El día había sido bueno... hasta que llegó a casa.
Se deslizó muy lento por la cama hasta que con excesivo cuidado consiguió colocar la cabeza bajo la almohada. Hacia un par de horas que había tomado el fuerte analgésico que Sujk guardaba en el botiquín y este no hacía efecto. Desesperado terminó optando por arriesgarse a tomar cierto fármaco que tenía entre sus cosas para conciliar el sueño... por hoy sería imprudente y cobarde ante el dolor.
El malestar comenzó en el hemisferio izquierdo, sin piedad y nada más había puesto un pie en casa. Con una fuerte punzada le taladró la sien y se extendió hasta el cuello... para ese momento ya le dolía la cabeza por completo, el cuello e incluso el hombro izquierdo. Solo durmiendo de manera forzada podría intentar olvidarse de ello por esa noche... Los ojos se le cerraban, el dolor sostenido no cedía, pero aún así consiguió teclear algo antes de que la medicina le indujera el sueño profundo.
[SMS]: No me encuentro bien, Sujk. Por hoy me dormiré temprano ¿si? Vuelve con cuidado a casa. [SEND]
Breve y conciso, no se creía capaz de poder escribir más... El móvil se le quedó en la mano, como que tuvo la idea de percibir que Waccha se había subido a la cama y, en esos momentos, aún no se creía posible que alguien pudiera estar durmiendo y aquejandose de dolor al mismo tiempo. Justo ahora dormía con un gesto de dolor que esperaba desapareciera durante la madrugada... ya luego investigaría las posibles causas de esa migraña.
Se deslizó muy lento por la cama hasta que con excesivo cuidado consiguió colocar la cabeza bajo la almohada. Hacia un par de horas que había tomado el fuerte analgésico que Sujk guardaba en el botiquín y este no hacía efecto. Desesperado terminó optando por arriesgarse a tomar cierto fármaco que tenía entre sus cosas para conciliar el sueño... por hoy sería imprudente y cobarde ante el dolor.
El malestar comenzó en el hemisferio izquierdo, sin piedad y nada más había puesto un pie en casa. Con una fuerte punzada le taladró la sien y se extendió hasta el cuello... para ese momento ya le dolía la cabeza por completo, el cuello e incluso el hombro izquierdo. Solo durmiendo de manera forzada podría intentar olvidarse de ello por esa noche... Los ojos se le cerraban, el dolor sostenido no cedía, pero aún así consiguió teclear algo antes de que la medicina le indujera el sueño profundo.
[SMS]: No me encuentro bien, Sujk. Por hoy me dormiré temprano ¿si? Vuelve con cuidado a casa. [SEND]
Breve y conciso, no se creía capaz de poder escribir más... El móvil se le quedó en la mano, como que tuvo la idea de percibir que Waccha se había subido a la cama y, en esos momentos, aún no se creía posible que alguien pudiera estar durmiendo y aquejandose de dolor al mismo tiempo. Justo ahora dormía con un gesto de dolor que esperaba desapareciera durante la madrugada... ya luego investigaría las posibles causas de esa migraña.
Sujk Arkhelism
A
veces sentía que el trabajar y descansar mucho hacían daño en partes
iguales. Lo supo cuando esta mañana despertó con una cara de "Me lleva
el diablo". Todo el día había estado cansado, agotado... No podía creer
ello, quizá su cuerpo le estaba cobrando factura por no darle descanso
los días atrás, lo impresionante ocurrió cuando no tuvo intenciones de
levantarse de la cama, pero su novio lo obligó y ambos se fueron al
trabajo.
Cada quien se fue por su lado, no vio al guitarrista en todo el día, y solamente se había enterado que éste se había marchado a casa. Menos mal, así no se quedaba preocupado.
Bastaron unos minutos para que un mensaje asaltara la bandeja de entrada, leyó ese pequeño y breve texto y aceleró lo más que pudo el auto, no le gustaba saber mal a su novio de ninguna manera. Seguramente al llegar el otro ya estaría dormido, aún así apresuró el paso.
Llegó como un trueno al departamento, agitado, cansado... con ganas de no saber nada que no fuera Yuuto, su novio. Entró con cuidado a la habitación y allí encontró a Waccha ocupado su lugar y a su menor sumido en sus sueños, se acercó y entonces puso una mano en la frente ajena, tenía temperatura... Sí, eran los malditos efectos de la migraña... A él en más de una ocasión le había pasado aquello. — Deberías de ver tus mejillas, están coloradas... tal como lo odias. — Susurró y se fue a preparar algunos fomentos de agua para ponerle al otro sobre la frente, eso ayudaría un poco a menguar el calor. Al menos el otro había tomado algunas pastillas, pero nunca le había dado el otro medicamento que tomaba, era para dolores más elevados y nunca se había dado porque creía que no lo necesitaba, puesto que esas pastillas causaban cierta dependencia debido a sus relajantes.
—¡Uff...! — Bufó cansado, y se dejó caer sobre la silla mullida que tenían casi junto a la cama; se cruzó de brazos y bajó la cabeza... Esa noche, pese al trabajo, pese a su cansancio y pese al estrés del día y de lo que le esperaba mañana, se quedaría a cuidar a su novio. Sabía perfecto que esos dolores traían problemas y quería estar para el otro de cualquier manera, no dejaría que nada le pasase... Dormitaría un poco, porque dormir no podría por la preocupación de tener al otro así... Al final, todo valía la pena.
Cada quien se fue por su lado, no vio al guitarrista en todo el día, y solamente se había enterado que éste se había marchado a casa. Menos mal, así no se quedaba preocupado.
Bastaron unos minutos para que un mensaje asaltara la bandeja de entrada, leyó ese pequeño y breve texto y aceleró lo más que pudo el auto, no le gustaba saber mal a su novio de ninguna manera. Seguramente al llegar el otro ya estaría dormido, aún así apresuró el paso.
Llegó como un trueno al departamento, agitado, cansado... con ganas de no saber nada que no fuera Yuuto, su novio. Entró con cuidado a la habitación y allí encontró a Waccha ocupado su lugar y a su menor sumido en sus sueños, se acercó y entonces puso una mano en la frente ajena, tenía temperatura... Sí, eran los malditos efectos de la migraña... A él en más de una ocasión le había pasado aquello. — Deberías de ver tus mejillas, están coloradas... tal como lo odias. — Susurró y se fue a preparar algunos fomentos de agua para ponerle al otro sobre la frente, eso ayudaría un poco a menguar el calor. Al menos el otro había tomado algunas pastillas, pero nunca le había dado el otro medicamento que tomaba, era para dolores más elevados y nunca se había dado porque creía que no lo necesitaba, puesto que esas pastillas causaban cierta dependencia debido a sus relajantes.
—¡Uff...! — Bufó cansado, y se dejó caer sobre la silla mullida que tenían casi junto a la cama; se cruzó de brazos y bajó la cabeza... Esa noche, pese al trabajo, pese a su cansancio y pese al estrés del día y de lo que le esperaba mañana, se quedaría a cuidar a su novio. Sabía perfecto que esos dolores traían problemas y quería estar para el otro de cualquier manera, no dejaría que nada le pasase... Dormitaría un poco, porque dormir no podría por la preocupación de tener al otro así... Al final, todo valía la pena.

0 comentarios:
Publicar un comentario