domingo, 12 de julio de 2015

12 de Julio de 2015: Ryu... Siempre Ryu.


Sujk Arkhelism
¿Qué era lo que estaba buscando esta mañana justo cuando pudo despertar? A tientas y adormilado palpaba el lado vacio de esa cama, creyó que Yuuto estaría a su lado… ¿Por qué el guitarrista había abandonado su lugar…? ¿Por qué no estaba…? Ah, pronto cayó en cuenta de no estaba por razones muy obvias. Se reprendía a sí mismo por hacer tonterías como esas al despertar y no sentir a su novio a un lado… Y es que, ya se había acostumbrado a él, eso era lo peor de caso, se sentía estúpido por buscarlo cuando lo había hecho enojar la noche anterior. Terminó despertándose de malas y enmarañó sus cabellos más de lo que ya estaban, debía salir antes de que el guitarrista despertase, no era tarde ni muy temprano, pero no había movimiento en el departamento, suponía que Yuuto seguía en la otra habitación. Una ducha matutina y un atuendo de acuerdo para salir. Debía arreglar y ver algunas tiendas donde pudiesen proporcionarle algunos muebles para el nuevo departamento.

Se paseó por la cocina al recordar que allí había dejado las llaves, y echó una mirada de recelo a la cena que yacía en el cesto de basura, entre más recordaba lo que había ocurrido, más se ponía de malas. Tenía que salir de allí para despejarse. Y así fue, terminó yéndose a la brevedad y antes le dejó el desayuno a su mascota, solo a su mascota.

Por la tarde había contactado a varias tiendas, y le pareció buena una que otra, hasta que al final llegó a una que le convenció. Los muebles eran excelentes y a muy buen precio, debía regresar allí. Desayunó, comió y hasta cenó fuera de casa, pero no estaba solo del todo, antes había contactado con una amistad, claro; Manji, no tenía nada que hacer, así que decidieron platicar antes de que el trabajo comenzase a absorberlos, de alguna manera su amigo le puso de buenas. No se había dado cuenta del paso del tiempo, y pronto notó que era noche, debía volver al departamento ya, las buenas noticias para él eran algo favorable. Pasó a dejar a Manji hasta su departamento y de ahí, él decidió partir al suyo, en realidad ni ganas tenía de llegar allí.

Yuuto Shinji
Definitivamente no era la mejor de las ideas la de irse a la cama sabiéndose molesto, por lo menos se dio cuenta de esto al momento de despertar y que una terrible punzada le hiciera doler la cabeza, nada demasiado grave como para no poder contenerlo con una buena dosis de analgésicos, pero… No fue sino hasta que escuchó a Sujk moverse fuera de la enorme propiedad, que decidió que podía salir de la habitación para ir en busca del botiquín de primeros auxilios… en donde quiera que este estuviera. Demoró bastante en dar con una bolsa en la que guardaran toda clase de fármacos de emergencia, pero cuando dio con ello no dudó en ir en busca de un vaso de agua para tomarse un par de tabletas para el dolor de cabeza… Solo Waccha se paseaba por aquí y por allá, tranquilo y sin dar problemas, comprobó que esto se debía a que el felino ya había desayunado. A él no le vendría nada mal imitarlo en ese aspecto.

No se sorprendió en lo absoluto al notar que nada había en la cocina para él… Sujk no había dejado el desayuno listo, como acostumbraba hacer. Aunque para ese segundo día, la despensa era pequeña, seguro que encontraba algo que llevarse a la boca… Estaba revisando el interior de su casi vacío refrigerador, cuando, al desviar un poco la mirada al bote de basura, se topó con algo que le dejó el ánimo por los suelos…

Era claro que esa no era la manera en la que esperaba iniciar su nuevo hogar al lado de su baterista… No con ese distanciamiento. Pero… ¿Cómo hacer para no soltarle cosas hirientes a Sujk… sin evitarle? ¿Cómo mierdas convivir con él sin sucumbir a sus deseos de exigirle una estupidez como “Quiero que dejes de convivir con ese sujeto que, con toda la confianza del mundo, elegí para que se convirtiera en el bajista de nuestro querido proyecto de banda”? Hasta pensarlo era ridículo… como ridículo era ese nudo en la garganta que sintió al encuclillarse junto al bote de basura que dejaba ver desperdigados los ingredientes de un sándwich y poco más arriba otro sándwich sin desbaratar. Sin ascos, se adelantó a tomar una de las rebanadas de pan solo para corroborar algo… El pan estaba seco: Se trataba de la cena de la noche anterior.

Sensei no se apareció por ahí todo el día y él se limitó a beber zumo de manzana todo el rato, no había tenido hambre luego de haber descubierto aquella cena en la cocina esa misma mañana. Era casi de noche cuando decidió tomar una ducha y volver a la cama en esa “su habitación”, ya se había encargado de cambiarle las sábanas, así que estaba más funcional que la noche anterior… No dejaba de darle vueltas al asunto y al mismo tiempo se negaba a hacer frente al problema. Para empezar que no tenía ni idea de cómo se le hacía frente a ese tipo de cosas… En un momento dado Waccha terminó por hacerle compañía, ni en cuanta de que le había dejado la puerta entreabierta… Ni en cuenta de que ya había oscurecido, no cuando de tanto en tanto volvía a echarle un vistazo a cierta foto que ya tenía más de veinticuatro horas repiqueteándole los pensamientos.

A oscuras, hecho ovillo, se quedó pensando en que no se dormiría hasta que no escuchase que sensei estaba ya en casa… Necesitaba saberlo seguro por lo menos.

Sujk Arkhelism
Debía admitir que ver a su amigo lo había despejado de pensamientos negativos; un par de cervezas, unos cuantos cigarrillos y una charla fuera de lo común, eran cosas sencillas de hacer con alguien, pero que de alguna manera le reconfortaban el ánimo. En realidad, con sus amistades no era de salir a otros lados, más que ir a cenar, beber algo y listo, eso era por la limitación de tiempo que todos solían tener. Y, aunque fuese una actividad rutinaria, las conversaciones no lo eran del todo, siempre había una historia interesante con cada uno de ellos y eso para él era más que suficiente, por ello decía que le gustaban los mínimos detalles.

Esa noche no había tráfico, así que le fue más sencillo llegar hasta el edificio donde ahora vivía. Nunca se había puesto a ver con detalle el lugar, éste era bastante grande, nada comparado con el otro donde vivía, suponía que por el tamaño de los departamentos, por lógica el edificio debía ser así, además de que, el estacionamiento estaba bastante bien equipado. Y haciendo referencia al lugar anterior, se quedó allí por unos minutos más… No quería bajar del auto. Echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos con pereza; muchos pensamientos le cruzaban por la mente, tal vez había sido un grave error haber cerrado los ojos, su mente era un desastre monumental, solo pensaba en la situación con Yuuto. A tientas, buscó su cajetilla nueva de cigarrillos, ¿Qué diablos sucedía con él…? En todo el día no había parado con éstos. Mando al carajo cualquier pensamiento o replica de Yuuto con respecto a sus cigarros, y colocó uno de estos entre sus labios, lo encendió y con todo el descaro del mundo, fumó al interior de su vehículo, una ventana estaba abierta para permitir que el humo se dispersara tanto afuera como adentro.

Tal vez se quedó unos veinte minutos allí, de tanto en tanto mientras se acababa un par de cigarrillos; decidió salir y tal solo de pensar en el desquiciante elevador, la cabeza le punzó. No le agradaba la idea de vivir tan arriba, y menos le agradaba en su estado, quizá de buenas hubiese pensado diferente, ahora no, ahora odiaba tener que subir, pero resignado lo hizo. Esperó unos minutos y llegó al piso indicado, la clave de la puerta aún no se cambiaba, así que ingresó la misma y la puerta se abrió en automático. A sus pies, Waccha llegó corriendo. — Hola, felino… — Le sonrió pese a su humor, el animal no era culpable de nada. Fue a la cocina y notó que el plato de su mascota estaba completamente vacío, no había cenado… Era tarde y Waccha no había cenado, el pelinegro se veía hambriento. Eso le puso peor, ¿Yuuto no se podía encargar de él por lo menos en su ausencia? Detestaba descuidar a su mascota. Al final le dio de cenar y se fue hasta la habitación principal, sin importar si Yuuto estaba o no, se pasó de largo, debía darse una ducha. Entró al baño y allí se desnudó y abrió el flujo de agua.

Yuuto Shinji
A final de cuentas si que terminó por quedarse dormido, tanto que no notó en qué momento fue que Waccha se fue de su lado… fue el gruñido de su propio estómago el que por fin le despertó. Era casi la media noche y todo el lugar se escuchaba en silencio... Por lo visto Sujk aún no estaba en casa, pero… ¡Diablos! Si no había cenado él, mucho menos Waccha… Casi estaba que salía de la cama, cuando la puerta de entrada se dejó escuchar… Rayos, ya no era un buen momento para asomar las narices en el pasillo siquiera. Cobardemente se quedó oculto entre las cobijas con el oído atento… Se escuchaba un agresivo trasteo en la cocina. ¿Qué tanto haría Sujk en ese lugar? No se necesitaban dos dedos de frente para saber que seguro que estaba molesto por la hambruna del felino de la casa.

¿Sería momento de salir por disculparse por ese punto? ¿Así de buenas a primeras? ¡Bah! Eso sería suicidio… ¡Argh! ¿Pero desde cuando era que le temía al mayor? ¡Él no le temía a nada! Y aun así no se explicaba por qué no se atrevió a salir ni aun cuando le oyó cruzar por el pasillo, directo a la habitación principal. Se puso en pie y se quedó solo a un lado de la puerta de su habitación, sin atreverse a abrir permaneció ahí escuchando… El agua de la regadera corría rauda, el hombre se estaba duchando por segunda vez en el día. Era bien sabido que tomaba baños fríos para tranquilizarse los días más estresantes y, por lo visto, también cuando se enfadaba… Inspiró profundamente. ¿Valía la pena salir esa noche de su escondite? Él aún no estaba tranquilo y si Sujk se alteraba, seguro que lo alteraría a él también y terminaban a los gritos… ¿Qué debía hacer? Se preguntaba ahora con una mano sobre el pomo de la puerta.

Sujk Arkhelism
El agua le recorría cada rincón de la piel, hacía golpetear su rostro contra las agresivas cortinas que cubrían parte de su cabello también; era agradable la sensación fría que el agua podía brindarle a su cuerpo de tal manera. Agradecía poder disfrutar un baño como esos, sin importar si enfermaba o no, él quería un baño de agua fría para olvidarse un poco de su enfado. Le alteraba mucho ponerse así, más porque era pacifista todo el tiempo y Yuuto era la principal causa de su desorden emocional que no podía controlar. Estaba frustrado y tan así era que se pasaba las manos por el rostro de una forma agresiva hasta pasar sus dedos a sus largos cabellos, los cuales se enredaron y no permitieron que sus falanges continuasen su camino.

Sí él hubiese tenido la culpa de algo, claro que ya hubiese ido a disculparse como lo hacía en su mayoría. Su novio lo había rechazado de buenas a primeras, poniéndolo de un humor inestable, y eso era lo que más le hacía rabiar, que no encontraba motivos para tal trato. Sí quería hablarle, sería cosa del menor, si no, también. No estaba en un papel de: “Me tienes que rogar o yo te tengo que rogar”. No, eso no funcionaba con ninguno de los dos, y sabía cuan orgulloso podía ser Yuuto, pero eso no le daba motivos de tratarlo como quisiese y mucho menos a enojarse sin un motivo de por medio. Al menos él pensó eso.

Estaba más que listo, con el pijama puesto, cabello seco (gracias a la secadora). Sentando y recargando la espalda en el enorme respaldo mullido, fue que tomó un libro y lo abrió justo en la pagina donde se había quedado, era otro motivo más para poder relajarse. A estas alturas, Waccha ya había terminado de cenar y supuso que ya estaba durmiendo, al menos le tranquilizaba que su pelinegro ya estaba con el estómago lleno.

Yuuto Shinji
Francamente no pensaba que Sujk fuese a salir ya de la habitación, al entreabrir su puerta se dio cuenta de que el pasillo estaba a oscuras y solo se dejaba ver luz bajo la ranura inferior de la puerta de la habitación principal. Sensei debía seguir despierto, pero probablemente ya en cama… ¿Estaría leyendo como acostumbraba? ¿Quizás ya estaba dormido? Se preguntaba solo con la cabeza asomada al pasillo… Suspiró largamente y entonces un gruñido del estómago le volvió a aquejar. Necesitaba comer o beber algo, lo que fuera y moriría porque esto fuera un nuevo zumo de manzana. Al menos de deshidratación no moriría.

Tratándo de ser silencioso, salió y cerró detrás de si la puerta. Caminó lentamente hacia donde se suponía quedaba la cocina y no encendió ninguna luz, sino hasta que llegó a su destino… La única luz encendida fue la del interior del refrigerador cuando tomó su cuarto zumo de ese día, le colocó la pajita y se sintió realmente aliviado al percibir como el sabor dulcificado le bañaba las papilas gustativas. Era momento de volver a la cama… Era claro que, por esa noche, no se atrevía a encararle…

Maldita sea… ¿Desde cuándo se había vuelto un cobarde? Se preguntaba apoyado en una de las paredes del pasillo. Tan inseguro que aún ahí se debatía entre volver a su lecho o arriesgarse a protagonizar una fuerte discusión con su pareja.

Sujk Arkhelism
Al menos el departamento donde vivían ahora, era bastante tranquilo, el lugar no estaba ubicado en una zona ruidosa o con una avenida principal que pudiese causar problemas. Leía y entre más se sumergía en la lectura, más interesante le parecía, fue así… hasta que escuchó ruido en lo que parecía la cocina. Era Yuuto, no le quedaba duda, porque Waccha no era mañoso de andar hurgando entre la estufa o en la barra, incluso en el bote de basura. Sí, era Yuuto quien hacía ruido; suponía que no había cenado pero le restó importancia. Por orgulloso se lo merecía y sí tanto orgullo tenía como para no querer hablarle esa noche, pues no le caería nada mal tragárselo para ver si eso llenaba el hueco de hambre que suponía que tendría.

Esa noche tampoco hablarían y eso estaba más que claro, al menos eso pensó o quiso formular, pero algo lo interrumpió. Era una llamada telefónica, miró la pantalla y se trataba del bajista de su ahora actual banda; dejó su libro sobre su regazo y contestó la llamada. — ¿Qué ha pasado? — Le preguntó sin muchas ganas de querer hablar, al parecer el joven requería ayuda de Leda porque había perdido su itinerario de actividades a realizar y el menor le pidió una copia, asegurando que de verdad había sido distraído y no había anotado nada en la agenda. Él solo respondió: “Yo no tengo copias de las actividades, tendrás que llamarle a Yuuto a su móvil”. El bajista se negaba, pues conocía el temperamento del menor y sabía que el trabajo era de sus objetivos principales y que toda la banda debía cumplir, pero él tampoco era responsable que los demás miembros perdiesen el hilo de sus responsabilidades. Solo eso le faltaba, que el bajista se pusiera en un plan que ya estaba desconociendo y que hasta cierto punto no le gustaba del todo, parecía que hablaba aniñado y le molestaba. Molesto seguía, así que le cortó la llamada con un: “Háblale a Leda, no es mi problema”. Al diablo con todo, no estaba para lidiar con cosas de trabajo, pero… de inmediato escuchó el sonido del móvil contrario, seguramente era el bajista y más le valía no andar de boquifloja con cosas como: “Le hablé a Sujk” “Sujk, esto” Sujk lo otro”. No quería más problemas con Yuuto, suficiente tenía con su pelea.

Yuuto Shinji
Fuera de la habitación se respiraba con mayor tranquilidad. En la penumbra de la noche las ideas parecían acomodarse en su cabeza, no era para menos, echó un vistazo a su móvil y este marcaba la una de la madrugada. Ya estaba decidido a que al día siguiente hablaría con Sujk a la hora del desayuno, cuando… de la habitación principal escuchó el inconfundible tono de llamada del móvil del aludido. ¡Mierda, mierda! Debía volver a la cama… no quería ni por asomo escuchar una conversación que no le competía en nada y es que el silencio en el departamento era tal, que pudo escuchar a la perfección el tono con el que sensei le nombraba… ¿Con quién se suponía que hablaba el hombre? ¿Copias de las actividades? ¿Copias de las actividades…? ¿Había olvidado enviarle el itinerario a alguien? No que él recordase, acostumbraba a ser puntual al enviarles a los tres un correo con dichos documentos…

“Háblale a Leda” se escuchó con un tono firme y seco. Y de pronto silencio de nuevo… pero este poco duró, pues de pronto se vio sorprendido por su propio móvil sonando a medio pasillo. – Carajo, carajo… - Mascullaba tratando de apagarlo lo más pronto posible, no deseaba dejarse en evidencia como un escuchón a puerta cerrada, pero entonces… nada más mirar la pantalla del aparato, se quedó helado… La razón de su enfado, ese que llevaba todo el día intentando controlar, era quien le solicitaba. El problema no era que hablase con Sujk el bajista… El problema era que si de verdad requería tratar algo de trabajo, lo más lógico era que fuera directamente a hablar con el líder de la banda ¿no? ¿Cuál era el objeto de llamar a SU novio a mitad de la madrugada?

– Habla Leda. – Respondió monocorde al tiempo que abría la puerta de su habitación, sin importar si Sujk escuchaba o no. A saber hasta qué punto sentía que le hervía nuevamente la cabeza, hasta qué punto le palpitaba la sangre en las sienes y cuanto era que le costaba respirar, pero toda esa presión le hizo azotar la puerta con tanta fuerza que hasta el ventanal de esa recamara se sacudió. Entre que Ryu le explicaba qué documentos requería y demás, él le aseguró que se los enviaría al día siguiente. Por extraño que pareciera, sin importar nada, al finalizar agregó algo más: - Y te agradeceré que cuando requieras este tipo de cosas, te dirijas directamente conmigo, Sujk no tiene razón para estar atendiendo estos asuntos como para que le llames a estas horas de la madrugada. – Y al diablo cómo había sonado eso. Al día siguiente ya tenía plan… Llevar su móvil a arreglar al servicio técnico, el pobre yacía destartalado cerca de esa pared contra el que lo había arrojado… Al final se dejó caer de rodillas al suelo, las manos también dieron de si y las uñas se enterraban sobre la alfombra… por lo menos hasta que a puño cerrado comenzó a arremeter contra el suelo con una mano. Era todo un imbécil…

Sujk Arkhelism
Él había hecho su mejor esfuerzo por mandar a Ryu por la tangente, no quería atender asuntos laborares que no le competían, o quizá sí, pero no quería atender nada. Siguió en su lectura, Yuuto parecía haber tomado la llamada, pues el móvil ya no sonaba y él prefirió seguir en lo suyo antes de escuchar conversaciones ajenas. Grave error, de pronto la voz de Yuuto parecía resonar en todo el departamento. Terminó desconcertado. No entendía nada de su actitud y al parecer parecía discutir con el bajista, pues el último comentario no le supo nada bien, más que molesto o algo parecido, estaba preocupado. No le gustaba para nada como se estaba tornado la situación con su pareja, se suponía que estaba allí para apoyarlo…. Para apoyarse principalmente, su guitarrista no daba su brazo a torcer, y aunque él no fuese culpable, sentía necesidad de hablar y de dejar cosas en claro, porque detestaba mucho sentirse de malas con alguien a quien amaba con todas sus fuerzas. Qué no lo iba negar, dolido estaba por su rechazo y demás, pero tampoco iba a dejar a la deriva al otro.


Decidido dejó el libro sobre el buró y se levantó. En ese momento, justo cuando ya estaba de pie, un ruido bastante estruendoso le dejó marcando ocupado. ¿Y sí se había lastimado? Carajo… Yuuto era un impulsivo por excelencia cuando se enojaba y no quería que por alguna imprudencia pudiese lastimarse con cualquier objeto que estuviese en esa habitación. Estaba claro que seguía molesto, no iba ser blando como otras veces. Se apresuró a ir a la habitación que estaba a final del pasillo y sin pensarlo abrió la puerta. Lo que encontró no fue nada agradable, Yuuto estaba en el suelo y de una manera que no era creíble… Se quedó parado justo en el marco de la puerta, presenciando aquello.

Yuuto Shinji
Todo eso era tan irreal como su vano intento por querer tapar el sol con un dedo… Ya no sabía si estaba celoso, dolido, enojado, devastado o un poco de todo lo anterior… Lo único de lo que era consciente era de que todo lo que sentía en el pecho dolía más que ese dolor de cabeza que estaba de vuelta y que el dolor de su mano que en tres ocasiones diera puñetazos en el suelo. Ahora solo se limitaba a aferrarse a la alfombra y tratar de controlar los temblores de su cuerpo…

No iba a llorar, por más impotencia que sintiera por no poder controlarse, por no poder definir cómo era que debía afrontar las cosas… No iba a llorar. Si no lo había hecho en aquella primera pelea que puso en riesgo su relación con sensei hacía ya varios meses… ¿Por qué lo haría ahora? ¿Solo por su frustración? ¿Solo por su egoísmo que no le permitía mantener a su pareja alejado de alguien a quien, ridículamente, consideraba una amenaza?

- Esto… es una mierda, Leda… - Balbuceo al tiempo que apretaba con fuerza los ojos y enterraba aún más las uñas en el suelo. – Una verdadera… mierda… - Justo venía a darse cuenta de que no era cosa de que quisiera rechazar a su baterista, simplemente que no encontraba modo de no herirle en caso de tenerle cerca… no encontraba manera de darle la cara siquiera. Los oídos le zumbaban, la cabeza le palpitaba dolorosamente y en el dorso de la mano derecha sintió la humedad de una primera lágrima que no había conseguido contener. Probablemente se trataba de uno de sus mayores momentos de frustración en la vida.

Sujk Arkhelism
Él también estaba al borde de un precipicio, odiaba ver así a su novio. Devastado, golpeteando como un desquiciado el suelo y haciéndose daño sin importarle nada, encima venía a mascullar cosas que ni él podría entender. Suficiente, estaba harto de tratar de adivinar qué es lo que le pasaba, el por qué de su actitud y de su indiferencia. Poco le importó que el guitarrista estuviese llorando como si el mundo se le hubiese caído de la peor manera. Frunció el ceño y rápidamente se puso en cuclillas y detuvo la mano del menor, sosteniéndola al aire para que no se hiciera más daño. —¡Ya basta! —Le reprendió en voz alta. No estaba jugando, mucho menos estaba ahí para recibir más malos tratos. Sí, era una persona blanda, una que detestaba pelear por tonterías y que se molestaba cuando había una buena razón. Tomó la otra muñeca de menor y rastras lo llevó hasta la cama para botarlo allí sin importarle si estaba siendo agresivo. —Deja de comportarte como lo que no eres. — Severo comenzó a hablar, su voz era firme.

Jamás le había hablado así a su novio, jamás lo había tratado con tal brusquedad, pero enfrentarlo era la mejor opción. Consentirlo y decirle: “Todo estará bien” no era la solución, lo tenía bastante malcriado como para hacer eso. Sí, malcriaba y consentía sus berrinches, pero un espectáculo como ese, no. —Espero que tengas una buena explicación para todo esto. No estoy pintado, no sé qué es lo que te ocurre, así que comienza a hablar si no quieres que te de un golpe para que te comportes. Lo lamento, Leda, pero no estoy en plan de consentir tus rabietas y tu furia que ha salido de la nada. — Estaba a un lado de la cama, clavando la mirada sobre su novio, estaba hastiado de tener qué jugar a las adivinanzas con cosas que le molestaban en ese momento.

Yuuto Shinji
No fue sino hasta que le detuvieron el puño en el aire, que pudo constatar que ya no se encontraba a solas en la habitación. No fue sino hasta que le sujetaron por ambas muñecas, que se dio cuenta de lo vergonzoso que resultaba el dejarse ver tan vulnerable ante otra persona. Y no fue sino hasta que Sujk le arrojó sobre la cama amenazándole con golpearle en caso de que no comenzara a hablarle acerca de su malestar, que sintió que la sangre terminó de hacerle ebullición en las venas. – Ayer te deje en claro que no te me acercaras… - Masculló mirándole con rencor, acomodándose lo mejor posible en la cama para mirarle de frente, apoyándose en las manos para no caer de espaldas – Si tanto te piensas que mi supuesta rabieta no tiene fundamentos, ya puedes ir regresándote por donde viniste… - Replicó. Esta vez bajó la mirada… sus ojos furiosos se clavaron en las sábanas revueltas.

– No recuerdo ninguna rabieta en la que me haya sentido tan ridículo como ahora… - Habló entre dientes, con la mandíbula tensa, notó que entre sus manos las sábanas se arrugaban aún más. - ¿Por qué…? – Para su sorpresa balbuceó, todo como signo de que nuevas lágrimas amenazaban por salir. - ¿Por qué tiene que estar tan al pendiente de ti últimamente…? ¿Por qué se lo consientes si ya habíamos hablado de eso…? – Esas dos preguntas, que podían sonar sin sentido, ahora sonaban demasiado agudas para su gusto. - ¿Por qué no puedes simplemente dejarme a solas para asimilar que soy un idiota torturándome con todas estas cosas?

Sujk Arkhelism
—Sí, Yuuto, ayer me dijiste eso. Pero dime… ¿Desde cuándo no te gusta que toque? Claro, desde que decidiste actuar como todo un egoísta sin darme una jodida explicación. — Sí el menor le miraba con rencor, no era su asunto, de inmediato le enfrentó; que no le viniese con palabras hirientes, que él también podía decirlas sin problemas. —No me voy a regresar, no voy a hacer lo que tú me digas. ¿Cómo quieres que no piense que tus rabietas no tienen explicación si me rechazas de buenas a primeras, hm? No, Yuuto… Estás mal. Estoy acostumbrado a tu mal genio, pero no a que me digas palabras como estas de buenas a primeras. Así que conmigo te vas con cuidado, porque no estoy para estar adivinándote las cosas. —Que sacase todo el odio que quisiese, no era culpa suya el tener que pagar unos platos que no había roto.

Poco a poco el otro se estaba expresando más, pero no llegaba a comprender esas preguntas, ni de quién ni de qué estaba hablando. —Sé más claro, porque así no puedo resolver nada contigo. No quiero preguntas al aire. Quieres respuestas, has una pregunta coherente. — No le estaba sentando nada bien el tener que hablar de ese modo, pero Yuuto le estaba obligando. De por sí sus facciones tendían a denotar su seriedad y más ahora su molestia. —No te puedo dejar solo, porque de alguna manera me preocupas. Dime… ¿Esta es la clase de hogar que quieres para ambos? Yo no, Leda. No quiero vivir contigo si es de este modo, si vamos a empezar así, no me interesa formar algo contigo. Perdón que lo diga así, pero se suponía que nuestro primer día aquí sería para bien, y no te veo muy cooperativo. Estoy aquí contigo, tratando de comprenderte y todo tiene un por qué. No estoy aquí para recibir palabras hirientes y tener que soportar tu egoísmo cuando también me lástimas y no piensas en eso. —Esta vez se sentó a la orilla de la cama y jamás apartó la mirada del menor.

Yuuto Shinji
Sujk estaba furioso con él, no necesitaba ser un genio para darse cuenta de ello. Pero Sujk también se encontraba tan dolido como ahora él mismo lo estaba… Mientras más enojo denotaban sus palabras, más decepción y tristeza notaba en ellas. Ambos tenían las expectativas demasiado altas en lo que se suponía iba a ser su primer día juntos como hogar y fue precisamente que el mayor pusiera en tela de juicio el hecho de que quizás no había sido tan buena idea intentar dar ese paso juntos, lo que le hizo temblar el labio inferior… lo que le obligó a volver a mirarle de frente. – A mí tampoco me gusta nada de esto… - Inició una vez que la verbena de Sujk pareció terminar. Con la misma frustración del día anterior, se inclinó un poco al frente y se llevó ambas manos hasta la cabeza, masajeando un poco su cuero cabelludo ahora que miraba hacia su regazo.

– No se trata de que debas de adivinar nada… - ¿Acaso la cabeza no dejaría de dolerle? Se preguntaba ya con los ojos cerrados. – Si pusieras un poco de atención a lo que te rodea… Si esa frase que siempre dices de “No me gusta que ni siquiera te miren, mucho menos que te toquen” te dieras cuenta de que también puedo aplicarla en ti… - Ya, terminó llegando a un punto en el que pensó que… Si iba a arrojarse a la piscina, no había razón para no hacerlo de cabeza… Lo mejor sería soltar de tajo su estupidez. – Dime por qué Ryu te llama entrada la madrugada por cualquier pretexto, si las cuestiones son laborales sabe que la cosa va conmigo directamente. – De un momento a otro recogió las piernas y acabó por abrazarse a sus rodillas. – Para todo te va detrás en el estudio, a la hora de comer en la oficina, fuera de esta, para la toma de chekis e incluso en las fotos de eventos con la banda. Bastó con poner un poco de atención en ello para darme cuenta… y para que doliera. Para que me diera coraje y te hiciera a un lado… - Bufó molesto consigo mismo. – No quería desquitarme contigo más de lo que ya lo hice de ayer a hoy.

Sujk Arkhelism
¿Y a quién le iba gustar estar en la situación en la que ellos estaban? Claro que era incomodo, era hasta desesperante no poder hacer nada, poniendo en juicio esa paso importante habían decidido tomar juntos, seguros estaban de formar una vida sin dar pasos adelantados, como todo en su relación. ¿y sí de verdad no funcionaba…? Hasta el momento todo había funcionado de maravilla, pues habían estado viviendo juntos desde hacía varios meses ya, ¿entonces… cuál era el problema? Sabía que había algo más y que Yuuto no le quería decir. Suspiró frustrado al no encontrar solución.

Pensó que lo mejor sería darse un espacio para pensar bien las cosas, pero entonces su novio comenzó a hablar. Entre más se expresaba, más le dejaba sin habla. Mirándole ya estaba, pero sus ojos se abrieron completamente en sorpresa. ¿Así que el problema era Ryu? ¿Sólo eso? No podía ser posible, pero al parecer lo era. —Yuuto… Yo soy bastante distraído con esas cosas. — Le explicó. —No me interesa quien está detrás de mí. Sí es él, o cualquier otra persona. Mi prioridad siempre vas a ser tú. —Las aguas se habían calmado un poco, Yuuto no podía estar haciendo una rabieta de ese tamaño por alguien que era insignificante en su vida. Ryu solo era su compañero de trabajo y nada más. Sí, convivían y debía admitir que lo sacaba de quicio con tanto acoso, con tanto interés por saber si tenía una relación más allá con Leda. De pronto se acercó más y más, y obligando a separar el rostro del menor de esas rodillas, fue que acunó este en sus palmas y le acarició sus húmedas pestañas para luego descender hasta esos pómulos. Estaba colorado por tanto coraje que se había guardado. —Yo no sé qué pasa con Ryu, ni me interesa. Somos compañeros y nada más. Tengo que convivir con él porque somos una banda, y sí tiene interés en mí, no me importa. Si nos tomamos fotos, es por trabajo. A mí el único que me interesa de pies a cabeza eres tú, me interesa lo que haces, en dónde estás, con quién… aunque suene enfermo. Me interesas más de lo que debería. Y todo eso se resume a que te amo. Te amo y nada ni nadie va a cambiar eso. Te amo y por eso estoy aquí, tratando de comprenderte, y de que me comprendas. Por un momento llegué a creer que no querías o que estabas arrepentido de vivir conmigo. Estaba molesto…Yo solo quiero amar a mí guitarrista arisco y de mirada retadora... y que nadie se meta.

Yuuto Shinji
- Ser distraído no te exime de que debas de poner un poco más de atención a tu alrededor…- Replicó. La cabeza continuaba molestándole a tal punto que, de manera enferma, comenzaba a acostumbrarse a ese dolor. – Tal vez a ti no te interese lo que sucede con Ryu, quién te mira, quién esta cerca de ti… pero… - Pese a las atenciones que ese par de manos tenían en su rostro, para él era más o menos sencillo eludirle la mirada, dirigirla a cualquier sitio que no fueran sus ojos. – Aunque suene enfermo, tú también me interesas más de lo que debería. Tks… - Chasqueó la lengua, de alguna forma debía recuperar un poco de la dignidad que había pisoteado él mismo al permitir que le vieran llorar tan patéticamente. – No estoy arrepentido de nada de esto… - Sorbió la nariz y le hizo a un lado las manos para poder echarse de una buena vez en la cama, el dolor estaba a nada de convertirse en migraña. – Si estuviera arrepentido me habría ido de aquí sin contemplaciones… Ngh…- Ya no iba a poder fingirlo más. Se sentía mal y eso se materializó en forma de un quejido. – A ti puede no interesarte otra cosa que no sea amarme. Pero a mi me esta matando este dolor de cabeza por estar pensando en si acaso el torpe de Ryu te mira con otros ojos… o si quizás es que resulta ser que soy doblemente más celoso que tú. – Auguró tirando de las cobijas para arroparse. – Y venga, que no voy a moverme a ningún lado, así que me llevas tú o te quedas a dormir conmigo.

Sujk Arkhelism
— No te puedo pedir que no seas celoso, porque es imposible, pasa conmigo también... Y no sé, mis celos no se han salido tanto de control como los tuyos, así que no podemos saber quién es más celoso que el otro. Ya dejemos de hablar de Ryu, que a mi me dolerá las cabeza si lo sigues mencionando... —Sus manos fueron retiradas y entonces decidió llevarse a menor de esa habitación, no era saludable dejarlo allí aunque el cuarto pareciese habitable. — No te voy a dejar aquí y más con ese dolor de cabeza. Vamos. — Le destapó y a la fuerza se lo echó en calidad de costal y se lo llevó hasta la que era su habitación, allí lo arropó y le dio una pastilla para el dolor de cabeza, claro, fue por un vaso con agua para que pudiese pasarla. —Listo, vamos a descansar. — Estaba más tranquilo, se acercó a su menor y lo envolvió entre sus brazos, no olvidando esos pies también. — Buenas noches, Yuuto... Descansa, y no más rabietas. — Cerró los ojos para por fin dormir, estaba cansado de su maratón de la tarde. Ahora solo quería dormir luego de una gran pelea.

Yuuto Shinji
No lo negaría... Los cuidados de Sujk siempre, pero siempre se iban a echar de menos, sobre todo cuando peor se sentía. El tampoco deseaba seguir hablando de su bajista, aunque tampoco le supo bien ser llevado en calidad de costal hasta la habitación que en realidad se suponía iban a ocupar juntos. Una vez ahí sensei continuó atendiendole, dandole a tomar un analgésico y arropandole para meterse ala cama con él y envolver en esos brazos que la noche anterior se hicieran extrañar tanto... No había razón para agregar más palabras esa noche, por ahora simplemente se terminó por abandonar al sueño y al abrazo de SU pareja... Si, aún con malestar y sueño, poco le interesaba comenzar a soñar y ser un posesivo de lo peor entre sueños.

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