Yuuto Shinji
El
corazón le golpeaba acelerado y feroz dentro del pecho, casi como si
sus intenciones fueran escapar de sus entrañas. ¡Maldita sea! ¿Cómo
carajos era que el móvil había terminado destrozado en el suelo? Ni
siquiera consideraba que el accidente fuera causado por Waccha... No, el
felino inclusive se había salvado de que el tazón con cereal le cayera
en la cabeza al huir rápidamente de la cocina.
No recordaba bien
la serie de sucesos ocurridos el día anterior, justo en el momento en
que una notificación de mensaje de texto le puso alerta... Hizo
malabares con el móvil por unos segundos, sin desearlo empujó el tazón
con hojuelas de maíz y leche, el móvil cayó contra el suelo... estaba
provisto de una funda protectora, más la leche del tazón cayendole
encima fue un enemigo al que no consiguió eludir el pobre aparato.
Era
por esa razón que ahora se encontraba bastante estresado frente al
aparador de ese sujeto que le aseguraba que podría arreglar el
desperfecto en menos de veinticuatro horas... No podía describir el gran
alivio que sintió luego de que le hicieran entrega de su equipo
telefonico y este encendiera sin problemas. Aplicaciones, contactos,
notas y archivos continuaban a salvo... Ya nada quedaba del mal sabor de
boca del día anterior. Fue entonces que pudo constatar que el mensaje
de esa fatidica mañana era precisamente de Sujk... De camino a casa
decidió responderle.
[SMS]: ¿Ya vuelves mañana? Vaya, vaya, ¿tan
pronto y ya nos estas pensando demasiado, viejo? *risas* Y luego no
quieres que uno se ponga arrogante. ¡Oi! Esa nota de voz me ha dejado
pensando... Creo que no mereces que la responda ¿sabes? Mis pies han
estado helados y los tobillos duelen, además de que mi estómago
dificilmente tolerara comer y cenar de nuevo en la cafetería del trabajo
*risas*. Entonces te esperaremos mañana, sensei... Vuelve con cuidado.
[SEND]
Vaya cosas que le ocurrían en ausencia del otro, era claro
que no se sentía él mismo sin sensei a su lado... Menos estricto y
meticuloso, evidentemente poco cuidadoso... Igual intentaría dedicarse a
la limpieza del departamento el resto del día; debía aprovechar que
tendría unos cuantos días libres antes de marcharse fuera de la ciudad.
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Yuuto Shinji
"Dedicarse
a la limpieza del departamento" sonaba a una tarea fácil cuando te lo
proponías, pero de eso a llevarlo acabo... había verdaderamente un gran
trecho. A penas consiguió almorzarse un sandwich al volver a casa luego
del asunto de la reparación de su móvil y puso manos a la obra. Delantal
y un pañuelo resguardandole el cabello al anudarselo en la nuca y ya
estaba hecho para dejar el lugar reluciente así tuviera que llevarse
todo lo que restaba del día en ello.
Waccha, huyendo del molesto
aroma a detergente, fue a refugiarse a la habitación, más tarde
descubrió que su escondite se encontraba encima de la chimenea... Pronto
se mudarían y ese resguardo ya no sería opción para el felino. Al
parecer los tres tendrían muchas cuestiones nuevas a las que tendrían
que acostumbrarse... Sería divertido hacerlo al lado de ese par, deseaba
hacerse a esa idea.
Sacudió, pasó la aspiradora, lavó,
acomodó... Hacía ya un tiempo que no se ponía tan estricto en cuanto al
aseo del lugar que habitaba; cabía destacar que el trabajo le había
mantenido lo suficientemente absorto como para no poder reparar en esa
clase de tareas domesticas. De alguna manera, en algún rincón de sus
pensamientos... Deseaba que al día siguiente Sujk se encontrase con un
lugar reconfortable. El hombre vendría de haber laborado duramente fuera
de la ciudad y eso... debería suponerle un buen detalle ¿no?
Eran
casi las once de la noche cuando, sin haber tomado una ducha siquiera,
con el delantal aún encima y el pañuelo aquel ahora sobre los ojos...
terminó despatarrado a lo largo del sofá más amplio de la sala. El aseo
estaba terminado y él muerto de cansancio... Con el trapeador aún en
aquella mano que casi tocaba el suelo, cerró los ojos protegidos por el
pañuelo ese... Sería patetico que el sueño le llegase en esos momentos,
pero poco le importaba... el único testigo de su terrible presentación,
era Waccha y este continuaba resguardado en la habitación...No tenía fuerza ni para ponerse en pie.
Sujk Arkhelism
Esa
misma mañana había estado ansiando llegar a casa, el camino era largo
por recorrer, estaba harto de tener que esperar mucho tiempo para poder
llegar a su hogar, pero no le quedó de otra más que resignarse. Faltaban
menos de cuatro horas para que pudiese estar en donde había ansiado
días pasados.
La noche cayó y por el mismo mensaje que Yuuto le
había enviado horas atrás, estaba seguro que estaría en el departamento
con Waccha. El staff hizo el trabajo de llevarlo hasta le edificio donde
vivía, diciendo antes de partir que no le anunciase a nadie de su
llegada, puesto que según la tenía programada para el día siguiente.
Exhausto como jamás nadie, pero con ganas de verlo a él y solamente a
él, fue que se encaminó a su departamento, saludando en primer estancia a
las personas del lobby, luego de aquello, subió por el levador ya que
llevaba una maleta a cuestas y así fue que terminó en aquel extrañable
pasillo.
Al llegar a la puerta, metió despaciosamente la llave para
girar y quitar el seguro de esta y entró de la manera más sigilosa
posible.
Mucha fue su sorpresa al poner un pie sobre el
departamento, pues casi de inmediato le llegó un aroma agradable. Estaba
todo limpio, ordenado. Waccha salió a asomarse desde la habitación y
cuando lo vio, rápidamente fue hasta sí para pedir atención como jamás
nadie, él por supuesto que le mimó, pero rato después el felino huyó a
saber dónde. A todo eso… ¿Dónde estaba… Ni hizo falta preguntarse eso,
puesto que al asomar la cabeza por el lobby, Yuuto estaba allí, dormido,
con un delantal puesto, con una escoba sobre el sueño y un trapo sobre
los ojos, es más, hasta tenía las mejillas cenizas de tanto polvo que el
trapo tenía. Le dio risa la escena, pero a la vez algo en su pecho se
alojó y de inmediato se fue a hacer espacio entre el sofá para sentarse a
la orilla de éste para mira con más atención al menor. No lo podía
creer, estaba en casa. —¿Solo Waccha me ha recibido…? —Inquirió mientras
llevaba el dorso su mano a acariciar una de las mejillas de su menor,
esperaba que con ello no lo despertase, a saber… Pero estaba feliz de
estar con su novio ahora.
Yuuto Shinji
Las
mejillas le daban comezon... seguramente se trataba del polvo que a
estas adornaba tan poco agradablemente. Poco le faltaba para quedarse
dormido, ni siquiera sabía en qué momento la escoba se le había
resbalado de la mano... Y esas mejillas que continuaban picandole; si
tan solo pudiera reunir la fuerza y voluntad suficiente como para ir a
lavarse la cara cuando menos... Fue entonces que "algo" le hizo fruncir
el ceño...
No solo le picaba el polvo, era demasiado evidente
que se trataba de una caricia aquello. Con la mano que no le colgaba al
suelo, se retiró lentamente el pañuelo de los ojos y, aunque borroso,
ante él se dejó ver la silueta de Sujk... eso le hizo arrugar todavía
más el entrecejo. - ¿Hum? ¿Sujk? - Inquirió como si no fuera obvia la
respuesta - ¿No llegabas tú hasta maña... - Sus palabras se vieron
interrumpidas en el momento en que fue consciente de las condiciones en
que se encontraba. De inmediato abrió los ojos, se reincorporó y
poniendose en pie intentó sacarse de encima el delantal de limpieza. -
Jo-joder... ¿Por qué me dijiste que llegabas hasta mañana, hombre? -
Reclamaba muy a su manera, mientras lidiaba con el nudo detras de su
espalda que no le dejaba liberarse de tan ridículo atuendo.
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Sujk Arkhelism
Trató
de contener la risa cuando su menor hizo amago de despertar, pero nada
pasó, no hasta que las caricias se intensificaron y entonces el otro
despertó de golpe y él se alejó solo un poco para darle espacio. —Bueno,
no siempre te voy a avisar sobre mis llegadas. — Bromeó mientras dejaba
el bolso que siempre usaba, caer sobre el suelo de manera estruendosa.
Atento estuvo a los movimientos del guitarrista cuando intentó desatar
el nudo de aquel delantal y a propósito acomodó sus manos de lado a lado
sobre el sofá para encerrar al menor e inclinó un poco el cuerpo hacía
el pecho de su ahora sorprendida víctima. — ¿Quieres que te ayude...? — Y
así, poco a poco se le insinuó sobre el pecho mientras sus manos se
recorrían más y más sobre el mullido sofá.
Yuuto Shinji
-
El problema no es que no me avises, sino que me das una fecha
equivocada y... - Su reclamo pronto fue cortado de tajo cuando se vio
preso en medio de los brazos de Sujk a cada uno de sus costados. ¿De
verdad le estaba ofreciendo ayuda? No estaba muy seguro de ello,
considerando la manera en que esas manos recorrían el sofá... haciendo
que su pareja se le acercase todavía más. - Puedo con ello...- No, en
realidad no podía con ello. Cuando se enfrascaban en ese tipo de
situaciones que él no se esperaba, tendía a ser bastante torpe... como
ahora que los dedos, normalmente hábiles, ahora no le respondían para
poder desatar un maldito nudo. - Ok, ok... - Canturreó interponiendo las
manos a la altura de su pecho. - No puedo con ello, así que echame una
mano.
Sujk Arkhelism
Sabía
cuando y cómo poner algo nervioso a su menor. tenía unas dos semanas
que no estaba con él como tal y claro que no debía aguantar las ganas
que tenía de estar a su lado, no era hombre de contener sus deseos o
algo por el estilo, siempre había algo que le terminaba destruyendo por
dentro, haciendo de su persona alguien con impulsos bastantes claros.
Sonrió de una manera gustosa al escuchar que el otro pedía ayuda y para
cuando el otro interpuso las manos, ya estaba más que recargado sobre el
cuerpo ajeno. Lo miro, atento como si nunca en la vida hubiese visto un
rostro como el de su guitarrista, solo para distraerlo. Sus manos
sigilosas se fueron al nudo que tenía Yuuto tras la espalda baja,
justamente allí. Debía jugar un poco con su novio, se lo tenía merecido
por hacerse extrañar. Con toda la intención de ser un malvado, algunos
de sus dedos rozaron la curvatura de esa espalda y le sostuvo la mirada
en todo momento. — Diablos... lo ataste muy fuerte. — Habló entre
susurros que dictaban todo menos inocencia.
Yuuto Shinji
¿Por
qué le miraba así? ¿Acaso no iba a ponerse en plan de rabieta? Desde
que sensei le mencionase vía sms, que volvería pronto, ya se lo
imaginaba poniendose meloso y demandante con que le recibiera a besos y
mimos... cosa que evidentemente no haría y ahora... Venía con esas
miradas que no sabía como interpretar y que, por el contrario, le
dejaban estatico sin entender cómo era que debía reaccionar. Parpadeó un
par de veces confundido, tanto así que poco se dio cuenta de que, con
maña, Sujk se encargó de tirar del nudo lo suficiente como para que sus
dedos hicieran de las suyas por su espalda... más allá de lo permitido. -
No te pases de listo... - Le pidió intentando no parecer que le estaba
retando, aunque no estaba muy seguro de haberlo conseguido. - Sujk... -
Masculló entre dientes, sosteniendole la mirada, pero consciente de que
su estabilidad emocional podría quebrarse en cualquier momento si sensei
le llegaba a provocar en serio.
Sujk Arkhelism
Tal
y como pensó, Yuuto había caído al advertirle que no se metiera con
cierta zona pero poco le importó, puesto que ya se estaba pasando la
advertencia por alto. Rió descaradamente y con sus codos hizo presión
alrededor de la cintura ajena y una de sus palmas tocó más al espalda de
su novio, la otra seguía en la labor de desatar ese nudo que según él,
era algo rebelde. — ¿Así es como agradeces que uno te ayude? No sé de
qué hablas, así que quédate quieto mientras hago mi labor. — Y entre más
hablaba, más se pegó al rostro ajeno con unas facciones por demás
gustosas y algo altivas a su parecer. Claro, había extrañado todo de su
menor, absolutamente todo que el hecho de provocarlo le sentaba bastante
bien para llenar ese vacío de días pasados. O quizá solo buscaba una
excusa para acercarse.
Yuuto Shinji
¿Y
ahora de qué se reía? Su mandíbula fuertemente apretada le servía para
contrarrestar un poco la sensibilidad de la espalda, pero no pudo evitar
que esta vez tuviese que mirarle con una ceja elevada. - ¿Así es como
agradeces que te haya dejado la casa... limpia? - La pequeña y dramatica
pausa no se debió a otra cosa, más que al hecho de que ahora le
acariciaba con toda la palma de la mano, el rostro de Sujk
peligrosamente se encontraba más cerca y él se quedaba sin aliento.
Apretó los labios y sintió que el inferior le temblaba... Joder, que
hasta su actitud estupidamente demandante y posesiva era algo que había
echado de menos... No, sería un ridículo si ahora mismo permitía que se
le cristalizara la mirada... En vano terminó desviandola a un costado y
giró el rostro hacia su derecha. - Ese nudo... te esta dando problema...
- Murmuró. Nada más recordarse a si mismo extrañando a ese torpe los
días anteriores y ya estaba dandose cuenta de que incluso la voz le
fallaba. ¡Lo tenía ahí! ¡Al fin lo tenía ahí!...
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Sujk Arkhelism
—
No trates de utilizar mis palabras para escudarte... — Por un momento
pudo notar que Yuuto ablandaba la mirada y no en son de derrota, más
bien, le dio a entender que era otra cosa, una que no supo describir
bien pero que le dejaba aún más intrigado. Cuando el guitarrista se
sintió en un terreno peligroso, desvió la mirada, no quería corresponder
más y eso le daba más material para salirse con la suya. Joder, estaba
con Yuuto, lo tenía tan cerca, tan suyo... — Ese nudo... — Tragó saliva,
pero pegó la punta de su nariz en la sien del contrario y sus labios a
penas rozaban la suave piel que estaba a su merced; cerró los ojos y se
dejó embriagar por el aroma tan único de su menor. —Ese nudo es
culpable... — Un susurro más, acompañado de un suspiro que le supo a
melancolía por echarlo de menos en varios días. — Yuuto... — Le acarició
la sien con la punta de su nariz mientras sus mano lograba al fin
desatar el nudo y ahora ambas manos se posaban sobre la espalda de su
novio, sirviendo más como apoyo que como otra cosa.
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Yuuto Shinji
No
estaba intentando utilizar sus palabras, era simplemente que no deseaba
dejarle hacer lo que quisiera, por lo menos no tan rápido... Sin
embargo, era más su azoramiento de saberse nuevamente entre sus brazos
lo que le hacía perder cualquier vestigio de posible rebeldía. "Añorar",
"Extrañar" eran emociones que no había vivido nunca para con nadie...
Distinto era echar de menos laborar con un equipo de trabajo
determinado, tal y como le ocurriese con Deluhi por ejemplo, pero de
ello a que... sintiera que le faltaba el aire, el calor, los ánimos, el
todo solo porque... solo porque Sujk no estaba en casa. Solo porque UNA
persona de entre todas no estaba cerca... No, era claro que nada de eso
era algo que hubiera contemplado antes entre su diversa gama de
sentimientos y emociones. - Desatalo... - Murmuró cerrando los ojos como
medio para intensificar aún más la suave caricia contra la siente.
Inspiró profundamente... - Sujk... - Exhaló aún más largo cuando le
escuchó llamarle. ¿Y qué si esas manos estaban en el "area peligrosa"?
Lo importante era que ahora no le incitaban a nada... le hacían sentir
cobijado... seguro. - No me sostengas... - Le pidió al oído, ese que
tenía tan a su alcance. Las manos continuaban interponiendose entre
ambos, esta vez acariciaba con morosidad el pecho ajeno. - Abrazame...
por favor.
Sujk Arkhelism
Ese
“Abrazame por favor” no fue algo que le supo a suplico, más bien a
necesidad. Sí, no estaba solo en ello, puesto que Leda también tenía
ganas de estar con él y aunque lo negase cualquiera de los dos, en este
momento no valía la pena hacerlo porque ya todo estaba descubierto. No
importaba la situación ahora, porque no era motivo de burla o algo
parecido, era más bien, que estaban enfrascados en un momento importante
dentro de su relación ya que todo lo que pasa con ellos, aunque fuese
extraño, tenía su momento. Desde bromas, peleas, cariños, todo siempre
era en su debido tiempo. Sus manos subieron lentamente por la espalda de
su menor hasta que logró abrazarlo como éste quería, y su rostro lo
enterró entre la curvatura ajena y le dio un pequeño beso a modo de
mimo, y una sonrisa gustosa se le escapo de entre sus labios. Estaba
feliz de tenerlo entre su cobijo nuevamente. — Abrázame también… — Pidió
con tales ganas, unas que no rayaban ni a lo cursi ni trillado.
Suspiro entre el cuello de su guitarrista, ahora ambos estaban sentados
sobre el sofá, demostrando cuanto es que se habían echado en falta. Un
camino de besos, suaves y morosos recorrieron el cuello de quien era “Su
niño” a modo bastante cariñoso y necesitado. — Te extrañé… — Terminó
confesando entre beso y beso. — Te extrañe mucho…
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Yuuto Shinji
Mientras
su voz salía impregnada de necesidad entre los labios, sensei venía a
realizarle la misma petición con unas ganas, con una euforia que...
¡Maldita sea! Ya hubiera querido escuchar esa voz tan siquiera en una
llamada rápida, en algo más que solo una diminuta nota de voz que Sujk
le hiciera en uno de sus mensajes de texto pasados... ¿Qué era lo que le
ocurría ahora? Mientras el mayor se hacía suave con su cuello, él le
pasaba los brazos alrededor del cuerpo, abrazandose a esa ancha espalda
que tanta seguridad le profería... Ahí estaba él tratando de disimular
el tenue gimoteo que de repente le invadia... Sujk no podía imaginarse
cuanto y cuanto de solo se había sentido las últimas noches. - Te amo...
- No, Sujk no le había profesado nada más allá del asunto de haberle
extrañado... No, esta vez no estaba respondiendo a ninguna clase de
confesión de amor. Pero entre más fuerte le aferraba entre sus brazos,
entre más era él mismo quien se ocultaba contra el hombro ajeno y se
dejaba llevar con esa tierna lluvia de besos sobre la piel... Más
latente era la imperiosa necesidad de soltarlo. - Te amo... Ryosuke...
Sujk Arkhelism
Esa
euforia entre los dos era notoria; a leguas se percibía como es que se
habían echado de menos de maneras distintas, pero que irónicamente eran
iguales al fin y al cabo. Nunca se había puesto de esa manera al dejar a
su novio solo, de hecho, se había hasta ido un mes entero y nada de eso
pasaba, ahora pasaban un par de semanas y ya le hacía tanta falta que
hasta el pecho le dolía, la cabeza le explotaba por pensarlo. Tan solo
es como se había sentido, sin una gota de fuerzas para poder dar
noticias de sí estando en un lugar lo bastante lejos, menos mal que
Yuuto era una persona paciente aunque de carácter extraño. Éste se
aferraba a su cuello tan firme, y le complacía de alguna manera con esas
palabras acompañadas de su nombre, aquel que solo pocas personas tenían
el derecho de utilizarlo. —Yo también te amo… — Lo abrazó con más
intensidad si es que se pudiese. — ¡Ah, me encantas…! — Exclamó
desesperado pero gustoso, feliz y enamorado. —¿Podemos hacer una cama de
sofás? Prometo calentar tus pies hoy más que nunca. — Le propuso de
inmediato, el hecho y la realidad, era que estaba cansado por el largo
viaje.
Yuuto Shinji
¿Era
idea suya o inclusive le costaba menos trabajo respirar ahora que era
el aroma caracteristico de Sujk el que le invadía? Tal vez solo se
trataba de lo reconfortable que se sentía el saber que sus sentimientos
eran plenamente correspondidos... Y no, no solo hablaba del afecto que
evidentemente se profesaban, sino de la añoranza que por lo visto ambos
padecieran en los últimos días. Diablos... que ese "Me encantas" tan
euforico con el que le apretujó con mayor fuerza, incluso le hizo soltar
una breve carcajada. - Prepara la cama de sofás entonces... - Le
murmuró al oído. - Ire a quitarme todo esto y a lavarme la cara... Yo te
traigo la ropa para dormir. - Terminó por completar el plan, esperando a
ser liberado de esos brazos... cosa que no tardó en ocurrir.
Rapidamente se fue directo y sin escalas al cuarto de baño, se deshizo
del delantal ya desanudado y fregó su rostro con fuerza, los brazos y
manos... se deshizo del polvo totalmente. Una vez se secó con la toalla
de mano, fue a la habitación por los pijamas, un par de cobertores...
Waccha ahora yacía sobre la cama. - Parece que tu gato sabe que hoy
intercambiaremos lugares con él... - Anunció al volver a la sala con las
manos ocupadas y con una sonrisa increíble en la cara... no iba a
disimular el gusto por esa noche.
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Sujk Arkhelism
Entre
risas y apretujones, fue que poco a poco liberó a su novio. En realidad
no quería dejarlo por mucho tiempo, pues antes de que insinuara dar un
paso hacía la habitación lograba jalarlo para abrazarlo y robarle un
beso en el cuello, directamente en ese lunar que le adornaba y que era
su perdición; así, un par de veces. Al final tuvo que soltar al otro y
él se dispuso a acomodar todo para que esa cama de sofás quedase de la
medida de ambos. Todo listo, acomodó las almohadas y las frazadas
suponía que el guitarrista las traería, la noche era medio fría. Se
recostó sobre su lado, aún sabiendo que debía cambiarse; solo se quitó
la sudadera de encima y medio se desabrochó el cinturón del pantalón.
Yuuto apareció, o eso creyó ver. Una gran sonrisa le adornaba los
labios, tan radiante, tan única y especial… Sus ojos no daban para más.
—Waccha es… Muy… astuto… — Fue lo último que dijo, puesto que sin darse
cuenta, se había quedado completamente dormido; necesitaba reponer
fuerzas para estar mejor al amanecer. Ahora estaba más que tranquilo de
saberse en casa, con Waccha y con Yuuto a su lado, no pedía nada más.
Yuuto Shinji
Al
llegar a la sala se encontró con que Sujk ya estaba más que acomodado
en el medio de los dos sofás ya unidos por el frente. A saber qué le
decía acerca de Waccha y... - ¿Sensei? - Le llamó pensando en que quizás
estaba fingiendose dormido. Le pasó una mano por la cara y nada... el
hombre estaba en coma. Revoleó los ojos, en vano había llevado el pijama
para su novio... En fin, que si a esas iban, él mismo dormiría también
con la ropa que vestía en esos momentos, ropa bastante holgada y con la
que dormiría sin mayor problema. Extendió un cobertor encima de Sujk y
encima de este un segundo cobertor; no veía como podría acomodar
almohadas, por lo que simplemente fue a apagar las luces del
departamento y se metió a la "cama".
La oscuridad de la noche no
era completamente impenetrable, pues eran las luces provenientes de la
calle, las que se abría espacio entre las cortinas de la sala... Eran
esas luces las que terminaría permitiendole observar el cansado rostro
de Sujk hasta que por fin este le contagiase su sueño. Esto no tardó
demasiado en ocurrir y tuvo que abrazarse con brazos y piernas a su
baterista para sentirle todavía más suyo. Aún más a su lado.
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