer arruinarle el día pidiéndole que se
quedara? Si el hombre tenía la atención de arroparle antes de ir a
oscuras hasta el cuarto de baño para darse una ducha que le permitiera
terminar de despertar.
Con los ojos cerrados, fingiendo dormir…
porque solo bastaba comenzar a extrañar su calor corporal para no poder
conciliar el sueño, y le escuchaba como a tientas buscaba ropa en el
closet, algo que calzarse y arreglaba cosas en su maleta de trabajo. El
sol no tardaba en comenzar a asomarse por la ventana y con un ojo medio
abierto, veía al mayor mirándole desde la puerta de la habitación… ¿Era
su manera de despedirse? Tal vez. Igual estaba seguro de que al
decidirse salir de entre la revuelta cama, en la cocina encontraría el
desayuno hecho… Sujk nunca se marchaba sin procurarle.
¿De verdad
debía acostumbrarse a todo eso? Ahí mismo era casi un inquilino, una
visita más… Pensar que en menos de dos semanas, oficialmente, iniciaría
un hogar con su pareja y que todo eso se repetiría casi cada mañana… le
daba escalofríos. De alguna debía corresponder a esa clase de gestos y
no estaba seguro de que mantener el lugar aseado y alimentar y cuidar a
Waccha fueran una gran recompensar. Encima al día siguiente partía a un
viaje de trabajo… ¡Bah! Ya se las daría más de responsable a su regreso…
Él solo daba la clase de amor que sabía dar y sensei le correspondía
como mejor sabía.
El día se le fue terminando de preparar el
equipaje, comió un poco de lo que había sobrado en el almuerzo y de
paso, por la noche, se dio a la tarea de mirar una película en
televisión. - ¿No es la cinta que le gusta a tu “viejo”, Waccha? – Le
preguntó al felino luego de constatar que se trataba de una de las
cintas de Marvel que tanto intentaba ver con él su novio. Quiso verla de
principio a fin, casi como pensando “Ve de lo que te pierdes por estar
encerrado en la oficina, Sujk”. ¡Argh! Le urgía que ambos tuvieran días
de asueto… Lo echaba de menos aun estando ya ambos en casa.
Llegó la noche. Se fue a la cama luego de apagar todas las luces…
[SMS]:
¿Llegarás tarde? ¿Tengo que fingirme enfermo para que vengas casi
volando a mi lado? *risas*. Estoy a punto de llamar y decirte que me
duele el estómago o que parece que voy a resfriarme, sensei… Vuelve con
cuidado a casa ¿quieres? Me parece justo que esta vez seas tú quien me
dé una pequeña despedida antes de marcharme mañana temprano… ¡Alcanzame
despierto, viejo despiadado! (?) [SEND]
Sujk Arkhelism
A
veces deseaba de mil maneras posibles que el trabajo se acabara cuando
se ponía pesado y otras solo deseaba que la tierra se lo tragase para
desaparecer de la faz de ésta. A saber, pero se sentía bastante agotado,
desde semanas antes de hacer ese largo viaje de trabajo el agotamiento
y su salud eran su mayor problema, sumado a todo el trabajo pendiente
que no le abandonó a penas llegó a la cuidad. No estaba de buen humor,
debía admitir. Maldita oficina, tal parecía que no lo soltaría por esa
noche. Aunque ya pasadas las once, fue que decidió volver a casa porque
el cansancio le pedía dormir en casa puesto que odiaba quedarse en el
estudio.
Iba en un taxi, malhumorado de tanto estrés y leía el mensaje de su novio en el trayecto hasta legar a casa.
[SMS]:
Estoy a nada de llegar. Creo que deseo con ganas que el fin de semana
llegue, al menos para poder descansar como es debido, que lo dudo mucho…
En fin, espera, ¿quieres? Voy subiendo las escaleras. Pensé que no
llegaría esta noche. [SEND]
Envió el mensaje y desaliñó los
cabellos largos de su nuca con la palma de su mano, realmente estaba
fastidiado de pensar y pensar en pendientes para el día siguiente.
Últimamente tenía más cosas de las debidas por atender. Suspiró
largamente y entonces abrió la puerta del departamento y entró. Waccha
no tardó nada en recibirlo, pero al notar su humor, entonces se alejó.
¿Cómo es que su mascota se daba cuenta de ello? Quizá lo conocía más de
lo debido.
Llegó a la habitación y sin decir nada más, fue
hasta la cama y se dejó caer de frente para enterrar el rostro en el
mullido colchón. —Buenas noches… —Murmuró con desganó y con los ojos
realmente pesados por el cansancio.
Yuuto Shinji
Estaba
a punto de quedarse dormido, los parpados le pesaban y realmente no
tenía ni una idea de por qué pudiera estar ocurriendo eso sí, durante
todo el día, se había sentido la alimaña menos productiva de la faz de
la tierra. ¿Cómo podía estar cansado con tan poca actividad? Le jodía
saberse tan perezoso. Menos mal al día siguiente podría considerar que
comenzaría una buena racha laboralmente hablando… En esos momentos, solo
la presión con la que sujetaba su teléfono móvil, era lo que le
mantenía medianamente despierto. Y fue este mismo el que le sacó del
ensueño, cuando comenzó a vibrar.
No pudo evitar fruncir el
entrecejo… Entre líneas leía algo malo con Sujk. El hombre no le había
seguido la broma y ¿de cuándo acá sensei desperdiciaba la oportunidad de
hacerle segunda? Ni siquiera intentó responder al mensaje, pues cuando
menos lo pensó, la razón de su desconcierto hizo acto de presencia en la
habitación y sin cerrar la puerta siquiera… cayó a su lado de manera
pesada.
- Buenas… - Respondió en verdad sorprendido. El golpe
contra el colchón fue tan fuerte, tanto que incluso él rebotó un poco en
su lugar. Levantó la mirada hacía la puerta abierta y luego miró al
otro con la cara enterrada en la almohada. No estaba seguro… ¿Estaba ya
dormido? No le sorprendería, pues desde su regreso el pobre baterista
había caído rendido antes que él... ¿No estaría exigiéndose demasiado?
Se preguntaba mirándole ahora que se había girado sobre su costado… Con
el cuidado de no despertarle, en caso de que se hubiese dormido ya, se
levantó de la cama para ir directo a cerrar la puerta… acto seguido fue
al closet para tomar una frazada y arropar con esta al mayor, solo así
pudo volver a acurrucarse en su sitio.
Sujk Arkhelism
Claro
que no estaba dormido, ya ni sabía si el sueño podía ser algo que
realmente le elevase los ánimos o quizá que cambiase un poco su
agotamiento, maldita sea, que se sentía peor que nunca, encima con
indicios de resfriado nuevamente. ¿Qué no podía estar en paz un momento
con su jodida salud? En verdad que el menor tenía la razón con el mote
de "Anciano" pues en los últimos meses su salud había estado como la de
uno.
Hubo un momento en que cerró los ojos, estuvo atento a los
movimientos del menor con tan solo escucharlo en la habitación. Primero
fue a cerrar la puerta y luego una frazada tocó su espalda y acto
seguido fue cubierto con ésta. — No estoy dormido... — Explicó de
inmediato mientras ladeaba la cabeza hacía donde el otro estaba
acostado. Se había olvidado por completo que el guitarrista viajaría al
día siguiente, tenía tantas cosas en la cabeza; de por sí era distraído.
Yuuto Shinji
Cerró
los ojos, Sujk no parecía reaccionar… Pero de inmediato se forzó a
volver a mirarle en cuanto le escuchó hablar. – Aunque no estés dormido…
- Murmuró. Acostumbrándose a la penumbra que les rodeaba, alcanzó a
mirar esos cabellos revueltos del baterista. Cabellos que no dudó en
acomodarle detrás de la oreja para intentar observar su rostro cansado. –
Creo que deberías de hacerlo ahora. No te veo nada bien… - Y no hablaba
con respecto a que se encontraran a oscuras. Las ojeras de Sujk cada
día se acentuaban más y en varias ocasiones le había escuchado toser en
los dos días que llevaba de haber vuelto a casa. Aunque su baterista
estuviera rindiendo y dando el ancho perfectamente… el precio a pagar
parecía estar siendo alto. – Descansa, viejo… - Le pidió. No podía
evitar el semblante preocupado que ahora se cargaba… iba a dejar solo a
ese hombre por cuatro días y no se imaginaba lo que pudiera encontrarse
la noche del domingo que volviera a casa. Saberlo agotado y sin ganas de
incordiarle, le animó a acariciarle el pómulo con el dorso de la mano
en busca de relajarle.
Sujk Arkhelism
Sintió
un pequeño escalofrío recorrerle el cuerpo cuando el otro acomodó sus
cabellos de manera lenta detrás de la oreja. Parpadeó seguidamente, en
verdad que los ojos le escocían, pero podía aguantar un poco más, solo
un poco. — No me siento bien. — Dijo pronto y de manera escueta; la
verdad es que estaba seguro de que volvería a enfermar los próximos días
y no es que fuese pesimista, es que lo sentía. Ni siquiera le había
dicho al menor, pero desde la llegada de su viaje no se había sentido
bien ni de salud ni anímicamente, estaba tan extraño que ni él se
soportaba, era bueno simulando...
Las caricias del menor invadieron
su pómulo y entonces volvió a enterrar el rostro entre las sábanas, no
quería más caricias, no porque no le gustasen, sino porque... —Deja de
hacer eso. Sólo harás que te eche de menos, más de lo que debería... —
Claro, se escuchaba resentido como pocas veces, pero era la verdad;
pasaría otros cuatro días sin el menor, le fastidiaba mucho que en días
pasados no le había podido prestar atención por sus malditas
ocupaciones, estaba frustrado; Yuuto se iría en unas horas y él sentía
que no había cumplido como novio al no prestarle la debida atención...
El agotamiento lo tenía en verdad mal, bastante mal y la ausencia de
Yuuto lo empeoraba; le gustaba y comprendía las cosas laborales pero
sentía que él no estaba rindiendo lo suficiente para su novio... ¿Y sí
se aburría de él pronto por tanto trabajo que tenía? No quería ni
pensarlo.
Yuuto Shinji
Era
evidente que no se sentía bien, por lo que, aprovechando que le tenía
tan cerca, se animó a unir brevemente su frente con la contraria… Sujk
no tenía fiebre, pero si un pésimo semblante. No quiso comentar nada al
respecto de su pequeña evaluación. – Debes hacerte un espacio para ir a
ver al médico de la compañía ¿sí? - ¿Por qué no podía sonar severo? Un
poco de autoridad en esos momentos no le vendría nada mal… Si tan solo
pudiera postergar su compromiso de los días siguientes, él mismo lo
encerraría en casa para que pudiera descansar…
Pronto Sujk volvió
a enterrar la cara contra la almohada, por lo visto se mostraba
renuente a permitir que pudiera seguir acariciándole… Tuvo que retraer
la mano y colocarla contra su pecho, justo donde la otra se hallaba. La
explicación de aquel intento de desplante llegó a sus oídos y una
lastimosa sonrisa le surcó el rostro de lado a lado. – Ese es el malvado
plan… - Le aseguro al tiempo que le pasaba un brazo por encima de la
espalda y de paso se acercaba más al cuerpo ajeno. – Si me echas de
menos, si estas lleno de trabajo, menos tiempo tendrás para pensar en
señoritas, amantes o lo que sea… - Si, era su manera de tantear terreno,
de saber si podía volver a su novio a la “normalidad”, esa normalidad
en la que el otro le hacía segunda… Estar atestados de trabajo hacía que
él lo extrañara como jamás imagino extrañaría a nadie. – Ahora que haz
llegado tan apático… - Le susurró al oído – Aunque suene masoquista…
debo admitir que echo de menos al baterista idiota que siempre me
molesta. – Confesó. En esos momentos sus labios depositaron un beso
suave, silencioso, en la sien de su pareja… Necesitaba saber que le
dejaba en la ciudad tranquilo, extrañándole, pensándole, y por sobre
todo… entero para cuando pudieran volver a reunirse.
Sujk Arkhelism
—
Quisiera ir al medico, pero no puedo... Los próximos días serán pesados
hasta culminar el día seis, así que debo rendir sin descuidar nada, por
lo menos mi salud lo resistirá un poco más. — Tosió de una manera seca,
tanto que sintió la garganta rasposa; aún no se curaba de su pasado
resfriado y ya se sentía congestionado nuevamente, eso debía ser una
broma de mal gusto. Igual la frente de Yuuto era su consuelo, sí, uno
bastante simple para muchas personas pero para él un gesto como ese
decía más que mil palabras.
Claro, su menor ahora le susurraba
esas cosas para tratar de animarlo, pero... Algo le decía que por hoy su
ánimo no cooperaría para hacerle segunda. Volvió a mirar al otro y
suspiró, negando con la cabeza en el proceso mientras arrugaba las
sábanas con ello. — No me gustan los planes malvados. Sabes que te
echaré de menos y no es posible pensar en otra cosa. No te atrevas a
engañarme mientras estás fuera... — Quizá eso era una broma, una que
salió de manera desganada, estaba comenzado a tener sueño, por lo que
acomodó bien su rostro sobre la almohada, pero jamás dejó de mirar a su
novio. — Quizá... Quizá si te apresuras a llegar de ese viaje, tendrás a
un novio molestón, al cual se le habrá pasado el... — Cerró los ojos al
sentir ese beso sobre su sien, beso que se le hizo adorable en el
momento. — Bueno... tú sabes, un novio que te va a torturar. — Bostezó
largamente y le pasó uno de sus pesados brazos por encima y enredó sus
pies con los ajenos. — Cuídate... Y lo siento... — Sí, se estaba
disculpando luego de quedarse dormido. Tal vez le quiso decir: "Lo
siento, no te he prestado atención en los últimos días y no quiero que
te vayas". Le echaría de menos. Nuevamente se había quedado dormido
antes que Yuuto, ya no soportaba el cansancio.
Yuuto Shinji
No
pudo más que apretar los labios y cerrar los ojos por un par de
segundos… Maldito fuera ese baterista idiota, ¿no alcanzaba a comprender
que no había cosa más importante que su salud? Si, quizás pudiera
soportarlo su cuerpo, pero… - Te obligaré a cuidar de ti a mi regreso. –
Le advirtió una vez separó su frente de la ajena. ¿Por qué no podía
decir simplemente algo como “Voy a cuidar de ti en cuanto vuelva”? A
saber, todavía no se le daba ser un poco más afectuoso.
Sujk
intentaba esforzarse en corresponderle la reciente broma, de hecho su
intento quedó en algo bastante bueno, casi convincente, pero… - Donde no
te cuides, donde no vuelvas a ser el mismo hombre que me hace la vida
imposible… - “Voy a golpearte hasta que seas el mismo de siempre” le
habría gusta agregar. Sin embargo, esas últimas disculpas no se las vio
venir. ¿Qué lo sentía? ¿Exactamente de qué era de lo que se sentía
culpable? No importaba si deseaba preguntárselo… Sensei ya estaba más
que dormido.
Ya no había manera en que su pareja le dijese que
dejara de tener cualquier gesto con él. Era su última noche a su lado…
en varios días. Como pudo, esta fue su oportunidad para ser él quien
rodease al otro con ambos brazos, para acunarle contra su cuerpo, para
que… aunque fuera a la distancia, se hiciera a la idea de que, de
cualquier manera, siempre le tendría ahí para él… Aunque fuera un
testarudo responsable. – Voy a echarte de menos, viejo… - Confesó al
silencio justo antes de cerrar los ojos para poder acompañarle en su
sueño. Ya se las arreglaría para intentar comunicarse en esos días y
estar al tanto de lo que ocurriera con ese tonto descuidado con su
salud… Esperaba tener suerte.
|
|
|
0 comentarios:
Publicar un comentario